Casi 90 años después de La Desbandá, las víctimas de aquel éxodo tendrán un lugar para ser recordadas en la Universidad de Málaga. El Campus de Teatinos acogerá un nuevo monumento diseñado por Pablo Hernández Vílchez, estudiante de posgrado de Arquitectura de la UMA, que pretende rendir homenaje a la población malagueña que en febrero de 1937 huyó de la ciudad para ponerse a salvo de las acciones bélicas.

El proyecto escultórico ha sido recibido con entusiasmo por sus promotores, la Asociación contra el Silencio y el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica y el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Málaga, que consideran que la propuesta combina el rigor histórico con una marcada personalidad artística.
La intención es que el monumento pueda inaugurarse a finales de 2026 o principios de 2027, coincidiendo con el 90º aniversario de uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente de Málaga.
Una piedra, unas siluetas y la memoria de La Desbandá
La propuesta de Pablo Hernández parte de una estética aparentemente sencilla, pero busca concentrar en pocos elementos una fuerte carga simbólica. El diseño combina una gran pieza de piedra y siluetas recortadas en metal, en coherencia estética con otros monumentos dedicados a La Desbandá que ya se han instalado en Álora, Cártama, Pizarra, Valle de Abdalajís y Villanueva de la Concepción.
El estudiante de Arquitectura ha desarrollado una propuesta que integra creación artística, rigor histórico y coherencia con el conjunto de monumentos memorialistas existentes en la provincia de Málaga.
El resultado pretende evocar la atmósfera de tensión y miedo que acompañó a la población malagueña durante aquel éxodo de febrero de 1937. Frente a una composición monumental recargada, Hernández apuesta por una apariencia contenida para que sean precisamente las siluetas y los materiales los que construyan el significado del conjunto.
Uno de los elementos más singulares del proyecto se encontrará además bajo el propio monumento. En su base se ha previsto una cavidad destinada a albergar una cápsula del tiempo, un recurso simbólico que permitirá dejar constancia de la memoria del proyecto y del momento histórico en el que se construye.
El monumento de la UMA nace de un concurso de ideas
El proyecto de Hernández Vílchez tiene su origen en el concurso de ideas convocado por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Málaga y la asociación memorialista para elegir el diseño del futuro monumento.
El concurso fue finalmente declarado desierto por razones técnicas. Sin embargo, ambas entidades consideraron que la propuesta de uno de los participantes podía convertirse en la base del monumento y decidieron encargar el proyecto de diseño escultórico al estudiante de la UMA.
De este modo, una propuesta presentada inicialmente al concurso se ha convertido en el proyecto que dará forma al monumento a las víctimas de La Desbandá en el Campus de Teatinos.
La elección de un espacio universitario tiene además un componente simbólico. El monumento no solo pretende conservar la memoria de las víctimas, sino también acercar este episodio de la historia de Málaga a las nuevas generaciones y convertir el campus en un lugar de recuerdo y reflexión.
Casi 400 personas financian el monumento
La construcción del monumento será posible gracias a una campaña de financiación popular impulsada a través de la plataforma Goteo, en la que han participado casi 400 personas y alrededor de una docena de asociaciones culturales memorialistas y sindicatos.
A esta financiación económica se suma el trabajo voluntario de personas y entidades comprometidas con la construcción del monumento. La combinación de las aportaciones ciudadanas y la colaboración de colectivos memorialistas permitirá llevar a la realidad el proyecto diseñado por Pablo Hernández.
El objetivo es que el monumento pueda estar terminado e inaugurado a finales de 2026 o principios de 2027, cuando se cumplan 90 años de La Desbandá.
La Desbandá, un éxodo que sigue presente en la memoria de Málaga
En febrero de 1937, miles de personas abandonaron Málaga en dirección a Almería huyendo de la guerra y de las acciones militares. La población civil quedó atrapada en un éxodo que se convertiría en uno de los episodios más dolorosos de la historia de la provincia.
La futura escultura del Campus de Teatinos se suma a los distintos espacios y monumentos que en los últimos años han tratado de recuperar y mantener viva la memoria de las víctimas de La Desbandá.
Su inauguración, prevista alrededor del 90º aniversario, pretende añadir un nuevo lugar de recuerdo dentro de la propia Universidad de Málaga. Un espacio en el que una gran piedra, unas siluetas metálicas y una cápsula enterrada bajo el monumento servirán para mantener presente una historia que, nueve décadas después, continúa formando parte de la memoria colectiva de Málaga.













