Un estudio analiza qué edificios de Isla Cristina, en Huelva, son más vulnerables ante terremotos

¿Qué ocurriría en Isla Cristina si se produjera un terremoto o un tsunami? Dos universidades andaluzas están estudiando cómo respondería el parque residencial del municipio ante estos escenarios y qué edificios presentan una mayor vulnerabilidad.

El proyecto, desarrollado por la Universidad de Huelva y la Universidad de Sevilla, analiza conjuntamente la seguridad estructural de las viviendas, las características geológicas del terreno, la accesibilidad, la eficiencia energética y el grado de obsolescencia de los edificios.

El objetivo es elaborar un diagnóstico integral del parque residencial de Isla Cristina que permita identificar las principales vulnerabilidades y establecer prioridades para futuras actuaciones de rehabilitación y mejora.

La investigación presta especial atención a los edificios construidos antes de la entrada en vigor de las normas sismorresistentes de finales de 1974, ya que sus características constructivas pueden condicionar su comportamiento frente a un terremoto.

El terreno también determina cómo responderá un edificio ante un terremoto

Una de las claves del proyecto es que no basta con estudiar cómo están construidos los edificios. Para conocer su comportamiento ante un terremoto es necesario saber también qué características tiene el terreno sobre el que se levantan.

En este ámbito, el equipo de la Universidad de Huelva está liderando la recopilación y análisis de información geológica, geotécnica y geofísica de Isla Cristina, además de diferentes campañas de campo destinadas a caracterizar el comportamiento del subsuelo.

Los investigadores están elaborando cartografías geológicas y perfiles geotécnicos, realizando estudios de ruido sísmico ambiental y definiendo escenarios de peligrosidad sísmica e inundación por tsunami.

Estos trabajos permitirán conocer las características del subsuelo que pueden condicionar la respuesta de los edificios ante un terremoto. El profesor de Geología de la Universidad de Huelva Francisco Manuel Alonso se ha mostrado “realmente satisfecho” con los resultados obtenidos durante la primera anualidad del proyecto.

Todavía queda por realizar un sondeo hasta 50 metros de profundidad y varios ensayos geofísicos destinados a determinar la velocidad de propagación de las ondas sísmicas. Estos trabajos están previstos para septiembre. “Ahora toca transferir ese conocimiento a la Administración Pública y a los ciudadanos”, señala Alonso.

La Universidad de Sevilla estudia la vulnerabilidad de las viviendas

Mientras la Universidad de Huelva analiza principalmente el terreno y los escenarios de peligrosidad, la Universidad de Sevilla aborda las características del parque residencial.

Un equipo multidisciplinar de especialistas en arquitectura e ingeniería estudia la vulnerabilidad sísmica de los edificios, su accesibilidad y su eficiencia energética.

Para ello combina inspecciones de campo con modelos digitales de los edificios, herramientas de información geográfica (GIS) y metodologías de modelado energético urbano (UBEM).

El objetivo es cruzar toda esta información para obtener una imagen mucho más precisa del estado de las viviendas y de los factores que pueden aumentar su vulnerabilidad.

La profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla Beatriz Zapico Blanco destaca la importancia de este enfoque interdisciplinar.

“Trabajar juntos saca lo mejor de nosotros y de la ciencia”, afirma. Y añade que “es imposible ver estos edificios en una sola dimensión”, por lo que la colaboración entre distintas disciplinas permite trabajar “de manera más eficiente”.

Edificios antiguos, accesibilidad y consumo energético

El diagnóstico realizado durante el primer año del proyecto ya ha permitido identificar algunas características relevantes del parque residencial de Isla Cristina.

Según explica Zapico Blanco, “la mayoría de los edificios” fueron construidos antes de que entraran en vigor normas de edificación consideradas importantes para garantizar determinadas condiciones de calidad.

Esto significa que una parte significativa de las viviendas puede carecer de elementos que afectan tanto a la calidad estructural como a la calidad de vida de sus habitantes.

El problema no se limita a la resistencia de los edificios. Los investigadores están analizando también cuestiones como la existencia de rampas en las zonas comunes, ascensores, condiciones de habitabilidad y características de la envolvente térmica.

Estos últimos elementos influyen directamente en la demanda y el consumo energético de las viviendas.

La investigación pretende así superar una visión exclusivamente estructural de la vulnerabilidad. Un edificio puede presentar problemas relacionados con su comportamiento frente a un terremoto y, al mismo tiempo, tener barreras de accesibilidad, deficiencias constructivas o un elevado consumo energético.

Un mapa integral para decidir dónde intervenir primero

El siguiente paso será integrar todos los resultados obtenidos para construir una evaluación de vulnerabilidad integral. El análisis combinará las dimensiones funcional, constructiva y energética con la evaluación estructural y los riesgos asociados a terremotos y tsunamis.

Con esta información, los investigadores podrán establecer prioridades de intervención y proporcionar a las administraciones una base científica para diseñar políticas destinadas a mejorar la resiliencia del municipio.

El proyecto busca además incorporar el efecto del cambio climático en esta planificación, de manera que las futuras actuaciones puedan responder a diferentes amenazas y no únicamente a los problemas actuales del parque residencial.

La iniciativa cuenta con el acompañamiento de los técnicos del Ayuntamiento de Isla Cristina, principal impulsor del proyecto. Para Alonso, una de las metas desde el comienzo ha sido que la metodología desarrollada pueda utilizarse en otros lugares. Los trabajos, destaca el investigador, “son exportables a otros escenarios”.

El proyecto iniciado en abril de 2025 plantea así un modelo en el que geólogos, arquitectos e ingenieros trabajan conjuntamente para determinar qué edificios son más vulnerables y cómo debería actuar la administración para mejorar la seguridad y la calidad de vida de sus habitantes.

Más que estudiar un único riesgo, la investigación pretende construir una radiografía completa del parque residencial de Isla Cristina para anticipar sus principales vulnerabilidades y orientar su transformación hacia edificios más seguros, accesibles, eficientes y resilientes.