La inteligencia artificial en educación solo será útil si los docentes reciben más formación

La inteligencia artificial ya forma parte de las aulas, pero su éxito depende menos de la tecnología que de la preparación del profesorado. Esa es la principal conclusión de un estudio internacional liderado por la Universidad de Málaga (UMA), que señala que las políticas educativas deben apostar por una formación práctica para que los docentes integren estas herramientas de forma eficaz y crítica.

La investigación, publicada en Educational Technology Research and Development, concluye que desarrollar competencias digitales y aumentar la confianza del profesorado son factores decisivos para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial (IA) y la IA generativa (GenAI) en el proceso de enseñanza.

La formación del profesorado, el principal reto de la inteligencia artificial

La presencia de herramientas basadas en inteligencia artificial es ya una realidad en el ámbito educativo. Estas aplicaciones permiten generar materiales didácticos, diseñar actividades, preparar evaluaciones o facilitar el aprendizaje de idiomas, entre otras muchas funciones.

Sin embargo, su incorporación no depende únicamente de que existan nuevas tecnologías, sino de que los docentes sepan utilizarlas con criterio y confianza.

El profesor del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga Francisco David Guillén, investigador principal del estudio, subraya que «es muy necesario» que el profesorado desarrolle nuevas competencias digitales y reciba apoyo para incorporar estas herramientas «de manera efectiva y reflexiva» en su práctica docente.

Qué factores hacen que un profesor utilice la IA en el aula

El equipo internacional desarrolló un instrumento de diagnóstico para analizar cómo perciben los docentes la inteligencia artificial, cuál es su grado de familiaridad con estas herramientas y qué factores condicionan su decisión de incorporarlas al diseño de clases y actividades.

El modelo evalúa aspectos como la utilidad percibida, la facilidad de uso, el grado de motivación, la autoeficacia, la actitud hacia la tecnología y la intención de utilizarla en el trabajo diario.

El objetivo era comprender por qué algunos profesores integran con facilidad la IA en el aula mientras otros muestran mayores reticencias.

Francisco David Guillén.

La utilidad y la confianza marcan la diferencia

Los resultados muestran que la motivación, la confianza en las propias capacidades y la percepción de que la inteligencia artificial resulta realmente útil son los factores que más influyen en su adopción.

Según la investigación, cuando un docente considera que estas herramientas son fáciles de utilizar y aportan beneficios reales para preparar las clases o mejorar la experiencia educativa del alumnado, aumenta significativamente su intención de incorporarlas a su práctica profesional.

Por ello, Francisco David Guillén considera que las políticas educativas y los programas de formación del profesorado «deberían hacer especial hincapié en potenciar estas dimensiones para fomentar un uso pedagógico eficaz de las herramientas de IA en la práctica docente».

Un modelo para mejorar la integración de la IA en las aulas

El instrumento desarrollado por los investigadores amplía el conocido Modelo de Aceptación de la Tecnología (TAM), una referencia internacional para analizar cómo las personas adoptan nuevas herramientas digitales.

Los resultados obtenidos confirman las conclusiones de investigaciones anteriores y muestran que el modelo presenta «una sólida fiabilidad, validez convergente y discriminante, y un buen poder explicativo», lo que lo convierte en una herramienta útil para orientar futuras políticas de formación docente.

La IA no sustituye al profesor, cambia su forma de enseñar

El estudio concluye que el verdadero desafío no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas de inteligencia artificial a las aulas, sino en dotar al profesorado de las competencias necesarias para utilizarlas con sentido pedagógico. En este contexto, la formación continua y el desarrollo de habilidades digitales aparecen como elementos imprescindibles para aprovechar las oportunidades que ofrece la IA sin perder de vista el papel central del docente en el aprendizaje.