Los ciudadanos descubren para la ciencia un centenar de especies vegetales en Argentina que no estaban registradas

Un estudio del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina ha demostrado que la ciencia ciudadana puede ser vital para conocer la biodiversidad de una región y ayudar a crear políticas de conservación. El registro vegetal en la plataforma iNaturalist para Córdoba incluye unas 1.300 especies, la mitad de la flora conocida para esta provincia. Muchas de ellas son exóticas, lo que sugiere que los procesos de invasión biológica están en expansión

No hicieron falta expediciones científicas ni equipos especializados. Aficionados fotografiaron la naturaleza y detectaron 99 especies de plantas que ningún científico había registrado antes en Córdoba. Las imágenes con fecha y ubicación fueron registradas en una plataforma global de ciencia ciudadana.

Un nuevo estudio del Conicet y la UNC concluye que esa participación colectiva acumuló en pocos años una gran parte de información botánica que la ciencia tradicional recopiló durante más de un siglo.

El equipo analizó miles de registros de plantas vasculares en la provincia de Córdoba provenientes de ArgentiNat, el nodo argentino de iNaturalist, y los comparó con datos de las colecciones botánicas recopilados por la obra más completa sobre la Flora provincial.

Los resultados son sorprendentes. En iNaturalist se registraron hasta junio de 2025 más de 1.300 especies de plantas, aproximadamente la mitad de la flora conocida para la provincia.

El trabajo fue publicado en la revista científica Flora. Los autores son Lucas Carbone y Julia Tavella, que pertenecen al Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, de Conicet y la UNC) y a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC; además de Federico Actis Alesina, biólogo de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC, y Cesar Massi, de la plataforma iNaturalist – ArgentiNat.

Carbone, quien además es curador de la plataforma, asegura que los registros en iNaturalist están creciendo de manera asombrosa cada día y una ventaja es que están disponibles para su visualización y uso en tiempo real.

«Nuestro artículo relevó más de 25 mil observaciones de plantas en el territorio provincial. Estas observaciones las hicieron cerca de 1.300 personas, entre aficionados a las plantas, estudiantes, investigadores, etc. Es uno de los primeros artículos del Sur global en utilizar datos de ciencia ciudadana sobre plantas», cometa.

Biodiversidad nativa y exótica

La biodiversidad está atravesando una crisis global sin precedentes. La pérdida de especies, impulsada por cambios en el uso del suelo, invasiones biológicas y el cambio climático, no solo afecta a los ecosistemas, sino también a los beneficios que estos brindan a las personas.

En Córdoba (Argentina), la situación es particularmente crítica. En pocas décadas se perdió gran parte del bosque nativo y muchos ecosistemas fueron transformados en áreas productivas. En este contexto, conocer qué especies existen en la actualidad, y cuáles podrían estar desapareciendo, es fundamental para diseñar estrategias de conservación.

En este sentido, la detección de especies que no habían sido registradas previamente en la provincia indica que las plantas, a pesar de ser organismos sésiles (fijados a un sustrato), están constantemente trasladándose en el paisaje.

Muchos de los nuevos registros son de especies exóticas, lo que sugiere que los procesos de invasión biológica están en expansión. Los registros mostraron una abundante presencia de algunos cactus, como Cylindropuntia imbricata; también de suculentas muy cultivadas, como el grupo Kalanchoe; y de dos leguminosas (Leucaena leucocephala y Spartium junceum) de las que ya se conocían alarmantes antecedentes de invasión en otros lugares del mundo.

«La aparición de estas especies exóticas nos hace abrir los ojos y preguntarnos qué plantas son las que estamos cultivando como ornamentales en nuestros parques, jardines y patios, porque muchas veces ese es el origen de la invasión», señala Carbone.

También se registraron especies nativas que podrían estar cambiando su distribución, posiblemente debido al cambio climático o al cambio en el uso del suelo. Estos resultados abren las puertas para profundizar los estudios sobre estos nuevos habitantes vegetales.

Entre ellas, Carbone destaca varias especies herbáceas. “Esto está demostrando que la distribución de las plantas en el territorio es cambiante. Lo más común es que encontremos nuevas apariciones o ausencias todo el tiempo, porque la vegetación va cambiando”, explica el investigador.

Pero aclara: «Sin embargo, encontramos que muchas de las especies nativas raras no fueron encontradas en la actualidad, lo que sugiere que estas ausencias podrían indicar que falta trabajo ciudadano para registrarlas o que son extinciones locales».

Ciencia ciudadana: una herramienta en expansión

La ciencia ciudadana permite que cualquier persona contribuya al conocimiento científico. En plataformas como iNaturalist, los usuarios suben fotos de plantas, animales y hongos, que luego son identificados por una comunidad global.

Este flujo de información genera bases de datos masivas, abiertas y actualizadas en tiempo real. A nivel mundial, más de 300 millones de observaciones ya están siendo utilizadas en investigaciones científicas y conservación.

“La ciencia ciudadana es importante porque conecta a las personas con la naturaleza. Eso nos permite conocer y experimentar cada rincón de nuestra tierra y también es vital para plantear estrategias de conservación en base a ese conocimiento”, señala Carbone.

El investigador señala que la ciencia ciudadana aporta cada vez más cantidad de información pero de distinta calidad porque puede haber sesgos y limitaciones. El estudio señala algunos de estos sesgos:

– Sobrerrepresentación de especies llamativas o abundantes, más fáciles de fotografiar e identificar.
– Subrrepresentación de gramíneas o pastos y afines, menos carismáticas y difíciles de distinguir en imágenes.
– Concentración de registros en zonas accesibles, cercanas a  ciudades más pobladas y caminos.
– Mayor presencia de especies exóticas respecto de las nativas.
– Las especies raras (con abundancia baja) o conocidas solo por registros históricos son menos detectadas, lo que puede reflejar tanto falta de observaciones como posibles desapariciones locales.

«La ciencia ciudadana cada vez tiene más reconocimiento por la academia y se publican más artículos con esos datos. Pero también en su aplicación en las políticas públicas», asegura Carbone.

El estudio destaca que la ciencia ciudadana no reemplaza a las colecciones científicas tradicionales, sino que las complementa de manera poderosa para conocer mejor la diversidad local.

Mientras los herbarios ofrecen registros históricos de gran precisión, las plataformas como iNaturalist permiten monitorear cambios en tiempo real.

Cómo ser un científicos ciudadano

Participar de iNaturalist es muy fácil. Se puede acceder desde la página web o descargarse la App de celular. Hay que crearse un usuario y ya se puede empezar a cargar observaciones de cualquier ser vivo en la naturaleza (plantas, animales y hongos). Una observación consta de una foto del organismo (o un audio en el caso de aves u otros animales), que debe ir acompañada de una ubicación geográfica y la fecha de registro.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.