Un descubrimiento sorprendente en Geología: las fallas también pueden detener las erupciones volcánicas

Las grandes fallas geológicas no solo facilitan el ascenso del magma hacia la superficie, sino que también pueden detenerlo antes de que se produzca una erupción. Este doble papel, hasta ahora poco comprendido, ha sido demostrado en un estudio coliderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a partir de un episodio volcánico ocurrido en 2022 en la isla de San Jorge, en las Azores.

Volcán de La Palma en plena erupción.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, ofrece un nuevo marco para comprender cómo se comporta el magma bajo la superficie terrestre y cómo pueden evolucionar los procesos volcánicos, con implicaciones directas en la predicción de riesgos volcánicos.

Una erupción que nunca llegó a producirse

En marzo de 2022, la isla de São Jorge registró miles de terremotos en un episodio de intensa actividad volcánico-tectónica que generó gran preocupación entre la población. Sin embargo, no se produjo ninguna erupción. El estudio ha permitido reconstruir con gran precisión qué ocurrió bajo la superficie.

Los investigadores demostraron que el magma ascendió rápidamente desde más de 20 kilómetros de profundidad hasta situarse a apenas 1,6 kilómetros bajo la isla, desplazándose a través de un conducto plano conocido como dique. A pesar de este ascenso, el proceso se detuvo antes de alcanzar la superficie, dando lugar a lo que se conoce como una “erupción fallida”.

Uno de los aspectos más llamativos es que gran parte de este movimiento fue prácticamente imperceptible desde el punto de vista sísmico. “Se trató de una intrusión sigilosa”, explica el autor principal del estudio, Stephen Hicks, de la University College London. “El magma se movió rápidamente a través de la corteza, pero gran parte de su trayectoria fue silenciosa, lo que dificultó en ese momento predecir si se produciría o no una erupción”.

Investigadores observan la erupción del Volcán de La Palma.

El papel decisivo de una gran falla geológica

El estudio identificó que el magma ascendió a través de una de las principales fallas de la isla, la de Pico do Carvão, una estructura geológica conocida por haber generado grandes terremotos en el pasado. Sin embargo, en este caso, en lugar de provocar un gran evento sísmico, la actividad se manifestó en numerosos pequeños terremotos concentrados a lo largo de la falla.

Los investigadores han interpretado que estas estructuras geológicas pueden desempeñar un papel dual en el comportamiento del magma. Por un lado, actúan como canales que facilitan su ascenso, pero por otro pueden permitir la liberación de gases y fluidos, reduciendo la presión interna del magma.

En palabras de Pablo J. González, investigador del CSIC y coautor principal del estudio, “la falla actuó tanto como una autopista como una fuga o, en otras palabras, ayudó al magma a ascender, pero también pudo haber evitado la erupción”.

Una clave para mejorar la predicción volcánica

El trabajo demuestra que las intrusiones magmáticas pueden producirse de forma rápida y con señales precursoras muy limitadas, lo que complica la anticipación de erupciones volcánicas. Al mismo tiempo, pone de relieve el papel fundamental de las grandes fallas en determinar si el magma logra alcanzar la superficie o queda atrapado bajo tierra.

Hay que recordar que no existen grandes fallas, como las de Azores, en todas las zonas volcánicas del planeta, pero gran parte de este descubrimiento es transferible a otros volcanes, incluidos los de las islas Canarias”, añade Pablo J. González.

Estos resultados aportan nuevas herramientas conceptuales para mejorar la evaluación del riesgo volcánico en distintas regiones del mundo.

Tecnología avanzada para observar el interior de la Tierra

Para llevar a cabo el estudio, el equipo utilizó una combinación de técnicas geofísicas avanzadas, incluyendo datos de deformación del terreno obtenidos mediante satélites radar y estaciones GPS, así como registros sísmicos de alta precisión procedentes de redes terrestres y de fondo oceánico.

Gracias a estas herramientas, se pudo detectar que la superficie del volcán llegó a elevarse hasta 6 centímetros, una señal clara de que el magma había penetrado en la corteza superior, aunque sin llegar a provocar una erupción.

Colaboración internacional para entender los volcanes

El estudio ha contado con la participación de investigadores de quince instituciones de Reino Unido, España y Portugal, en un ejemplo destacado de cooperación científica internacional. Entre ellas figuran la University College London, el CSIC y diversas universidades y centros de investigación europeos.

Para Ricardo Ramalho, coautor de la Universidad de Cardiff, “el estudio sirvió de apoyo a las autoridades locales en la evaluación de una posible amenaza volcánica, destacando el valor de combinar datos geofísicos terrestres y marinos para una detección y localización precisas de eventos sísmicos y deformaciones del terreno”.

Por su parte, Ana Ferreira, también coautora desde la UCL, subraya que este trabajo es “un gran esfuerzo colectivo y claro ejemplo de cooperación transnacional entre instituciones académicas y civiles”, destacando además la importancia de la financiación urgente que permitió desplegar rápidamente los equipos necesarios para el estudio.

Con este avance, la ciencia da un paso más en la comprensión de los procesos volcánicos y en la capacidad de anticipar fenómenos que, aunque invisibles bajo la superficie, pueden tener un gran impacto sobre la población.