El calor extremo podría afectar a los aviones: reduce su capacidad para despegar

El cambio climático no solo está transformando el clima en la superficie terrestre: también está empezando a afectar al cielo. Un estudio internacional con participación de la Universidad de Murcia advierte de que el aumento de las temperaturas extremas podría reducir la capacidad de despegue de los aviones comerciales, con implicaciones directas sobre la seguridad, la eficiencia y la gestión del tráfico aéreo.

La investigación, publicada en la revista Climatic Change, analiza cómo el calentamiento progresivo del aire influye en una de las fases más críticas de la aviación: el despegue.

Cuando el aire caliente cambia la física del vuelo

El problema tiene una base física sencilla pero con consecuencias complejas. A medida que la temperatura del aire aumenta, su densidad disminuye. Esto reduce la sustentación que generan las alas y el empuje de los motores, lo que obliga a los aviones a despegar con menos carga o a necesitar más pista para lograr la misma elevación.

En escenarios de calor extremo, especialmente en la región euro-mediterránea —considerada uno de los principales puntos calientes del cambio climático—, esta limitación podría convertirse en un factor operativo recurrente.

Hasta once toneladas menos de peso en los aviones

Las proyecciones del estudio son especialmente significativas para la aviación comercial. Según los resultados, los aviones de fuselaje ancho y estrecho, que representan la mayor parte de la flota mundial, podrían ver reducido su peso máximo de despegue en hasta siete toneladas en las próximas tres décadas, y hasta once toneladas hacia finales de siglo.

Los aviones regionales, de menor tamaño, presentarían impactos más limitados, aunque con efectos localizados en aeropuertos concretos.

Más costes, menos carga y posibles retrasos

La reducción de la capacidad de despegue no es solo una cuestión técnica. También implica consecuencias operativas: vuelos con menos pasajeros o menos carga, mayor consumo de combustible para cumplir los mismos trayectos y posibles restricciones en aeropuertos durante episodios de calor extremo.

Los investigadores advierten de que estas condiciones podrían traducirse en retrasos, reprogramaciones, desvíos de vuelos e incluso cancelaciones en los días más calurosos, afectando tanto a las aerolíneas como a los pasajeros.

Un cambio climático que también afecta a la aviación

El estudio, liderado por el CERFACS (Centro Europeo de Investigación y de Formación Avanzada en Cálculo Científico) con colaboración de Airbus, forma parte del proyecto ICCA (Impacto del Cambio Climático en Aviación). En él han participado investigadores de la Universidad de Murcia como Victoria Gallardo y Pedro Jiménez-Guerrero.

Más allá de cuantificar impactos, el trabajo propone un nuevo marco metodológico para evaluar cómo las condiciones climáticas futuras afectarán al rendimiento aeronáutico, y genera una base de datos que podrá utilizarse para estudiar otros riesgos asociados al calor extremo en aeropuertos.

Entre ellos se incluyen el deterioro de infraestructuras, el aumento del riesgo de incendios, el mayor consumo energético en climatización o el estrés térmico en trabajadores expuestos al aire libre.

Aeropuertos más vulnerables en el sur de Europa

La región euro-mediterránea aparece como una de las zonas más expuestas a estos cambios, lo que convierte a sus aeropuertos en infraestructuras especialmente sensibles al aumento de temperaturas.

Los autores del estudio subrayan que estos resultados son clave para diseñar estrategias de adaptación que permitan mantener la seguridad y la eficiencia del transporte aéreo en un escenario climático cada vez más extremo.