El crecimiento expansivo de las grandes ciudades está provocando que millones de personas pierdan hasta tres horas diarias en desplazamientos, una situación que impacta directamente en la salud física y mental, el estrés y la calidad de vida.

Así lo advierte José Luis Esteban Penelas, catedrático de Arquitectura de la Universidad Europea, quien señala que el urbanismo desarrollado durante décadas ha priorizado la expansión de las ciudades frente al bienestar de los ciudadanos. «Las distancias físicas generan distancias sociales y psicológicas», afirma el experto.
El urbanismo expansivo multiplica el tráfico y el estrés
El principal origen de este problema es crecimiento urbano descontrolado que amplía las ciudades y obliga a construir cada vez más infraestructuras. Penelas explica que «el fenómeno del sprawl lo que hace es generar ciudades expansivas que a su vez necesita más infraestructuras y cuando éstas se construyen, generan a su vez más ciudad».
Este modelo urbano incrementa la dependencia del coche y provoca largos desplazamientos diarios que terminan afectando al bienestar físico y emocional de la población.
Tres horas diarias en el coche perjudican la salud física y mental
El tiempo acumulado en carretera, unido a la exposición constante a estímulos visuales y publicitarios, aumenta el cansancio y el estrés. «Además se acumula el cansancio después de conducir prácticamente tres horas diarias. Por tanto, influye en la salud al generar también sedentarismo y la sensación de una constante incertidumbre», explica el catedrático de la Universidad Europea.
El experto advierte de que las ciudades diseñadas en torno al automóvil se han convertido en un enemigo tanto para la salud física como mental.
La ciudad de 15 minutos gana fuerza como alternativa
Frente a este modelo surge el concepto de ciudad compacta, donde los servicios esenciales se sitúan cerca de los ciudadanos para reducir desplazamientos y mejorar la convivencia. Penelas defiende que estas ciudades «requieren todos los servicios necesarios para tener una vida saludable y feliz».
La idea se ha popularizado a través del modelo de la ciudad de los 15 minutos, que apuesta por acercar trabajo, ocio, educación, sanidad y comercio a distancias accesibles a pie o en bicicleta.
Barcelona y las supermanzanas, ejemplo de ciudad más humana
El experto destaca el caso de Barcelona y su modelo de supermanzanas como ejemplo de transformación urbana.
«Son realmente aplicables para revertir esta tendencia y un ejemplo es Barcelona donde se desarrolló la teoría de las supermanzanas que proponían generar unos espacios puramente peatonales acumulados en unas ‘islas urbanas’ compuestas por una serie de manzanas».
Según Penelas, este sistema ha demostrado reducir la contaminación y favorecer la convivencia y el uso del espacio público.
Las ciudades del futuro serán más compactas y verdes
Aunque las previsiones apuntan a que en 2050 cerca del 70% de la población mundial vivirá en ciudades, el arquitecto considera que todavía es posible transformar el modelo urbano. «No estamos condenados, sino que estamos yendo a ciudades cada vez más compactas y, por lo tanto, más humanas».
Para ello será necesario apostar por un urbanismo híbrido, sostenible y multifuncional que combine tecnología, movilidad eficiente y grandes espacios verdes.
Las “ciudades bosque” y la movilidad aérea, claves del futuro urbano
Penelas sostiene que las ciudades necesitarán soluciones más ambiciosas para combatir las olas de calor y mejorar la salud urbana. El experto propone transformar los entornos urbanos en “ciudades bosque”, capaces de generar microclimas y reducir el impacto climático.
Además, apuesta por nuevos sistemas de movilidad aérea mediante drones para personas y mercancías, una tecnología en la que trabaja actualmente la Universidad Europea junto a la Unión Europea. Según el arquitecto, liberar espacio terrestre permitirá aumentar las zonas verdes y avanzar hacia «una megaciudad continua lineal verde».













