La Geoda Gigante de Pulpí, en la provincia de Almería, es uno de los mayores espectáculos geológicos que se pueden ver en el mundo. Esta cavidad está llena de cristales de yeso gigantes, algunos de más de dos metros de largo, y un entorno que más bien parece de otro mundo. Abierta al público en agosto de 2019, esta formación cristalina es uno de los grandes atractivos turísticos de la comarca, pero el flujo de visitantes tiene consecuencias.

Un equipo de investigación de la Universidad de Almería (UAL) ha evaluado el impacto de las visitas sobre la conservación del monumento natural incluido en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Y, para ello, ha analizado la dinámica de las partículas en suspensión en el interior de la geoda.
Partículas finas en el interior de la Geoda de Pulpí
El estudio, realizado por el grupo de Recursos Hídricos y Geología Ambiental, ha detectado la presencia de partículas finas en el interior de la cavidad donde se encuentran los cristales gigantes. Estos elementos permanecen en suspensión durante más tiempo y penetran más profundamente en la cavidad. Asimismo, se ha constatado la presencia de otras partículas más gruesas (>5 μm), que se depositan rápidamente, principalmente cerca de la entrada de la geoda.
Desde el punto de vista químico, la mayoría de las partículas corresponden a minerales autóctonos de la mina (celestina, siderita, cuarzo y yeso), aunque también se identificaron materiales extraños al entorno y que han sido introducidos por los visitantes. Concretamente, en la investigación liderada por Ana Camila Mendoza se han hallado elementos como fibras no minerales.

Los cristales pierden transparencia
El estudio demuestra que la entrada de visitantes junto a la ventilación natural de la mina-Geoda favorecen la acumulación de polvo sobre los cristales. A la larga, y si no se toman medidas, estas partículas acabarían disminuyendo su transparencia y valor estético.
Las concentraciones de partículas finas aumentan cuando se restringe la renovación del aire con el exterior, caracterizado por concentraciones más bajas de partículas en suspensión. En estas condiciones, la removilización de partículas inducida por los visitantes provoca un mayor efecto acumulativo de partículas finas en la atmósfera del complejo de la mina y la geoda.
Más allá de una señal de alerta, los resultados proporcionan una base para el desarrollo de estrategias de conservación preventiva. El equipo de la Universidad de Almería piensa que la adaptación de los recorridos de los visitantes y de los protocolos de acceso podría reducir la resuspensión y deposición de partículas, con el objetivo de preservar los excepcionales cristales de la Geoda de Pulpí para las generaciones futuras.













