Estas son las amenazas que ponen en peligro la salud oceánica: acidificación, pérdida de oxígeno y el aumento de gases de efecto invernadero

El proyecto europeo BioGeoSea abordará los indicadores de acidificación del océano, la desoxigenación, la bomba biológica de carbono y los flujos de gases de efecto invernadero, con el fin de actualizarlos para que apoyen la toma de decisiones ambientales y climáticas

BIOGEOSEA ayudará a mejorar nuestra comprensión sobre la salud de los océanos y su papel en la regulación climática. Foto: Maribel García-Ibáñez. Centro Oceanográfico de las Islas Baleares (IEO-CSIC).

Personal científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha participado en la primera reunión del nuevo proyecto BioGeoSea enfocado en mejorar la observación, validación y modelización de las variables oceánicas esenciales biogeoquímicas y proporcionar indicadores clave del estado de salud del océano. 

BioGeoSea (Mejora de las variables biogeoquímicas esenciales del océano para las evaluaciones europeas y mundiales) es uno de los proyectos financiado por la última convocatoria del programa Horizonte Europa de la Unión Europea para el período 2025–2029, liderado por la institución marina alemana GEOMAR. Su objetivo es profundizar en el conocimiento de la salud del océano combinando observaciones, modelos y productos derivados de datos. Además, actualizará los estándares de las variables oceánicas esenciales (EOV por su sigla en inglés) para reforzar la calidad de los datos y colaborará estrechamente con las partes interesadas para garantizar un impacto tangible en la sociedad.

El proyecto abordará los indicadores de acidificación del océano, la desoxigenación, la bomba biológica de carbono y los flujos de gases de efecto invernadero, con el fin de actualizarlos para que apoyen la toma de decisiones ambientales y climáticas.

El proyecto dio comienzo oficialmente el pasado 1 de septiembre, y su lanzamiento se materializó durante la primera reunión celebrada entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre en la sede del CSIC en Bruselas. Durante estos tres días, representantes del consorcio de las 16 instituciones asociadas participaron en intensas jornadas de debate, planificación y trabajo conjunto, estableciendo las bases para avanzar en la mejora de las EOVs biogeoquímicas en evaluaciones tanto europeas como globales. 

Seguir el cambio oceánico para proteger el planeta

Los cambios y la variabilidad en la biogeoquímica del océano no se observan aún con la calidad y frecuencia necesarias, a pesar de su profundo impacto en los ecosistemas marinos, los servicios que estos prestan y su papel en la regulación del clima.

BioGeoSea pretende reducir significativamente las lagunas de conocimiento existente sobre estas variables, validarlas mediante observaciones directas y modelos, y utilizarlas para generar métricas oceánicas en forma de indicadores y productos derivados de datos útiles para la sociedad. Gracias a ello, se podrán realizar predicciones más precisas sobre el estado y evolución de la salud oceánica.

El grupo de investigación INOCEN del IEO-CSIC lidera el paquete de trabajo WP4, centrado en la generación de productos derivados de datos globales y regionales de las EOVs biogeoquímicas. Dentro del WP4, el grupo generará un mejor conocimiento de los indicadores biogeoquímicos, y su interacción con indicadores físicos y biológicos, gracias al uso de un producto de datos basado en medidas hidrográficas a lo largo de todo el mar Mediterráneo.

“Este proyecto ayudará a mejorar las observaciones y la disponibilidad de datos e información biogeoquímica oceánica y, en última instancia, a mejorar nuestra comprensión sobre la salud de los océanos y su papel en la regulación climática” apunta Marta Álvarez, investigadora del Centro Oceanográfico de La Coruña y participante en el proyecto.

“BioGeoSea demostrará la importancia de las observaciones oceánicas a largo plazo, centrándose en las EOVs biogeoquímicas. Se mejorará la calidad de la información derivada de todas ellas y se desarrollarán cuatro indicadores biogeoquímicos innovadores, con un nivel de madurez tecnológica (TRL por sus siglas en inglés) que responda a las necesidades de una sociedad sostenible y saludable”, concluye Maribel García-Ibáñez, investigadora del Centro Oceanográfico de las Islas Baleares y responsable del paquete de trabajo WP4.

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