Un laboratorio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) está en el centro de miles de historias que buscan una verdad biológica: la prueba de paternidad. Solo en 2024 el Laboratorio del Grupo de Genética de Poblaciones e Identificación Humana, del Instituto de Genética de la UNAL (IGUN), realizó más de 4.100 de estas pruebas, solicitadas tanto por juzgados como por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y las personas naturales que desean establecer un vínculo filial o resolver dudas en contextos judiciales y familiares

Se estima que en Colombia se realiza un promedio diario de 32 pruebas de paternidad, y aunque en el país existen otros laboratorios que prestan este servicio, esto refleja la demanda y relevancia del servicio ofrecido por el IGUN, dentro de un sistema público y con altos estándares de calidad.
Su labor va más allá del análisis genético: también garantiza el acceso a la prueba a poblaciones en situación de vulnerabilidad, gracias a convenios con entidades como el ICBF.
Asimismo ha conformado una red nacional de identificación que consta de 140 laboratorios públicos y privados capacitados en la toma de muestras para definir casos de paternidad, lo que permite atender a usuarios de todo el país y avanzar hacia una cobertura más equitativa y completa.
Un enfoque científico, ético y humano
El profesor William Usaquén Martínez, director del Laboratorio del Grupo de Genética de Poblaciones e Identificación Humana, explica que la prueba de paternidad no es solo un procedimiento técnico, sino también un ejercicio de responsabilidad social. «Las muestras tienen rostro: detrás de cada solicitud hay una historia que involucra a un niño, una madre, o un padre que duda o que quiere reconocer a su hijo», afirma.
Con más de 20 años de experiencia, el Laboratorio cuenta con un equipo altamente capacitado que incluye genetistas, biólogos, antropólogos, bacteriólogos y personal administrativo, quienes hacen posible que el servicio tenga cobertura nacional, labor que se adelanta en alianza con la Universidad de Antioquia y la Universidad Industrial de Santander. Las pruebas siguen protocolos reconocidos internacionalmente y cuentan con la revisión del Comité Técnico, que se reúne periódicamente para analizar los casos complejos o verificar la calidad del proceso.
«En promedio, el 99,9 % de los casos tienen una resolución clara: o se confirma la paternidad o se excluye. Solo en el 0,01 % de los casos el resultado queda indeterminado, generalmente por dificultades en las muestras o por no contar con los tres participantes requeridos», explica el profesor Usaquén.
También resalta que una proporción significativa de solicitudes no avanza por inasistencia a la toma de la muestra, especialmente en departamentos con problemas de conectividad o acceso. «En algunos territorios hemos tenido hasta un 30 % de inasistencia, lo que retrasa procesos judiciales y vulnera derechos, sobre todo de niños y adolescentes», añade.
Aunque la prueba de paternidad puede parecer sencilla, implica un proceso riguroso: se requiere la participación del presunto padre, la madre y el hijo o hija. La toma de muestra se puede hacer en el IGUN –en el campus de la UNAL Sede Bogotá–, en uno de los laboratorios aliados distribuidos en todo el país, y en casos especiales por toma simultánea en distintas ciudades.
«Para garantizar la validez de los resultados, en todos los casos se aplica un estricto protocolo de identificación, cadena de custodia y verificación documental», aporta Diana Marcela Roa Bustos, coordinadora administrativa del Laboratorio.
Cuando las muestras llegan al Laboratorio del IGUN en Bogotá, el análisis se realiza mediante técnicas de biología molecular y el resultado se entrega en un máximo de 10 días calendario. «Los tiempos pueden variar si las muestras provienen de zonas de difícil acceso, como Amazonas o zonas rurales del Pacífico», agrega la coordinadora Roa.
El proceso incluye una fase crucial de verificación documental para evitar que personas distintas a las citadas se presenten a la toma de la muestra. También se comprueba que no haya vínculos entre madre e hijo con el funcionario que atiende el caso, garantizando la transparencia. «Lo importante es que sea un resultado biológico válido y e incuestionable desde lo legal», señala el profesor Usaquén.
El Laboratorio cuenta con un secuenciador de electroforesis capilar Spectrum de marca Promega, único en Colombia. Esta tecnología ha permitido ampliar el número de casos procesados, utilizando kits de identificación más sensibles y con mayor número de marcadores genéticos como el PowerPlex® 35GY, que trabaja con 8 colores de fluorescencia.

En los casos más complejos, cuando no es posible contar con muestras directas de los presuntos padres, el equipo realiza exhumaciones en distintas regiones del país. Peritos del Laboratorio se desplazan hasta el lugar para efectuar la toma adecuada de muestras óseas, lo que permite resolver procesos de filiación incluso en contextos post mortem.
Más allá de su labor como laboratorio, el IGUN impulsa la creación de un Observatorio sobre Paternidad, iniciativa que busca analizar, visibilizar y comprender las dinámicas sociales, jurídicas y afectivas que rodean este tema en el país.
«El objetivo es que el conocimiento acumulado en más de dos décadas de trabajo no se quede en las bases de datos sino que alimente políticas públicas y debates éticos sobre la paternidad en Colombia», afirma el profesor.
En abril y mayo de 2025, el Laboratorio procesó 711 pruebas, lo que evidencia la continuidad y confianza en el servicio. Pero más allá de las cifras están las historias humanas: familias que encuentran respuestas, niños y adolescentes cuyos derechos se restablecen, personas adultas que resuelven incertidumbres arrastradas por años.













