Frenan el crecimiento del cáncer con pulsos electromagnéticos

Una terapia basada en pulsos electromagnéticos multifrecuencia ha conseguido ralentizar el crecimiento de tumores, aumentar la supervivencia y estimular la respuesta del sistema inmunitario contra el cáncer en modelos preclínicos. El estudio abre una nueva vía para desarrollar tratamientos oncológicos no invasivos que actúen mediante principios físicos, sin recurrir a fármacos ni procedimientos quirúrgicos.

Los resultados, obtenidos en un modelo de cáncer colorrectal en ratón, muestran que la aplicación externa de campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y alta intensidad modifica el entorno del tumor, favorece la muerte de las células cancerosas y potencia la acción de las defensas del organismo. La investigación ha sido realizada por el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM) y el dispositivo empleado ha sido desarrollado por Paso Alto Biotechnology Inc.

Una terapia física frente al cáncer, sin cirugía ni medicamentos

A diferencia de la mayoría de tratamientos oncológicos actuales, esta tecnología no utiliza compuestos químicos ni medicamentos. Su funcionamiento se basa en la aplicación externa de pulsos electromagnéticos multifrecuencia, diseñados para aprovechar determinadas propiedades biofísicas de las células tumorales y alterar selectivamente su funcionamiento.

«Los resultados muestran que es posible actuar sobre el tumor mediante una aproximación completamente diferente a las estrategias convencionales y hacerlo, además, sin detectar efectos adversos en los animales tratados», explica Yolanda Revilla, investigadora del CBM y autora principal del estudio.

Los tumores crecieron más despacio y los animales sobrevivieron más tiempo

Para evaluar la eficacia del tratamiento, los investigadores utilizaron un modelo de cáncer colorrectal en ratón con un sistema inmunitario plenamente funcional.

Los animales tratados presentaron un crecimiento tumoral significativamente menor y una supervivencia superior a la observada en los animales que no recibieron la terapia. Además, comprobaron que la eficacia dependía de parámetros como la intensidad y la frecuencia de aplicación, siendo los protocolos más tempranos e intensivos los que obtuvieron mejores resultados.

«Este trabajo representa un paso importante porque demuestra por primera vez en un organismo completo que esta tecnología puede ejercer una actividad antitumoral relevante», señala José María Almendral, investigador del CBM y autor del estudio.

La terapia modifica el entorno del tumor y activa el sistema inmunitario

Uno de los descubrimientos más relevantes fue que los pulsos electromagnéticos no actuaban únicamente sobre las células cancerosas, sino también sobre el microambiente tumoral, el conjunto de células inmunitarias, vasos sanguíneos y tejidos que rodean al tumor y condicionan su evolución.

Los análisis mostraron amplias zonas de necrosis, una forma de muerte celular irreversible, junto con un incremento del estrés oxidativo y daños en el ADN de las células tumorales.

Además, los investigadores detectaron un aumento significativo de macrófagos, células del sistema inmunitario encargadas de reconocer y eliminar células dañadas o anómalas.

«Los datos indican que no estamos observando únicamente un efecto directo sobre las células cancerosas. También parece producirse una reprogramación del entorno tumoral que favorece la respuesta inmunitaria», explica Konstantinos Stamatakis, investigador del CBM y autor principal del trabajo.

Según los autores, estos resultados apuntan a que el tratamiento favorece una forma de muerte celular que facilita que el sistema inmunitario identifique y ataque el tumor con mayor eficacia.

Algunos animales desarrollaron memoria inmunitaria frente al cáncer

Uno de los resultados más llamativos apareció en un pequeño grupo de animales en los que el tumor desapareció completamente.

Cuando estos ratones volvieron a ser expuestos posteriormente a células tumorales, mostraron resistencia al desarrollo de nuevos tumores, una observación compatible con la generación de memoria inmunitaria antitumoral.

Los investigadores advierten de que este hallazgo deberá confirmarse en estudios con un mayor número de animales, pero consideran que abre una línea especialmente prometedora para el desarrollo de terapias capaces no solo de eliminar tumores, sino también de reducir el riesgo de recaída.

Un avance prometedor que todavía debe validarse

Los autores subrayan que se trata de una investigación preclínica, por lo que aún no puede extrapolarse a pacientes. Antes de plantear ensayos clínicos será necesario comprender mejor los mecanismos biológicos implicados, optimizar las condiciones de aplicación y confirmar los resultados en nuevos modelos experimentales.

A pesar de ello, el trabajo sitúa a los pulsos electromagnéticos multifrecuencia como una plataforma terapéutica con gran potencial. El equipo ya estudia su combinación con inmunoterapias para potenciar la respuesta frente al cáncer y superar algunos de los mecanismos de resistencia que limitan la eficacia de los tratamientos actuales.