Medio Ambiente

Hierba salada, fundamental en la formación de una marisma costera

El profesor de Ecología del Departamento de Ciencias Integradas e Investigador Principal del Grupo Ecología y Medio Ambiente de la Universidad de Huelva, Eloy Castellanos Verdugo, en colaboración con investigadores de las universidades de Sevilla y de East Anglia (Reino Unido), ha publicado un estudio que muestra cómo se forman las marismas costeras a lo largo de más de tres décadas.

Se trata de un estudio pionero, ya que analiza los cambios en el medio sedimentario y la vegetación de marismas mareales en una serie temporal muy amplia. En palabras de Castellanos Verdugo, “esto va a permitir comprender mejor cómo funcionan este tipo de ecosistemas, tan frágiles y amenazados, que son tan importantes para la biodiversidad, para la producción y para el equilibrio ecológico de nuestro planeta”.

El estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista Journal of Ecology. Entre los resultados más interesantes destacan “la demostración de la rapidez con la que pueden desarrollarse las marismas costeras; el que su desarrollo no es lineal, sino que tiene puntos de inflexión y estabilidad que coinciden con los niveles de pleamares medias; la relevancia de que unas especies faciliten la aparición de otras y la importancia de la competencia en las etapas sucesionales posteriores”, afirma el profesor de la UHU.

El estudio publicado ahora es el tercero de una serie de publicaciones en Journal of Ecology (1994, 2003 y 2021) que han seguido el desarrollo de la sucesión ecológica en parcelas permanentes desde los años ochenta a la actualidad con la participación de cuatro generaciones de investigadores e investigadoras.

El investigador describe en este estudio “la formación de marismas desde una planicie intermareal hasta una plataforma de marisma media emergida. En principio, los sedimentos arcillosos que arrastra un río en su tramo final van depositándose lentamente en aquellas zonas de aguas poco profundas del estuario que están más protegidas del oleaje y de las corrientes por los bancos de arena que trae el mar. Cuando estos sedimentos finos se acumulan y alcanzan una altura suficiente, son colonizados por la planta conocida como ‘hierba salada’ (cuyo nombre científico es Spartina maritima). La hierba salada, que es capaz de vivir en fangos con muy poco oxígeno que pasan bajo el agua gran parte del día, actúa como una ingeniera ecológica, al modificar y suavizar las duras condiciones ambientales iniciales que soporta y permitir así que lleguen otras especies que sin estos cambios no podrían vivir allí. Este tipo de relación entre especies es lo que conocemos en Ecología como ‘facilitación’ ”.

Según explica Castellanos, “estas modificaciones ambientales las consigue la hierba salada al atrapar continuamente con sus tallos, que actúan como una malla muy tupida, los sedimentos en suspensión que lleva el agua del estuario que las inunda durante cada marea alta. Estos sedimentos, al depositarse, van creando zonas más elevadas y extensas que pasan menos tiempo sumergidas y que tienen más oxígeno en el suelo, lo que ‘facilita’ que puedan ser colonizadas por otras especies. La ‘sapina’ (Sarcocornia perennis) es la primera especie capaz de vivir en este ambiente mejorado, acelerando el proceso de atrapar sedimentos, al tiempo que es polinizada por otra especie estrechamente relacionada que vive en las zonas altas de la marisma, Sarcocornia fruticosa. El híbrido entre estas dos especies de sapinas coloniza el centro más elevado de los montículos marismeños, con condiciones ambientales aún más suaves y, con el tiempo, logra desplazar a su madre”.

De esta manera, continúa el profesor, “los montículos casi permanentemente inundados construidos inicialmente por la hierba salada, que es desplazada posteriormente por las sapinas, van uniéndose y aumentando en altura hasta formar una marisma de elevación media que se inunda mucho menos y coincide con el nivel medio de las mareas altas en esa zona. La última especie en llegar a esta marisma media en ascenso es la verdolaga marina (Atriplex portulacoides). La verdolaga marina llega a ser la especie dominante de las marismas medias al crecer sobre las tres especies que habían llegado antes”.

En esta sucesión de colonizaciones, el estudio muestra “cómo la competencia es una relación más de la naturaleza, pero la más importante, aunque la facilitación domina las relaciones entre especies en condiciones muy estresantes”, concluye el investigador de la Onubense.

El artículo puede ser consultado en el siguiente enlace: https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1365-2745.13692

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