Patentan un bioinsumo que sana y mejora los cultivos de plátano al combatir la Sigatoka negra, una plaga que afecta a su producción en toda Hispanoamérica

Investigadores de la Universidad Autónoma de Guadalajara en Méjico llevan diez años investigando un método para combatir la Sigatoka negra y ayudar a tener mejores rendimientos y reducción de químicos en la producción del banano

El bioinsumo creado por investigadores de la UAG es una mezcla probiótica de bacterias endófitas que actúa como un “probiótico para plantas”, lo que ayuda a fortalecer el microbioma del plátano, lo protege naturalmente de enfermedades y estimula su crecimiento y producción.

La patente para combatir la Sigatoka negra fue registrada a nombre de los investigadores de la UAG Miguel Juan Beltrán García, América Martínez Rodríguez, Gloria Macedo Raygoza, David Ortiz Mendoza, Cristina Martínez Molina y Gustavo Santana Villalobos.

La Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) de Méjico ha dado un paso más en la implementación de soluciones innovadoras en la agrobiotecnología. Y es que, investigadores de esta institución obtuvieron la patente “Cepas bacterianas, mezcla probiótica, nutriente y método para la producción agrícola” (MX/a/2021/002192).

Esta innovación ofrece una solución natural y efectiva contra la Sigatoka negra, una enfermedad que afecta gravemente al cultivo del plátano en toda Hispanoamérica. Este logro es resultado de 10 años de trabajo colaborativo entre investigadores, estudiantes y productores, y representa una alternativa sustentable al uso intensivo de fungicidas químicos, explicó el Dr. Miguel Beltrán García, Profesor-Investigador de la UAG y quien encabeza este proyecto.

Una respuesta natural a una amenaza global como la Sigatoka negra

La Sigatoka negra, causada por el hongo Pseudocercospora fijiensis, ha generado una alta dependencia de fungicidas, lo que implica altos costos de producción, riesgos a la salud y daño ambiental.

El bioinsumo creado por investigadores de la UAG es una mezcla probiótica de bacterias endófitas que actúa como un “probiótico para plantas”, lo que ayuda a fortalecer el microbioma del plátano, lo protege naturalmente de enfermedades y estimula su crecimiento y producción.

Beneficios comprobados del bioinsumo contra la Sigatoka negra:

  • Reducción de químicos: Disminución del uso de fungicidas en un 30% a 35%.
  • Mayor producción y calidad: Racimos con más manos y calibre de exportación; aumento de producción de 1800 a 3200 cajas por hectárea al año.
  • Vida útil prolongada: Fruta más resistente, permitiendo el transporte en barco en lugar de avión.
  • Plantas más sanas: Mejor morfología, resistencia al estrés y absorción de nutrientes.
  • Impacto ambiental positivo: Regreso de biodiversidad y mejora del suelo.
  • Más empleos: Generación de trabajo local gracias al aumento en empaque y cosecha.

Alianza entre investigadores, estudiantes y comunidad 

Este avance fue posible gracias al trabajo conjunto de 25 a 30 estudiantes de Ingeniería en Biotecnología, Químico Farmacéutico Biólogo e Ingeniería Empresarial Agropecuario, quienes participaron desde las primeras pruebas en Cihuatlán, hasta el escalamiento en Colima, donde alcanzaron las 500 hectáreas tratadas.

La patente fue registrada a nombre de los investigadores Miguel Juan Beltrán García, América Martínez Rodríguez, Gloria Macedo Raygoza, David Ortiz Mendoza, Cristina Martínez Molina y Gustavo Santana Villalobos, quienes enfrentaron retos técnicos, climáticos y logísticos, incluida la pandemia de COVID-19, para realizar la investigación.

Plataneras afectadas por la Sigatoka negra en Ecuador.

Apoyo institucional y futuro prometedor

Este desarrollo contó con el respaldo de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología del Gobierno de Jalisco, la industria bananera y la UAG. Actualmente, se analiza la comercialización del bioinsumo en México y el extranjero, con interés de empresas nacionales e internacionales.

La UAG fortalece así su modelo educativo basado en la investigación aplicada, involucrando a sus estudiantes en proyectos reales que impactan positivamente al campo, la economía y el medio ambiente.

Esta patente no solo representa una solución agrícola, sino también una muestra del compromiso de la UAG con el desarrollo sustentable, la ciencia de alto nivel y la formación de talento que transforma el país. Como lo resume el lema que surgió del equipo que desarrolló este bioinsumo: “En la UAG, no solo estudias biotecnología… la patentas”.

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