La Universidad de Jaén (UJA) y Genia Bioenergy han puesto en marcha un proyecto de investigación para evaluar el potencial agronómico de la fracción sólida del digestato procedente de plantas de biogás como enmienda orgánica para el olivar.

Durante los próximos 18 meses, los investigadores analizarán si este material puede contribuir a recuperar el carbono orgánico, aumentar la fertilidad del suelo y mejorar la salud de uno de los cultivos más representativos del Mediterráneo. Si los resultados son positivos, el digestato dejaría de considerarse un residuo para convertirse en un recurso capaz de devolver materia orgánica al suelo y cerrar el ciclo de aprovechamiento de los residuos agroganaderos.
Un residuo que puede convertirse en un recurso para el olivar
El proyecto parte de un material que se obtiene tras los procesos de digestión anaerobia empleados para producir biogás. Ese digestato conserva buena parte de la materia orgánica original y ahora los investigadores quieren comprobar si puede mejorar la estructura y la fertilidad de los suelos del olivar sin riesgos para el cultivo.
El responsable del área Agro de Genia Bioenergy, Víctor Díaz Portellano, explica que el objetivo es demostrar que el digestato constituye un recurso agronómico de gran valor.
Según indica, «queremos impulsar y demostrar a la sociedad que, al final, el digestato, producido en las plantas de biogás, es una materia orgánica que ha sido fruto de un proceso de descomposición natural, y que su función en el suelo no va a ser otra que mejorar su estructura y sus nutrientes«.
Díaz Portellano recuerda además que la empresa ya había realizado ensayos en cultivos herbáceos y que los resultados obtenidos en el proyecto europeo Soil O-Live animaron a dar un paso más.
«Vimos que era un momento idóneo para empezar a probar estos materiales en olivar y ver cómo funcionaba tanto el suelo como la planta», afirma.
Asimismo, destaca que el diseño experimental permitirá trasladar confianza al sector agrario, ya que «es un material totalmente seguro, que no va a tener un efecto contaminante ni va a tener un efecto negativo para el desarrollo de los cultivos».
Un material más estable, sin olor y apto para suelos agrícolas
El investigador principal del proyecto y profesor de Ecología de la UJA, Antonio Manzaneda, explica que la investigación no pretende introducir un material nuevo en el campo, sino aprovechar mejor uno que ya formaba parte del ciclo natural.
En este sentido, asegura que «queremos transmitir a la sociedad que realmente no estamos haciendo nada nuevo, sino que la misma materia orgánica que antes iba al campo directamente, ahora simplemente se desvía a una planta de biogás, se obtiene energía y vuelve al campo; no estamos adjetivando nada, sino que sacamos más valor de una valorización de un residuo que antes era más directa».
Sobre el digestato que se utilizará en los ensayos, Manzaneda destaca que presenta ventajas frente a otros materiales orgánicos tradicionales. «Se trata de un producto sin olor, menos fitotóxico, más estable», afirma. De hecho, añade que «no tiene olor, más bien huele a mantillo de bosque porque es materia orgánica estabilizada. Estamos esperando que la gente pueda verlo y que se pierda un poco el miedo a estos materiales».
El investigador recuerda además que mejorar la calidad del suelo constituye uno de los grandes retos del olivar mediterráneo y asegura que «se trata de un sector estratégico y vamos a aprovechar este proyecto para intentar proponer una solución al principal problema que tiene la región, que es la baja calidad de los suelos, que no es solo por una historia litológica de la provincia o de la región, sino también por las malas prácticas que se han venido haciendo con los mismos».
Los ensayos comenzarán en septiembre en fincas de olivar
El estudio arrancará en septiembre en fincas de olivar pertenecientes al proyecto europeo Soil O-Live, donde la Universidad de Jaén dispone de una amplia información previa sobre las características de los suelos y los distintos sistemas de manejo.
Los ensayos se desarrollarán tanto en olivar tradicional como en olivar intensivo, combinando la aplicación del digestato con el seguimiento de diferentes indicadores de salud del suelo.
La directora de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la UJA, Carmen Martínez García, ha destacado que esta colaboración refleja el compromiso de la universidad con la innovación y la transferencia del conocimiento hacia la sociedad.

En este sentido, ha señalado que «a través de este acuerdo, uniremos la capacidad de realización de trabajo de investigación y desarrollo centrado en la optimización de procesos bioenergéticos y la valorización de sus productos, un campo en el que, como todos conocemos, es urgente realizar avances».
Durante los 18 meses de investigación, el equipo evaluará parámetros como la respiración basal del suelo, los flujos de carbono y agua, la respiración inducida mediante el sistema MicroResp, la densidad aparente, el contenido de carbono orgánico, la evolución de la cosecha y las propiedades fisicoquímicas del suelo. Con estos análisis se pretende demostrar que la aplicación del digestato mejora el contenido de materia orgánica, aumenta la fertilidad del suelo y puede incorporarse al cultivo del olivar con plenas garantías.
Economía circular para un olivar más sostenible
La investigación se desarrolla en el marco del Instituto Universitario de Investigación en Olivar y Aceites de Oliva (INUO), referente en proyectos europeos relacionados con la salud del suelo y la mejora del olivar mediante enmiendas orgánicas.
Si los resultados confirman el potencial del digestato, el proyecto abrirá una nueva vía para reutilizar los subproductos de las plantas de biogás, mejorar la calidad de los suelos agrícolas y avanzar hacia un modelo de olivar más sostenible, en el que la economía circular permita producir energía renovable y, al mismo tiempo, devolver al suelo parte de los nutrientes y el carbono que necesita para recuperar su fertilidad.













