El gol de Ferrán hizo temblar a España: los sismógrafos detectan pequeños terremotos

Cuando Ferran Torres marcó el 1-0 en la prórroga de la final del Mundial de fútbol 2026, miles de personas saltaron al mismo tiempo en sus casas, bares y plazas de toda España. Aquella explosión de alegría fue tan intensa que los sismómetros la registraron como si se tratara de un pequeño terremoto.

No es una metáfora. Las redes del Instituto Geográfico Nacional (IGN), del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC) y de la Red Sísmica Educativa de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC) captaron las vibraciones del suelo generadas por la celebración simultánea de los aficionados.

Los sensores detectaron el gol, el VAR… y el pitido final

Los registros analizados por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Jordi Díaz muestran un patrón sorprendente. Los sensores repartidos por distintos puntos de España registraron tres grandes picos de vibración, todos ellos perfectamente sincronizados con momentos decisivos del partido.

El primero corresponde al gol de Ferran Torres en la prórroga. El segundo coincide con un tanto que posteriormente anuló el VAR. Y el tercero, el más intenso de toda la noche, se produjo tras el pitido final que confirmó el título mundial para España.

Las señales aparecieron de forma simultánea en estaciones situadas en Algeciras, Alcoy, Cádiz, Granada, Elda, Huelva, Granollers, Barcelona y Lérida, demostrando que la celebración se dejó sentir prácticamente en todo el país.

Cataluña ofrece la imagen más detallada del «terremoto futbolero»

La Red Sísmica Educativa de GEO3BCN-CSIC permitió observar el fenómeno con mayor resolución en Cataluña.

Los sensores instalados en Sabadell, Mollet del Vallés, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, Bañolas, Olot y Torroella de Montgrí registraron claramente las vibraciones provocadas por los aficionados durante los momentos más emocionantes del encuentro.

Gráfica de las vibraciones registradas durante el partido. / GEO3BCN-CSIC.

No fue un hecho aislado

Los científicos ya habían observado este fenómeno durante las semifinales del Mundial frente a Francia. En aquella ocasión, un sismómetro situado en Sabadell detectó las vibraciones generadas por los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro, además de una señal más débil asociada a un tanto que finalmente fue anulado. Una vez más, el movimiento más intenso del terreno se produjo cuando el árbitro señaló el final del partido y España certificó su pase a la final.

Algo similar ocurrió también en los octavos de final frente a Portugal, cuando un acelerómetro del Instituto Geográfico Nacional instalado en Algeciras registró el gol de Mikel Merino.

La Eurocopa de 2024 ya hizo vibrar Madrid y Barcelona

No es la primera vez que el fútbol español deja huella en los instrumentos científicos. Durante la final de la Eurocopa de 2024 contra Inglaterra, los sismómetros ya registraron las celebraciones en Madrid y Barcelona. Los sensores detectaron las vibraciones generadas por las miles de personas concentradas en la plaza de Colón y en la plaza de Cataluña durante los goles de Nico Williams y Mikel Oyarzabal.

Cuando la alegría también deja huella bajo tierra

Este tipo de fenómenos se conoce como sismicidad inducida por actividad humana. Aunque las vibraciones son imperceptibles para las personas, los sismómetros pueden detectarlas cuando miles de personas saltan o se mueven al mismo tiempo.

Lo más llamativo de estos registros es que la señal no procede de los estadios, sino de los barrios, plazas, bares y viviendas desde donde millones de aficionados siguieron el partido y celebraron el triunfo de la selección española.