Jorge Riechmann: «Necesitamos desengancharnos de la adicción a los algoritmos»

En una sociedad dominada por las pantallas, las notificaciones y el consumo constante de información, la poesía puede convertirse en un espacio de resistencia. Esa es la reflexión que ha defendido el poeta y ensayista Jorge Riechmann, quien considera que frente a la inmediatez digital es necesario recuperar el silencio, la pausa y la capacidad de pensar.

Jorge Riechmann.

«Necesitamos crear un espacio de silencio alrededor del verso y desengancharnos de la adicción a los algoritmos. La propia poesía propicia eso, creando un espacio donde pueden ocurrir cosas», afirmó durante su participación en el curso de verano Voces del extremo: poéticas de la contracultura, celebrado en la sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

La poesía como resistencia frente a la inmediatez digital

Para Riechmann, la aparente dificultad de algunos poemas no constituye un obstáculo, sino precisamente una oportunidad para detenerse y reflexionar.

A su juicio, esa «resistencia» que ofrecen ciertos textos funciona como un tropiezo deliberado que invita a regresar a ellos en distintos momentos de la vida y favorece una lectura más consciente, alejada de la velocidad con la que hoy se consumen la información y los contenidos digitales.

«Los poemas no van a salvarnos por sí solos»

El escritor también reflexionó sobre el papel que puede desempeñar la literatura ante los grandes desafíos contemporáneos. «Los poemas pueden ayudarnos, pero no van a salvarnos por sí solos; para salvarnos necesitamos formas de coordinación, construcción de comunidad y acción colectiva hacia las cuales la poesía puede ayudarnos a avanzar», explicó.

Con esta idea, Riechmann sitúa la creación literaria como una herramienta para estimular el pensamiento crítico, aunque recuerda que las transformaciones sociales dependen, en última instancia, de la acción colectiva.

La crisis climática exige cambiar nuestra forma de vivir

Uno de los asuntos centrales de su intervención fue la crisis climática, un tema presente desde hace años en buena parte de su obra.

«No se debe a la falta de datos, pues ya desde comienzos de los años 70 teníamos un buen diagnóstico científico. El problema apunta a una desconexión de nuestra verdadera condición terrestre», afirmó el poeta.

En su opinión, mientras no cambien las formas de producir, consumir y relacionarse con el entorno, el futuro seguirá siendo «bastante negro».

Una «policrisis ecológico-social»

Riechmann considera que la sociedad no afronta un único problema ambiental, sino una «policrisis ecológico-social» que exige una transformación profunda del modelo actual.

En este contexto, defendió el papel de la literatura y del pensamiento crítico para cuestionar algunas de las ideas que sustentan la sociedad contemporánea.

«Uno de los tabúes más importantes es la separación con el resto del mundo y de la naturaleza. Existe una ilusión de que somos seres superiores o desconectados, cuando en realidad somos ecodependientes e interdependientes», argumentó.

Para el autor, la poesía puede contribuir precisamente a esa reconexión cultural con la naturaleza y con los demás, un paso que considera imprescindible para afrontar los retos ambientales y sociales del siglo XXI.

Un debate sobre cultura, arte y medioambiente

Jorge Riechmann ha participado en el curso de verano Voces del extremo: poéticas de la contracultura, celebrado del 20 al 22 de julio en la sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía.

El encuentro reúne a escritores, artistas y especialistas para reflexionar sobre las relaciones entre literatura, arte, estética y medioambiente, analizando críticamente una iconosfera en la que las imágenes y los productos culturales ocupan un lugar central, pero donde los ciudadanos corren el riesgo de convertirse únicamente en consumidores de contenidos.