Las piedras lunares podrían ser los ladrillos de las futuras estaciones humanas en la Luna

Las piedras que cubren la superficie de la Luna podrían convertirse en los ladrillos con los que se construyan las futuras bases espaciales. Un equipo de la Universidad Politécnica de Valencia, perteneciente al Laboratorio DIMAS del Instituto de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ITACA), junto a la Universidad de Surrey, ha dado un paso importante para hacerlo posible al demostrar que el regolito lunar puede calentarse y fundirse de forma más rápida y eficiente mediante microondas que utilizando hornos convencionales.

El hallazgo acerca un poco más la posibilidad de fabricar carreteras, pistas de aterrizaje o edificios directamente sobre la superficie lunar, empleando los materiales que ya existen allí y evitando el enorme coste de transportar recursos desde la Tierra.

El reto ya no es llevar materiales, sino aprovechar los que hay en la Luna

El regolito lunar, la capa de polvo y roca que cubre el satélite, es uno de los recursos más abundantes de la Luna. Una vez fundido o sinterizado, puede utilizarse como material estructural para levantar infraestructuras, motivo por el que se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la investigación espacial de los últimos años.

El desafío consiste ahora en encontrar la forma más eficiente de transformarlo. En este contexto, el trabajo desarrollado por el Laboratorio DIMAS-ITACA de la Universidad Politécnica de Valencia y el Surrey Space Centre señala que el calentamiento por microondas podría convertirse en la tecnología más adecuada para fabricar estos futuros «ladrillos» lunares.

Las microondas aceleran la fabricación de materiales de construcción lunares

Durante la investigación, el equipo analizó simulantes de regolito procedentes de dos regiones características de la Luna: los mares y las tierras altas.

El objetivo era conocer sus propiedades dieléctricas, es decir, su capacidad para almacenar energía eléctrica y el comportamiento que presentan durante el calentamiento. Para ello, las muestras se sometieron a un proceso que las llevó desde temperatura ambiente hasta su punto de fusión en una atmósfera de nitrógeno.

Los resultados muestran que el calentamiento mediante microondas permite que el regolito absorba energía con mayor rapidez, reduciendo el tiempo necesario para fundirlo y mejorando la eficiencia energética del proceso. Esto facilitaría la obtención de materiales resistentes para construir futuras infraestructuras lunares.

Los mecanismos de calentamiento mediante microondas son muy diferentes a los de un horno convencional. En lugar de transmitir el calor desde el exterior, las microondas calientan el material desde el interior mediante la conversión directa de energía electromagnética en calor. Esto hace que dos muestras sometidas a la misma temperatura puedan presentar características diferentes según el método empleado.

«Comprender cómo responde el regolito lunar al calentamiento por microondas es clave, ya que permitirá diseñar procesos más eficientes y controlados para la construcción en la Luna», comenta Beatriz García-Baños, investigadora del Laboratorio DIMAS-ITACA de la Universidad Politécnica de Valencia.

Por su parte, José Manuel Catalá, director del Laboratorio DIMAS-ITACA y también investigador del estudio, añade que «además de optimizar el consumo de energía, la técnica de calentamiento por microondas acelera el proceso de fusión o densificación de los regolitos, ya que calienta el material desde el interior».

Un paso más hacia las primeras bases permanentes en la Luna

La posibilidad de fabricar elementos de construcción utilizando el propio suelo lunar es una de las claves para el establecimiento de bases permanentes en la Luna. Cada kilogramo enviado al espacio supone un enorme coste económico, por lo que aprovechar los recursos disponibles en el satélite será esencial para el éxito de las futuras misiones de exploración.

El estudio de la Universidad Politécnica de Valencia aporta una pieza importante a ese objetivo al demostrar que las microondas pueden convertirse en una herramienta eficaz para transformar las piedras lunares en el material con el que levantar las infraestructuras del futuro.