La aceptación de la desigualdad económica podría estar relacionada con la confianza que la ciudadanía deposita en sus gobernantes y con la percepción que tiene sobre la situación económica de su país. Así lo señala una investigación desarrollada por especialistas de la Universidad de Granada (UGR) y la Universidad de Costa Rica (UCR), que ha analizado la relación entre estas variables en la población costarricense.

El estudio concluye que las personas que aceptan en mayor medida las desigualdades económicas tienden a confiar más en el Gobierno y en la presidencia. A su vez, esa confianza se relaciona con una valoración más favorable de la economía nacional, incluso en un contexto en el que los indicadores objetivos muestran importantes niveles de desigualdad.
Los resultados plantean así una posible explicación de cómo determinadas diferencias de riqueza pueden llegar a ser legitimadas y aceptadas por una parte de la ciudadanía.
La investigación ha sido publicada en la revista científica International Journal of Social Psychology y ha sido realizada por Eva Moreno Bella y Mar Montoya Lozano, del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada y del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica, junto a Armel Brizuela Rodríguez y Juan Diego García Castro, del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica.
Por qué algunas personas aceptan la desigualdad económica
Las autoras parten de una cuestión fundamental: vivir en una sociedad desigual no significa necesariamente que sus habitantes deseen una mayor igualdad. Una parte de la población puede aceptar o tolerar las diferencias económicas existentes, incluso cuando estas son significativas.
Investigaciones anteriores ya habían observado que estas actitudes pueden estar relacionadas con una mayor confianza en las instituciones. El nuevo trabajo profundiza en esta relación y analiza específicamente la confianza en el Gobierno y en la presidencia, así como su conexión con la forma en que la ciudadanía interpreta la situación económica del país.
Para ello, el equipo investigador analizó dos bases de datos nacionales independientes de Costa Rica: CIEP-UCR 2024 y Latinobarómetro 2023. En conjunto, ambas fuentes reúnen información de 1.801 participantes.
Costa Rica como escenario de estudio sobre la desigualdad
Costa Rica constituye un contexto especialmente relevante para analizar esta cuestión. Según explican las investigadoras, en el país persiste la creencia de que toda la ciudadanía dispone de oportunidades similares, pese a que diferentes indicadores sitúan a Costa Rica entre los países con mayores niveles de desigualdad de América Latina y señalan también su elevada desigualdad dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La investigación plantea que esta aparente contradicción puede ayudar a comprender cómo se mantienen determinadas estructuras sociales. La aceptación de la desigualdad no depende únicamente de las diferencias económicas objetivas, sino también de la interpretación que las personas hacen de esas diferencias y de las instituciones que las gobiernan.
En este sentido, estudiar la confianza política permite introducir un elemento adicional para comprender la percepción de la desigualdad económica.
Más confianza en el Gobierno, mayor aceptación de la desigualdad
Los resultados obtenidos en los dos estudios analizados muestran que una mayor aceptación de la desigualdad económica se asocia con mayores niveles de confianza en el Gobierno y en la presidencia de Costa Rica durante el periodo estudiado.
Además, uno de los estudios encontró que esta confianza también se relaciona con una valoración más positiva de la situación económica nacional.
La relación resulta especialmente relevante porque apunta a que la percepción ciudadana de la economía no estaría determinada exclusivamente por los indicadores económicos objetivos. La confianza en las autoridades políticas podría influir en la manera en que las personas interpretan esa realidad.
La confianza política puede actuar como un filtro
Según las investigadoras, los resultados sugieren que la confianza en el Gobierno puede actuar como un filtro a través del cual la ciudadanía interpreta la realidad económica.
De esta manera, las personas que muestran una mayor confianza en las autoridades políticas tienden a valorar más favorablemente el desempeño económico del país que aquellas que expresan menores niveles de confianza, independientemente de lo que indiquen los indicadores económicos objetivos.
Esta relación puede contribuir a explicar por qué determinadas situaciones de desigualdad económica y social llegan a ser percibidas como aceptables o legítimas por parte de la población.
Comprender cómo se legitima la desigualdad
Para las autoras, analizar estos mecanismos resulta relevante porque permite comprender mejor cómo se sostienen determinadas estructuras sociales. La aceptación de las diferencias económicas puede estar vinculada no solo a la posición que ocupa cada persona en la sociedad, sino también a sus percepciones sobre las instituciones y sobre el funcionamiento de la economía.
Los resultados pueden ser especialmente útiles para estudiar sociedades con elevados niveles de desigualdad, como ocurre en distintos países de América Latina.
El trabajo realizado en Costa Rica abre así una vía para seguir investigando cómo interactúan desigualdad económica, confianza política y percepción de la situación económica, y cómo estas relaciones pueden contribuir a la legitimación de las diferencias de riqueza existentes en una sociedad.













