Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (CSIC) ha detectado un preocupante declive del piruétano (Pyrus bourgaeana) en la región de Doñana. La investigación revela una inesperada paradoja de conservación: la protección legal del Parque Nacional evita la transformación del territorio, pero también favorece una elevada presión de los herbívoros sobre esta especie, que dificulta su regeneración natural. A ello se suman la sobreexplotación del acuífero y el impacto creciente de las sequías, factores que empujan al árbol hacia una posible extinción local.

Los resultados, publicados en la revista científica Biological Conservation, ponen de manifiesto que la protección legal, por sí sola, no siempre garantiza la supervivencia de las especies.
Una extinción silenciosa en uno de los espacios naturales más protegidos de Europa
La desaparición gradual de especies suele pasar desapercibida hasta que su pérdida resulta evidente. Este fenómeno, conocido como extinción silenciosa, afecta especialmente a árboles pequeños y poco conocidos, que rara vez acaparan la atención pública.
«Aunque los parques nacionales y otras áreas protegidas se establecen normalmente para preservar la biodiversidad, sus prácticas de gestión pueden generar, inadvertidamente, efectos contrastados en diferentes componentes del ecosistema», explica José María Fedriani, investigador de la Estación Biológica de Doñana-CSIC y uno de los autores del trabajo.
Para analizar la situación, el equipo científico eligió al piruétano, un pequeño árbol caducifolio endémico de la península ibérica y del norte de África. Durante dos décadas realizó un exhaustivo seguimiento demográfico en cinco poblaciones distribuidas dentro y fuera del Parque Nacional de Doñana: Reserva y Matasgordas, en el interior del espacio protegido, y Rocina, Hato Ratón e Hinojos, en áreas exteriores.
Más de veinte años de seguimiento revelan un declive alarmante
Los investigadores registraron más de 350 plántulas de piruétano, es decir, ejemplares recién germinados. En todas las poblaciones estudiadas la supervivencia fue extremadamente baja, aunque las causas variaron según la ubicación.
Dentro del Parque Nacional, la principal amenaza fue la herbivoría, mientras que fuera del espacio protegido destacaron la desecación del suelo y las labores agrícolas. Además, se localizaron cerca de 2.540 brinzales —la fase de desarrollo posterior a la plántula—, observándose los mayores niveles de daños por ramoneo y pisoteo en las poblaciones situadas dentro del parque y en Hinojos.
Los datos apuntan a un escenario demográfico muy desfavorable para la especie, con una capacidad de regeneración insuficiente para garantizar su supervivencia a largo plazo.
Herbívoros, sequía y falta de agua: una combinación letal
El estudio identifica a los ungulados, especialmente ciervos y jabalíes, como uno de los principales factores que limitan la recuperación del piruétano. Estos animales no solo consumen plántulas y plantones, sino que también destruyen una parte importante de los frutos, reduciendo drásticamente la cantidad de semillas disponibles para dispersarse y generar nuevos individuos.
Aunque estas especies forman parte del ecosistema de Doñana desde hace siglos, los científicos señalan que sus poblaciones han aumentado durante las últimas décadas. Una de las posibles causas es la desaparición o reducción de depredadores naturales como el lobo ibérico (Canis lupus).
A esta presión se suma otro problema creciente: la pérdida de dispersores de semillas. En algunas zonas, el descenso de poblaciones de zorros y tejones está limitando la capacidad del piruétano para colonizar nuevos espacios y mantener la conectividad entre poblaciones.
Pero la amenaza no termina ahí. El cambio climático, las sequías cada vez más intensas y la sobreexplotación del acuífero de Doñana están agravando el problema.
Los investigadores destacan que el acuífero atraviesa una situación crítica debido a las extracciones de agua asociadas al regadío intensivo y al abastecimiento de áreas turísticas y residenciales. En Matasgordas, por ejemplo, la mortalidad de ejemplares reproductores superó el 60 % durante las dos últimas décadas, coincidiendo con un fuerte descenso de los niveles de agua subterránea.
Cuando la protección no basta para conservar una especie
Los resultados del trabajo cuestionan la idea de que la mera declaración de un espacio protegido sea suficiente para garantizar la conservación de toda su biodiversidad.
Para revertir la situación, el equipo científico propone una batería de medidas de gestión activa. Entre ellas destacan la recuperación sostenible de los recursos hídricos, el seguimiento continuo de la recarga del acuífero, el control de las elevadas densidades de ungulados y la restauración del equilibrio entre depredadores y presas.
Asimismo, consideran fundamental mantener poblaciones saludables de dispersores de semillas y reforzar los programas de seguimiento demográfico y genético para detectar de forma temprana amenazas como plagas, endogamia o la hibridación con el peral doméstico.
Estas medidas podrían resultar clave no solo para el piruétano, sino también para otras especies arbóreas emblemáticas de Doñana, como el alcornoque o el fresno.
Los científicos piden revisar su estado de conservación
Los autores consideran que la situación observada en Doñana podría reflejar un problema más amplio de lo que se pensaba hasta ahora.
«Los resultados reclaman una reevaluación del estado de conservación de la especie en la Lista Roja de la UICN (actualmente Preocupación Menor)«, señala José María Fedriani.
Según los investigadores, las observaciones realizadas tanto en Doñana como en otros enclaves sugieren que la vulnerabilidad real del piruétano podría estar siendo subestimada.
La principal conclusión del estudio es clara: las poblaciones de esta especie afrontan múltiples amenazas simultáneas y una estrategia basada únicamente en la protección legal difícilmente garantizará su viabilidad futura. La conservación efectiva requerirá actuaciones directas sobre el agua, la fauna y la dinámica ecológica del ecosistema para evitar que uno de los árboles más desconocidos de la península desaparezca silenciosamente de Doñana.













