El arrui podría dejar de ser una especie invasora al no competir con la cabra montés

En los años 70 se tomó una decisión controvertida desde el punto de vista medioambiental. Se decidió repoblar la murciana Sierra Espuña con el arrui, una especie de ungulado procedente de África. Ahora se ha comprobado que lo que durante años se ha visto como una introducción artificial, que pone en peligro el ecosistema, ha resultado un éxito y ahora hay investigadores que incluso plantean revisar la condición del arrui como especie invasora.

Arruis y cabras montesas conviven sin problemas en la Región de Murcia.

Un estudio publicado en la revista Animals demuestra que el arrui está totalmente integrado en el entorno y no representa ningún tipo de amenaza para la cabra montés, la especie autóctona más cercana. Para realizar esta afirmación, el equipo científico, liderado por investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas, perteneciente al CSIC, demuestran que ambos animales presentan claras diferencias en sus hábitos alimentarios y pueden compartir el hábitat sin competir por los recursos.

La investigación supone la primera evidencia empírica de aparente compatibilidad en la dieta entre una especie exótica y otra nativa dentro del territorio español, y cuestiona la clasificación del arrui como especie invasora.

Por qué arrui podría dejar se ser considerado invasor

“Este estudio evidencia que el arrui, pese a estar catalogado como invasor, puede convivir con la cabra montés sin desplazarla, gracias a una clara diferenciación en sus dietas”, explica Jorge Cassinello, investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y autor principal del trabajo. “Nuestros resultados cuestionan el fundamento científico de su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras”, remacha.

Los análisis muestran que el arrui se comporta principalmente como pastador, consumiendo un 57% de herbáceas, mientras que la cabra montés es fundamentalmente ramoneadora, con un 63% de su dieta basada en arbustos. Cuando conviven, la cabra montés ajusta su dieta incrementando el consumo de herbáceas, mientras que el arrui amplía la proporción de leñosas en su alimentación durante la época estival, lo que refleja mecanismos de flexibilidad adaptativa que favorecen la coexistencia.

Cuál es la dieta del arrui y cuál la de la cabra montés

“Las diferencias en los hábitos alimentarios que hemos detectado son claras: el arrui mantiene su carácter pastador mientras que la cabra montés prefiere los matorrales. Esta segregación reduce en gran medida la competencia directa entre ambas especies”, señala Jordi Bartolomé, profesor de la UAB y coautor del estudio.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron más de 300 muestras de heces mediante dos técnicas complementarias: el análisis microhistológico y la espectroscopía de infrarrojo cercano (NIRS). “El empleo del NIRS nos ha permitido ampliar el número de muestras y afianzar estadísticamente los resultados, lo que refuerza la solidez de las conclusiones”, destaca Elena Albanell, especialista en esta técnica en la UAB.

El muestreo se llevó a cabo en varias sierras murcianas habitadas solo por arruis, solo por cabras monteses o por ambas especies en simpatría, es decir, compartiendo el mismo territorio. “En el campo hemos constatado en diversas ocasiones la formación espontánea de grupos mixtos de arruis y cabras monteses, que pastaban en proximidad sin signos de conflicto”, relata Sergio Eguía, de Mendijob S.L., la empresa responsable de la selección de áreas de estudio y de la recolección de muestras.

Relevancia ecológica y de gestión

Más allá de la interacción entre ambas especies, los investigadores destacan el papel positivo de los herbívoros silvestres en la dinámica de los ecosistemas mediterráneos. “El mantenimiento de un paisaje diverso y abierto, rico en pastizales y claros, depende en gran medida de la acción de grandes herbívoros pastadores, una función que