Los relojes inteligentes y las aplicaciones para fomentar hábitos saludables funcionan. Con ellos se consigue una adherencia mayor a una alimentación y unos hábitos de vida más saludables, sin embargo, hasta ahora no se conocía el secreto de su éxito frente a otro tipo de mensajes similares emitidos desde los medios de comunicación o las redes sociales.

Un equipo de investigación de la Universidad de Granada (UGR) ha desvelado el motivo que hay detrás de la efectividad de los mensajes que se reciben a través de estos dispositivos electrónicos. Lo ha determinado después de analizar cómo se recuerdan estas información y comparar la efectividad de los mensajes personalizados y no personalizados.
Por qué los relojes inteligentes ayudan a mantener hábitos de alimentación más saludables
Los mensajes de relojes inteligentes y aplicaciones son más efectivos a la hora de mantener hábitos de alimentación más saludables porque están personalizados. Los investigadores de Comercialización e Investigación de Mercados de la UGR, Luis Alberto Casado Aranda, Juan Sánchez Fernández, Lucía Porcu e Ismet Ozer, han comprobado que el hecho de que se dirijan al usuario por su nombre ayuda a crear un compromiso mayor con la información que se recibe.
Los mensajes personalizados, habituales en aplicaciones móviles y relojes inteligentes, se adaptan a las características concretas del usuario, como sus creencias, conocimientos, actitudes, peso, estatura o hábitos alimentarios. Un ejemplo es: “Ana, si comieras menos chocolatinas por las noches, podrías aumentar tu esperanza de vida un 5 %”.
Por el contrario, los mensajes no personalizados de la publicidad convencional (como “Disfruta de una alimentación variada, come tres piezas de fruta al día y mantente activo/a todos los días”, o la clásica pirámide nutricional) están dirigidos al público general, sin tener en cuenta las particularidades de cada persona.
Efectividad de los contenidos personalizados
Los resultados señalan que los contenidos personalizados, en comparación con los que no lo son, provocan una mayor activación en redes cerebrales asociadas con la selección selectiva y la comprensión del mensaje (es decir, en el hipocampo anterior y posterior). Además, durante la fase de recuerdo libre, los participantes del estudio muestran una activación más intensa en áreas cerebrales implicadas en la recuperación de la memoria ante los mensajes personalizados (como el precúneo, el giro angular, la corteza prefrontal ventromedial y el hipocampo).
Concretamente, los investigadores han reclutado a personas con hábitos alimentarios poco saludables y han analizado su actividad cerebral mientras permanecían dentro de un escáner. Durante el experimento, los participantes han realizado dos tareas: primero, leer mensajes personalizados —adaptados a sus características concretas— y mensajes genéricos; después, se les ha pedido que recuerden e imaginen libremente el contenido de esos mensajes mientras se escaneaba su cerebro. Esto ha permitido a los investigadores observar cómo cada tipo de mensaje se procesa y almacena en el cerebro.
Mejora de la retención y el aprendizaje
Los hallazgos sugieren que las intervenciones personalizadas son beneficiosas, no solo para maximizar la selección inicial y la comprensión de la información nutricional, sino también para mejorar su retención y, por tanto, su integración en los sistemas de aprendizaje del individuo, lo que puede conducir a cambios de comportamiento.
Según la Organización Mundial de la Salud (2024), el 13 % de la población mundial sufre obesidad. Estas cifras alcanzan niveles aún más altos en países como Estados Unidos (42,7 %), Alemania (19 %) y Australia (31,3 %). En España, el 45 % de los hombres y el 31 % de las mujeres sufrieron sobrepeso en 2024. Los problemas de salud asociados con la obesidad causan la muerte de aproximadamente 4,72 millones de personas al año en todo el mundo, lo que representa el 8 % del total de muertes, o aproximadamente el mismo porcentaje de personas que mueren por la contaminación del aire.













