Respirar aire contaminado no solo afecta a pulmones y corazón. La exposición prolongada a determinados contaminantes atmosféricos también podría estar relacionada con millones de casos de diabetes tipo 2 en Europa.

Una investigación realizada por la Universidad de Murcia (UMU) y el Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) concluye que el impacto de la mala calidad del aire sobre la salud metabólica es mucho mayor de lo que se pensaba.
El trabajo relaciona el dióxido de nitrógeno con aproximadamente 3,7 millones de casos anuales de diabetes en Europa, mientras que la exposición a partículas atmosféricas eleva la cifra hasta cerca de 5 millones de casos al año. En conjunto, los investigadores estiman alrededor de 9 millones de casos asociados directamente a la contaminación atmosférica.
Qué contaminantes están más relacionados con la diabetes
Uno de los hallazgos más relevantes apunta a las llamadas partículas finas PM2.5, consideradas especialmente dañinas. Estas partículas microscópicas presentan un mayor riesgo para el desarrollo de diabetes incluso en concentraciones relativamente bajas, lo que sugiere que niveles moderados de contaminación también pueden tener efectos nocivos sobre la salud.
El estudio, publicado en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety, analizó datos históricos de concentraciones atmosféricas entre 1991 y 2020 mediante técnicas avanzadas de modelización no lineal.
Los resultados refuerzan la idea de que la contaminación no es solo un problema respiratorio, sino también metabólico.
“Hemos podido refinar la relación entre la calidad del aire y el riesgo metabólico. Los datos son claros: la contaminación no solo afecta al sistema respiratorio, sino que es un factor determinante en la epidemia de diabetes que enfrenta Europa”, destaca Patricia Tarín Carrasco, autora del estudio e investigadora del BSC.
Las zonas más afectadas: tráfico, industria y grandes ciudades
La mayor carga de enfermedad atribuible a contaminación se concentra en zonas con alta densidad de tráfico e intensa actividad industrial. Entre las áreas más afectadas aparecen regiones como el valle del Ruhr, en Alemania, y el valle del Po, así como grandes ciudades europeas como Londres, París y Varsovia.
Estos territorios registran mayores concentraciones de contaminantes atmosféricos y superan con frecuencia los niveles recomendados tanto por la normativa europea como por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De dónde proceden los contaminantes más peligrosos
El dióxido de nitrógeno se asocia principalmente a emisiones derivadas de vehículos y procesos de generación energética, especialmente en áreas urbanas con tráfico intenso.
Por su parte, las partículas finas proceden sobre todo de centrales eléctricas convencionales, combustibles fósiles como carbón o biomasa, instalaciones termoeléctricas y actividad industrial. La combinación de tráfico, industria y producción energética convierte a muchas áreas urbanas e industriales en puntos críticos de exposición.
La diabetes y la contaminación: un problema de salud pública
La diabetes tipo 2 representa la forma más común de esta enfermedad y afecta ya a más de 66 millones de personas en Europa. Las previsiones tampoco son optimistas: el Atlas de la Diabetes de la FID estima un incremento cercano al 10 % de casos para 2045.
Pedro Jiménez Guerrero, catedrático de la Universidad de Murcia y experto en modelización atmosférica, subraya que estos resultados “enfatizan la urgencia de implementar regulaciones de calidad del aire mucho más estrictas”.
Reducir emisiones en núcleos urbanos e industriales no sería únicamente una cuestión ambiental, sino una medida clave de prevención sanitaria. Los autores concluyen que mejorar la calidad del aire podría ayudar a frenar parte del crecimiento de nuevos casos de diabetes en Europa.













