Patentan una mama interactiva que reproduce su estructura interna, los tipos de leche que se producen según la edad del bebé y los tipos de pezón

¿Cómo explicar lo que ocurre dentro de la glándula mamaria cuando una madre amamanta? Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) lo hicieron mediante, un modelo físico e interactivo que muestra en tamaño real la anatomía y el funcionamiento del seno durante la lactancia.

El dispositivo reproduce la estructura interna de la mama, los tipos de leche que se producen según la etapa de crecimiento y desarrollo del bebé, y los diferentes tipos de pezón, con el fin de fortalecer la educación y brindarles confianza a las madres.

Aunque amamantar parece un acto instintivo, millones de mujeres en el mundo enfrentan dudas, inseguridades y desinformación que dificultan esta práctica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, menos del 50%  de los lactantes menores de 6 meses reciben lactancia materna exclusiva; la prevalencia global se mantiene en un promedio del 49 %, lejos de la meta del 70 % fijada para 2030.

En Hispanoamérica solo el 43 % de los bebés son alimentados exclusivamente con leche materna, y apenas el 48 % siguen siendo amamantados entre los 12 y 23 meses. En Colombia, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS 2010) reportó una prevalencia de lactancia materna exclusiva del 42,8 %, mientras que la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) de 2015 muestra que esta cifra disminuyó a un 36,1 % en bebés menores de 6 meses.

“Uno de los mayores obstáculos para la lactancia no está en el cuerpo de las mujeres sino en la información que reciben”, afirma la profesora Gloria Yaneth Pinzón Villate, coinventora y coordinadora Académica del programa de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la UNAL.

Profesora Gloria Yaneth Pinzón Villate, coinventora y actual directora del Área Curricular de Alimentación y Nutrición Humana a de la Facultad de Medicina de la UNAL. Foto: Proyecto Daniglam de la Facultad de Medicina de la UNAL.

Los mitos sobre el tamaño o la forma del seno y del pezón son frecuentes y suelen derivar en la falsa idea de que algunas mujeres “no pueden amamantar”. Según la experta, el tamaño de la mama no determina la cantidad de leche producida, pues en este caso el tamaño está determinado por la cantidad de tejido adiposo (grasa). “Las mujeres con senos pequeños pueden producir buena cantidad de leche, pues eso no depende del tamaño sino del estímulo y la frecuencia con que el bebé succiona”, aclara.

Agrega que “en muchos casos las madres creen que deben producir grandes cantidades de leche para su recién nacido, cuando apenas les salen unas pequeñas gotas de calostro —un fluido espeso y amarillento; sin embargo estas son suficientes para el tamaño del estómago del recién nacido y además le aportan los nutrientes y las defensas esenciales. Esas ideas erróneas generan angustia y las llevan a introducir fórmulas comerciales infantiles innecesarias”.

La falta de consejería personalizada y el escaso acompañamiento después del alta hospitalaria profundizan la situación. De hecho, como señala la investigadora, “las dos primeras semanas después del parto son decisivas; este es el momento en que aparecen más dudas, cuando la madre necesita orientación práctica, contención emocional y una figura profesional o comunitaria que la escuche”.

Para la docente, “la lactancia materna es más que un gesto biológico o una elección personal, es el primer acto de soberanía alimentaria y nutricional del ser humano, porque representa el alimento natural, ecológico y propio con el que se inicia la vida”. Este proceso no solo garantiza nutrientes, anticuerpos y desarrollo saludable, sino que además constituye un vínculo afectivo y social que sostiene el bienestar de las familias y las comunidades.

Por eso enfatiza en que “promoverla, protegerla y apoyarla es una responsabilidad colectiva que involucra a las instituciones, los sistemas de salud y la educación pública, con ese objetivo nace el Dispositivo anatómico interactivo de la glándula mamaria (Daniglam)”.

Una idea académica para derribar mitos

El proyecto surgió en 2018 en el Semillero de Investigación Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, adscrito al Departamento de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina en articulación con la Escuela de Diseño Industrial de la Facultad de Artes. Desde entonces, investigadores, diseñadores y estudiantes se propusieron crear una herramienta tangible, visual e interactiva que ayudara a madres, familias y profesionales de la salud a comprender el proceso fisiológico de la lactancia.

El equipo interdisciplinario combinó la ciencia con el diseño para representar de forma precisa la estructura anatómica y funcional de la glándula mamaria. Además de la profesora Pinzón, en el grupo participaron la docente Rosario Guerrero Castellanos, el diseñador industrial Isaac Mateo Laguna, y los nutricionistas Luisa María Monsalve, Diego Alexander Acosta, y Yuga Arhuaviko Hernández.

El resultado fue un modelo único en el país, capaz de mostrar de manera integrada los tejidos internos, la red de vasos y conductos, los tipos de leche (calostro, transición y madura) y las distintas formas de pezones (plano, invertido o alargado, entre otros).

Más allá de su detalle técnico, el dispositivo busca derribar los mitos sobre la lactancia, lo que les permite a los consejeros y las madres ver que la lactancia es posible en todos los casos y que la confianza en el propio cuerpo es fundamental.

Entre 2020 y 2021 el modelo –entonces denominado “Modelo anatómico interactivo de la glándula mamaria para apoyar la lactancia materna (Maniglam)”– se probó con madres comunitarias del ICBF, consejeros de lactancia, personal de salud, madres lactantes del Instituto Materno Infantil, y el equipo de oficiales de nutrición de Save the Children. El equipo también llevó el dispositivo a comunidades indígenas y rurales de La Guajira, en donde su componente visual y táctil facilitó el aprendizaje incluso en contextos con diversidad lingüística y cultural.

“Comprobamos que la herramienta funciona en cualquier entorno, porque la información visual trasciende el idioma. En todos los lugares las mujeres compartían las mismas inquietudes y dificultades con la lactancia y reconocían el valor de comprender su propio cuerpo”, señala la profesora Pinzón.

De Maniglam a Daniglam

Gracias al apoyo de la Vicerrectoría de Investigación y de la “Convocatoria de proyectos para el fortalecimiento de la innovación en la UNAL a partir del desarrollo de prototipos y experiencias piloto 2019-2021 (segunda cohorte)”, de UN Innova, el proyecto evolucionó hacia una versión más completa denominada Daniglam”.

Esta nueva fase incorporó dos modelos de seno —uno anatómico y otro funcional—, con piezas intercambiables y materiales portátiles, además de un sistema que permite comparar la capacidad gástrica del bebé con la producción de leche, para explicar por qué las pequeñas cantidades iniciales son suficientes para su alimentación.

“Queremos que sea un producto con sello UNAL, fácil de transportar y útil tanto para hospitales como para programas comunitarios, rurales o urbanos”, explica la profesora Pinzón.

El valor del Daniglam radica en su capacidad de convertir el conocimiento científico en una experiencia pedagógica asequible y cercana. Su uso puede fortalecer la formación de consejeros, profesionales de la salud y docentes, y sobre todo devolverles a las madres la confianza en su cuerpo y en su capacidad para alimentar.

La SIC reconoció la patente de invención mediante la Resolución n.º 96982, destacando “el carácter novedoso y el potencial social de la tecnología”. Para la UNAL, este logro representa el fruto de 7 años de investigación, creatividad interdisciplinaria y compromiso institucional.

“Fue un esfuerzo de largo aliento. Verlo convertido en patente es un reconocimiento al trabajo en equipo y a la apuesta por la innovación con sentido social”, resalta la experta.

Actualmente el grupo busca nuevas fuentes de financiación para producir y masificar el dispositivo, con la expectativa de que se pueda implementar en programas materno-infantiles, en instituciones de salud, instituciones educativas y entidades como el Ministerio de Salud y Protección Social y el ICBF, entre otras, consolidando a la Universidad como referente en innovación educativa para la salud materna e infantil.

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