La energía que nunca se apaga: así funciona la geotermia, la renovable capaz de calentar ciudades enteras

La geotermia, la energía almacenada bajo la superficie terrestre, se perfila como una de las grandes alternativas para avanzar hacia la descarbonización y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Silenciosa, constante y disponible las 24 horas del día, esta fuente renovable puede utilizarse para generar electricidad, climatizar edificios o alimentar redes urbanas de calefacción sin depender del viento ni del sol.

En Islandia la geotermia forma parte de la identidad cultural del país. Imagen de Namaskard./ Vora

Sin embargo, pese a sus ventajas, sigue siendo una gran desconocida frente a otras tecnologías renovables como la solar o la eólica.

El nuevo libro Geotermia. La energía renovable que nos proporciona el planeta Tierra, publicado en la colección ¿Qué sabemos de?, explica cómo el calor del subsuelo puede convertirse en una herramienta clave para la independencia energética y la lucha contra el cambio climático.

La autora, la investigadora del IGME-CSIC Cristina de Santiago Buey, defiende que esta tecnología ya está suficientemente desarrollada y funciona con éxito en numerosos países.

“Sirve para calentar viviendas, invernaderos o piscifactorías, secar productos agrícolas, alimentar redes urbanas e incluso generar electricidad, y lo mejor es que la tecnología para su uso ya existe y está implantada con éxito en muchos lugares”, explica la geóloga.

La energía renovable que está bajo nuestros pies

Aunque volcanes, géiseres y fumarolas son las manifestaciones más visibles del calor interno de la Tierra, la geotermia no depende únicamente de zonas volcánicas.

Según explica Cristina de Santiago, la clave está en que el subsuelo actúa como un enorme almacén térmico natural capaz de conservar calor de forma estable durante todo el año.

“Esa es la clave de la geotermia: no se trata excavar hasta el núcleo, como se relata en algunas películas de ciencia ficción; la energía está disponible desde los primeros metros del subsuelo”.

Esta estabilidad térmica convierte a la geotermia en una de las renovables más eficientes para climatización, especialmente frente a tecnologías como la aerotermia.

Electricidad las 24 horas sin depender del clima

Uno de los grandes atractivos de la geotermia es su capacidad para producir energía de forma continua.

A diferencia de la energía solar o eólica, la geotermia eléctrica puede generar electricidad las 24 horas del día utilizando vapor de agua caliente procedente del subsuelo para mover turbinas conectadas a generadores.

“Mientras en la energía eólica es el viento el fluido que mueve la turbina, en la geotermia es el vapor de agua a alta presión y temperatura el que hace el trabajo”, ilustra la investigadora.

Actualmente, países como Islandia, Kenia, Filipinas, Nueva Zelanda o El Salvador ya han apostado de forma decidida por esta tecnología.

En Islandia, por ejemplo, alrededor del 90% de las viviendas se calientan con agua geotérmica, mientras que Kenia obtiene cerca del 40% de su electricidad gracias al vapor térmico del subsuelo.

La bomba de calor, la tecnología que ha revolucionado la geotermia

La gran expansión de la geotermia llegó con el desarrollo de la bomba de calor, un sistema capaz de transferir calor utilizando muy poca electricidad.

Cristina de Santiago la define, “medio en broma, medio en serio”, como “el tercer mejor invento de la historia de la humanidad, después de la cama y la rueda”.

Este sistema permite aprovechar la temperatura estable del subsuelo para calentar o enfriar edificios con mucha más eficiencia energética que otros sistemas convencionales.

“Si en lugar del aire usamos el terreno, que se mantiene estable alrededor de 18 °C, el salto es mucho menor y la bomba trabaja con mucha más facilidad y eficiencia”.

Esa mayor eficiencia se traduce en menos consumo eléctrico y facturas energéticas más bajas.

La Agencia Internacional de la Energía y la Comisión Europea consideran actualmente las bombas de calor como una de las tecnologías más importantes para descarbonizar la climatización.

Zaragoza y Mieres, dos ejemplos españoles de éxito geotérmico

España cuenta ya con proyectos pioneros que utilizan esta energía renovable.

Uno de los más destacados se encuentra en Zaragoza, donde un acuífero vinculado al río Ebro permite climatizar hospitales, universidades, oficinas y viviendas mediante sistemas geotérmicos.

“Lo que convierte a Zaragoza en un referente no es solo la magnitud del aprovechamiento, sino la forma en que se ha gestionado colectivamente a través de un modelo basado en el conocimiento científico y la coordinación institucional”, destaca la investigadora.

Otro ejemplo emblemático es el del Pozo Barredo, en Mieres (Asturias), una antigua mina de carbón reconvertida en la red geotérmica más grande de España.

La instalación aprovecha el agua acumulada en la mina para alimentar sistemas de calefacción y refrigeración que abastecen al campus universitario, al Hospital Álvarez Buylla y a cientos de viviendas.

Según la científica, este proyecto representa un modelo de economía circular energética e industrial.

El gran reto: superar las barreras que frenan su expansión

Pese a sus ventajas, la geotermia sigue teniendo una presencia limitada en España.

Para Cristina de Santiago, el problema no es la falta de recursos, sino las barreras culturales, económicas y técnicas que dificultan su implantación.

“Necesitamos un conocimiento más extenso del suelo, y, además, hay que superar barreras culturales, normativas, técnicas y económicas que hasta ahora han frenado su expansión”.

La investigadora considera clave aumentar la visibilidad pública de esta tecnología, impulsar la formación especializada y facilitar ayudas económicas que permitan extender los sistemas geotérmicos de climatización.