Construido en el siglo XVIII, el Molino de Veracruz es uno de los nueve molinos de viento de este mismo tipo que se construyeron en el continente americano durante la América Virreinal española entre 1492 y 1850 siguiendo el modelo de los existentes en la España peninsular. De ellos dos se ubican en el actual Estados Unidos, seis en América del Sur y solo uno en México. Es el único el primer y único molino de viento construido en México.
Lugar de molienda y generación de alimento el edificio entró en desgracia con la caída del Imperio español. Como una metáfora de lo que le sucedió al continente el Molino fue ocupado por ejércitos de las potencias emergentes en los siglos XIX y XX hasta su abandono definitivo en 1950. Entonces, un huracán arrancó de cuajo la parte superior y desde entonces se encuentra engullido por un inmenso ficus que lo ha convertido en su hogar. Asociaciones hispanistas como México Hispano y Héroes de Cavite han conseguido que en el lugar se coloque una placa explicando la historia del monumento, y reivindicando su puesta en valor cultural, patrimonial, histórico y turístico.
Texto de Mario Jesús Gaspar Cobarruvias. Presidente del comité directivo de las ciudades de Veracruz y Boca del Río y presidente de la asociación cultural México Hispano que colabora estrechamente con la asociación española Héroes de Cavite y muchas otras en Estados Unidos e Hispanoamérica
El Molino de Veracruz es un edificio civil construido en la primera mitad del siglo XVIII en los terrenos de la desaparecida hacienda de San Ildefonso Buenavista establecida desde el siglo XVII a 8 kilómetros al suroeste de la ciudad amurallada de Nueva Veracruz, fundada el 28 de marzo de 1600 frente al islote y fortaleza de San Juan de Ulúa por orden del virrey conde de Monterrey, don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco.
La construcción que se aprecia actualmente en la parte más alta del Fraccionamiento Palma Real es lo que queda del único molino de viento con torre de mampostería de piedra, que se construyó en el virreinato de la Nueva España, similar a los pequeños molinos de la provincia de La Coruña en el extremo noroeste de España frente al Océano Atlántico.
Y es también uno de los nueve molinos de viento de este mismo tipo que se construyeron en el continente americano entre 1492 y 1850, dos de ellos se ubican en Estados Unidos, seis en América del Sur y solo uno en México. Es el único el primer y único molino de viento construido en México.
El Molino, o lo que queda de él, se localiza en las coordenadas de latitud 19°10’18.29″N y longitud 96°12’56.45″O, a una altitud de 58 metros en la cima más alta de las dos que posee la Loma de Buenavista o del Molino como era llamada siglos antes.
La fue construida con una gruesa mampostería de 85 centímetros de espesor, piedra de río, ladrillos y piedra múcara o exoesqueleto de coral de bicarbonato de calcio masivo, utilizándose las especies Diploria SP y Colpophylia Natans extraídas de los arrecifes veracruzanos.

Actualmente solo conserva dos de sus tres niveles de su altura original, 6.80 de 10 metros. Mide 7 metros de diámetro y tiene forma de cono truncado. Su base está reforzada por una gruesa zapata de mampostería de 55 centímetros de espesor, que le proporciona estabilidad estructural pues fue edificada en un médano de arena que cada año se desgasta por la acción de las fuertes lluvias y la fuerza de los vientos.
Por la investigación histórica realizada a lo largo de 6 años por el Ing. Luis Manuel Villanueva Garza y el Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, se tiene constancia en documentos de ramo de Tierras del Archivo General de la Nación, que ya existía hacia 1748 y que desde 1802 ya se le conocía oficialmente con el nombre de Torreón del Molino que conserva hasta la actualidad.
Se tienen también los testimonios del ingeniero militar Diego García Panes que lo visitó en 1783 y del arquitecto Luis Martín al mencionar en 1805 que era tradición en Veracruz que la loma del Molino de Viento se podía divisar desde el barrio de Cristo. Además de la mención constante por los constructores del Ferrocarril Mexicano entre 1837 y 1871.
Se conoce igualmente que el área del Torreón del Molino fue ocupada y fortificada por el ejército norteamericano en marzo de 1847 al sitiar Veracruz, por los franceses en 1862 cuando invadieron México, establecieron un campamento de trabajadores en la pequeña población de Tejería y es muy posible que hayan sido ellos los que abrieron las 6 aspilleras de embudo sencillo para disparar fusiles en la planta baja del Torreón del Molino, pues el estilo coincide con las que hicieron en el Fuerte de Paso del Macho durante su estancia en 1863.

El ejército mexicano lo ocupó durante el Porfiriato (1876-1911) y se conoce por relatos de los más viejos de la zona, que durante la Revolución Mexicana y su consecuente guerra civil entre 1910 y 1920, los habitantes se refugiaban en el edificio, al que llamaban «El fortín francés».
Ya bien avanzado el siglo XX fue totalmente deshabitado y hacia 1950 le comenzó a crecer el hoy vistoso y enorme árbol de amate (Ficus insipida) que corona la parte superior al carecer del techo, mismo que con parte de la mampostería original fue arrancado por la fuerza de los violentos vientos del norte que en Veracruz alcanzan velocidades de 110 a 120 km/h o de los huracanes que cada año azotan la costa entre Coatzacoalcos y Panuco en forma muchas veces catastrófica. Es un efecto idéntico al registrado en los molinos de viento harineros sin cubierta en La Plana de Jávea, en la Comunidad Valenciana española.
El Torreón del Molino y el árbol han desarrollado una relación simbiótica, pues las paredes le sirven de soporte al árbol para crecer por el flanco derecho y las gruesas raíces mantienen fuertemente anclada la torre al suelo arenoso, por lo que en un proceso de restauración sería muy difícil separarlos.

Todo esto y mucha más información está contenida en la placa metálica que se inauguró. El 24 de septiembre fue escogido porque es el día del segundo aniversario de la fundación de Profesionales por México en el Estado de Veracruz y es el día de los festejos de Nuestra Señora de la Merced en la ciudad de Veracruz; donde desde el siglo XVII se edificó el famoso convento de la Merced, que daba nombre a la puerta de acceso por la Calle Real (hoy llamada Avenida Independencia).
Y se recuerda que el primer sacerdote que pisó tierra mexicana fue el mercedario fray Bartolomé de Olmedo, amigo, capellán y consejero del capitán-general Hernán Cortés. Además enseñó la doctrina cristiana al tlatoani Moctezuma Xocoyotzin y estuvo a cargo de la administración del Hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno, conocido como el Hospital de Jesús en la Ciudad de México hasta su muerte en 1524.















