La tradición almeriense de una virgen que ‘salvó’ a un marinero y desapareció misteriosamente

Albox, en la provincia de Almería, volvió a revivir la visita de la virgen de El Saliente, «la pequeñica» como la llaman por allí. Una imagen que, como la mayor parte de las protagonistas de romerías tiene una historia de apariciones y desapariciones, que recuerda al mismísimo río Guadiana.

La virgen de El Saliente en las calles de Albox.

La virgen de El Saliente preside el santuario del mismo nombre, ubicado a unos 15 kilómetros de Albox, y cada cinco años regresa al municipio, para hacer un recorrido por sus calles, donde es recibida por altares y muestras de fervor.

La historia de «la pequeñica» es como la de otras muchas imágenes religiosas, responde a una especie de relato preconstruido: salva a una persona en apuros y se traslada de forma misteriosa a un lugar situado a decenas de kilómetros.

Historia de «la pequeñica»

La imagen fue vista por Lázaro de Martos en el siglo XVII, un labrador albojense; posteriormente, en el siglo XVIII fue encontrada de forma misteriosa la imagen actual de tallaje barroco en Guadix. Sin embargo, el suceso más escuchado en Albox trata de un marinero que navegaba por El Saliente, antaño una riada.

Cuenta la leyenda que este hombre estaba a punto de ahogarse cuando se le apareció la virgen; en ese momento de miedo y desesperación le prometió que si lo ayudaba a sobrevivir le construiría un Santuario en la montaña más alta del pueblo con tantas puertas y ventanas como días tiene el año.

Altar dedicado a la virgen de El Saliente.

Ese emotivo suceso dio lugar a la construcción del santuario de El Saliente en la montaña más alta del pueblo, equipado con 365 puertas y ventanas, tal y como prometió aquel navegante.

Una tradición en agradecimiento a la lluvia ‘traída’ por la virgen

Esta imagen lleva visitando a su pueblo desde los años setenta del siglo pasado cuyo motivo se remonta a la promesa realizada por los vecinos de Albox en el siglo XVIII, cuando la Virgen del Saliente intercedió por ellos en tiempos de sequía y necesidades, ayudándolos a salir de la pobreza.

Desde ese momento los albojenses veneran esta imagen y la proclamaron la patrona de Albox, ofreciéndole sus respetos y devoción cada comienzo de septiembre, realizando una romería en la que los albojenses tienen que visitar el santuario subiendo a lo más alto de la montaña a pie o, si haces una promesa, descalzo.

Escondida durante la Guerra Civil

Otro motivo por el que veneran tantísimo a su patrona es porque durante la Guerra Civil, más concretamente desde el 8 de diciembre de 1936 hasta el 11 de agosto de 1939 se custodió en una casa situada en el centro del pueblo por las hermanas Marina, Concha y Flora Fernández, quienes fueron consideradas sus protectoras durante este trágico suceso y desde entonces, tanto el pueblo como la misma virgen se muestran agradecidos con esta familia por su labor, realizándole reverencias cuando pasa la imagen por esta calle, pese a que, por desgracia, fallecieron hace unos años.

Para los albojenses creyentes no es una procesión cualquiera, es la mayor procesión de todas, a la que esperan con ansias cada cinco años para decorar las calles del pueblo y cantarle agradecidos por lo que tienen y apenados por lo que no han conseguido y puedo objetar que no hay nada más bonito que ese sentimiento de montar arcos con hierbas y flores recolectadas por el mismo pueblo junto con los vecinos, decorar las calles con hojas y colchas bonitas y hasta de cantarle a esta preciosa imagen siguiéndola con miles de personas a su lado, por eso los albojenses la esperan ansiosos durante los próximos cinco años.

Santuario de El Saliente.