En 2018 este medicamento fue objeto de una alerta mundial al detectarse en algunos lotes nitrosaminas, sustancias que pueden ser cancerígenas si se consumen por mucho tiempo o en dosis altas. Una joven química de la Universidad Nacional de Colombia ha desarrollado una técnica capaz de detectar concentraciones muy bajas de esa sustancia en el medicamento

Las nitrosaminas son sustancias que pueden aparecer por error al fabricar o almacenar un medicamento, especialmente cuando hay calor o humedad que generen las reacciones químicas que las producen. Algunas pueden causar cáncer si se consumen por mucho tiempo, debido a que pueden dañar el ADN e inducir la producción de células cancerígenas en órganos como el hígado o el estómago; por eso los científicos buscan detectarlas y eliminarlas antes de que los fármacos lleguen a los pacientes.
En 2018 las autoridades sanitarias del mundo, entre ellas la Organización Mundial de la Salud, comenzaron a vigilarlas con atención, luego de que un farmaceuta descubriera su presencia en medicamentos como el losartán, durante un análisis de rutina. Ese hallazgo llevó al retiro de varias marcas del mercado y despertó preocupación entre los pacientes.
En vista de este panorama, la investigadora Melisa Laiton Fonseca, magíster en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se preguntó si en Colombia ocurría lo mismo, por lo que decidió crear un método de análisis capaz de detectar incluso las cantidades más diminutas de nitrosaminas directamente en las tabletas terminadas de 100 mg de losartán potásico, las mismas que llegan a las farmacias y a los hogares de miles de pacientes.
Hasta ahora los métodos disponibles permitían revisar solo los ingredientes puros del medicamento, no las tabletas completas. El problema es que estas contienen muchos otros compuestos –como recubrimientos o colorantes– que pueden interferir con el análisis. Encontrar una nitrosamina ahí dentro es como tratar de identificar un solo grano de arena en una playa.
Así se detectaron las nitrosaminas
Para su estudio, la magíster aplicó calidad analítica por diseño (AQbD), una estrategia moderna que permite construir un método de laboratorio «inteligente», planeado desde el principio para ofrecer resultados exactos, reproducibles y estables. A diferencia de los métodos tradicionales, basados en ensayo y error, este enfoque usa herramientas estadísticas, gestión del riesgo y modelos experimentales que ayudan a entender cómo cada parámetro afecta el resultado.
La experta utilizó «cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas», un método avanzado que separa las moléculas con una precisión tan alta que puede detectar una sola partícula entre miles de millones. Para ello tomó las tabletas y las trituró hasta hacerlas polvo, luego las unió a una mezcla de agua y metanol para extraer los compuestos presentes allí y analizar cada uno por separado.
Así pudo cuantificar 5 tipos de nitrosaminas en tabletas de losartán con una sensibilidad extraordinaria, pues es capaz de detectar una concentración de 0,03 microgramos de nitrosaminas en 1 gramo de losartán (µg/g).
Dicho valor es muy promisorio, ya que en Estados Unidos y Europa la regulación para algunas de estas nitrosaminas establece un límite mucho más alto que la concentración identificada, lo cual quiere decir que se pueden detectar concentraciones más bajas que el límite de riesgo, evitando que los pacientes lleguen a consumos peligrosos.
«Aunque la alerta mundial se dio hace 5 años, Colombia aún no cuenta con una regulación sobre este tema, por lo que falta una mayor vigilancia. En las 3 marcas de losartán potásico evaluadas no se detectaron nitrosaminas, pero no se han investigado otras marcas para descartar del todo estos compuestos posiblemente cancerígenos», indica la investigadora.
Añade que «gracias a este método, los laboratorios nacionales podrán validar de manera más eficiente sus procesos de control de calidad, reducir costos y demostrar que sus productos son seguros ante entidades como el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). Además, la metodología se puede aplicar a otros fármacos, lo que fortalecería la vigilancia sanitaria en el país».

Por otro lado, un estudio clínico publicado en 2022 en la Revista Colombiana de Ciencias Químico-Farmacéuticas ya había advertido otro problema relacionado con el losartán: su prescripción en dosis mayores a las recomendadas. En una muestra de 3.816 pacientes hipertensos se encontró que muchos recibían más de 100 mg diarios, es decir el doble de la dosis máxima sugerida, sin evidencia científica que demostrara mejores resultados. Por el contrario, el exceso aumentaba el riesgo de efectos adversos, como daño renal.
Esa situación revela la magnitud del consumo de losartán en el país y la necesidad de contar con métodos analíticos más rigurosos, como el desarrollado por la investigadora Laiton, que permiten verificar la pureza y seguridad de las tabletas disponibles en el mercado.
Así, el impacto en los pacientes es directo, pues genera mayor seguridad y confianza en los medicamentos que consumen todos los días. Para los científicos y la industria es una demostración de que en Colombia se pueden desarrollar soluciones de alto nivel, comparables con las de los laboratorios más avanzados del mundo.
La investigadora Laiton realizó esta investigación con la guía de la profesora Ángela Mora Huertas, del Departamento de Farmacia de la UNAL, y con el apoyo del laboratorio Eurofins Quasfar, en donde se realizó toda la experimentación, lo que permitió unir la investigación universitaria con la experiencia de la industria.













