Especialistas en nutrición reunidos en Granada aconsejan consumir pescado por los beneficios que aporta para la salud, salvo algunas excepciones. Advierten del riesgo de que mujeres embarazadas consuman atún o pez espada por las concentraciones elevadas de mercurio y otros metales pesados en el organismo de estos peces.

Expertos en nutrición y seguridad alimentaria a nivel nacional se reúnen esta semana en la Universidad de Granada, en el marco de la renovación de los 20 miembros del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) –organismo encargado de elaborar dictámenes e informes sobre seguridad alimentaria y nutrición– y de una reunión de la Red Científica de Riesgos Alimentarios Emergentes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA.
La cita trae consigo la presentación de diversos informes sobre nutrición y seguridad alimentaria, algunos de los cuales han sido avanzados en la presentación de esta cita a los medios de comunicación.
Metales pesados en peces de gran tamaño
Ángel Gutiérrez, profesor titular de Toxicología de la Universidad de La Laguna, ha presentado un informe que analiza el balance beneficio-riesgo del consumo de pescado en relación con la presencia de arsénico, mercurio y selenio. El investigador ha insistido, por un lado, en la importancia de mantener las recomendaciones de consumo de pescado establecidas por la AESAN, ya que la evidencia científica continúa señalando los beneficios de este alimento para la población general.
Por otro lado, el informe pone el foco en determinados grupos vulnerables, especialmente mujeres embarazadas o que planean estarlo y menores de edad, para quienes se aconseja evitar especies con alto contenido en mercurio, como el atún rojo, el pez espada, junto con algunas especies de tiburones y el lucio. Eso no ha de ser obstáculo, ha insistido el investigador, para que estas personas sigan consumiendo pescado de especies con concentraciones bajas o medias de mercurio, manteniendo una ingesta de entre tres y cuatro raciones semanales.
Las comidas caseras para llevar son seguras
En el encuentro de la Universidad de Granada se ha presentado un informe sobre las comidas caseras preparadas. Su autor, el catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Córdoba, Antonio Valero, ha expuesto que el seguimiento de las condiciones de tiempo y temperatura establecidas en la normativa, así como el seguimiento de unas buenas prácticas de elaboración y control de materias primas, minimizan el riesgo de transmisión de patógenos a la población consumidora.
Cambio climático y alergias alimentarias
La catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid, Araceli Díaz Perales, ha presentado uno de los informes de la serie dedicada al cambio climático, centrado en la relación entre la alteración climática y las alergias alimentarias. La investigadora explicó que, aunque no se ha demostrado una relación directa entre el aumento de las alergias y el cambio climático, sí existen evidencias de que las modificaciones ambientales afectan a la producción agrícola y a las características de los alimentos.

La experta ha señalado que factores como el incremento de las temperaturas, la sequía y la pérdida de la estacionalidad favorecen la aparición de nuevos vectores e insectos que alteran los mecanismos de defensa de las plantas. Como consecuencia, determinados alimentos incrementan la producción de proteínas relacionadas con procesos alérgicos, lo que podría contribuir al aumento de los alérgenos alimentarios.
Riesgos nutricionales durante la menopausia
El informe sobre riesgos nutricionales durante la menopausia ha sido coordinado por la doctora Irene Breton Lesmes y presentado por la catedrática de Bioquímica de la Universidad de Granada, Concepción Aguilera García. El trabajo analiza las necesidades nutricionales de las mujeres en esta etapa de la vida, considerada un periodo de especial vulnerabilidad por la aparición de problemas como la sarcopenia y la osteoporosis. Según se explicó, la evidencia científica destaca la importancia del consumo adecuado de calcio, fibra y ácidos grasos omega‑3 para reducir estos riesgos.
Los responsables del informe han indicado que las principales recomendaciones pasan por seguir una dieta mediterránea equilibrada acompañada de ejercicio físico regular. Además, señalaron que el documento no aborda todavía el uso de complementos nutricionales, aunque existe un nuevo informe en preparación sobre esta cuestión. En cualquier caso, recordaron que, salvo casos concretos relacionados con la deficiencia de Ca y de vitamina D debido a una baja exposición solar, actualmente no existen complementos aprobados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria más allá de las recomendaciones habituales de alimentación saludable.













