La imagen de una mina asociada al pico, la pala y unas condiciones laborales extremas pertenece cada vez más al pasado. La minería inteligente está protagonizando una profunda transformación gracias a la digitalización, la automatización y la robótica, hasta el punto de que muchas de sus operaciones ya se realizan de forma remota y con estándares tecnológicos comparables a los de otros sectores altamente especializados.

Así lo ha explicado Enrique Mota, ingeniero de Minas y director general de Sandvik Mining and Rock Solutions Ibérica, durante su participación en el Curso de Verano Minería Inteligente: Tecnología, Automatización y Sostenibilidad, organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en su Sede de La Rábida.
Una industria tecnológica muy alejada de los estereotipos
Para Enrique Mota, la percepción social de la minería continúa anclada en una realidad que ya no existe. En su opinión, la sociedad comete un «error básico» al valorar la actividad extractiva con la imagen de décadas atrás.
«Pensar que es una actividad en un entorno sucio, peligroso y que daña el medio ambiente es totalmente lo contrario a la realidad actual», afirma Enrique Mota, quien sostiene que la industria minera se sitúa hoy entre los sectores que más han avanzado en seguridad, innovación tecnológica y sostenibilidad.
La incorporación de herramientas como la telemetría, los sistemas digitales de control y el trabajo remoto ha cambiado completamente la forma de operar en las explotaciones mineras. Según explica el responsable de Sandvik, «la tecnología permite que el entorno de trabajo de un operador minero sea igual al de una actividad financiera o de investigación, ya que ni siquiera están físicamente en la máquina».
La robótica impulsa una minería más segura y sostenible
Uno de los mayores avances de la automatización minera ha sido la reducción del riesgo para los trabajadores. Para Mota, este es el principal logro de la transformación tecnológica que vive el sector.
«La automatización ha permitido alcanzar el objetivo de eliminar el riesgo, sacando al ser humano del foco de peligro», destaca Enrique Mota.
Además de reforzar la seguridad minera, la incorporación de sistemas robotizados y procesos automatizados también incrementa la productividad de las explotaciones y mejora su eficiencia operativa, consolidando un modelo más competitivo y sostenible desde el punto de vista económico y ambiental.

El gran reto: atraer talento joven a la nueva minería
En un sector cada vez más digitalizado, el desafío ya no pasa únicamente por incorporar nuevas tecnologías, sino por captar profesionales cualificados capaces de desenvolverse en este nuevo entorno.
Por ello, Enrique Mota considera «fundamental» la celebración de espacios de encuentro entre universidad y empresa, como los Cursos de Verano de la UNIA, que permiten acercar la realidad de la minería actual a los futuros profesionales.
«Queremos que los jóvenes no tengan ninguna barrera psicológica y entiendan que su futuro profesional y personal puede estar muy unido al crecimiento del entorno minero», concluye Enrique Mota, quien anima a las universidades a mostrar una realidad muy diferente a la que todavía permanece en el imaginario colectivo: una industria altamente tecnológica en la que la automatización, la inteligencia digital y la innovación han convertido lo que hace unos años parecía ciencia ficción en una práctica cotidiana.













