Cualquier lugar es bueno para filosofar, pero…

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    A quienes ya nos vamos acostumbrando a escuchar de vez en cuando alguna llamada de alarma sobre el futuro de la filosofía, no deja de causarnos un cierto asombro el éxito y la atención mediática que a veces acompañan a determinadas novedades filosóficas, de aparición más o menos reciente. Y es que lo que de entrada es una grata sorpresa, también le suscita a uno algunas reflexiones.

     

    Hay que reconocer que, en principio, se trata de propuestas que no justificarían ninguna suspicacia. Pues, por ejemplo: ¿Por qué discutir la legitimidad de los cafés – o los ¡vinos! – filosóficos, si al fin y al cabo, en su origen un simposio no fue sino una reunión para beber? O, ¿qué objetar de entrada a la práctica del asesoramiento filosófico para instituciones, empresas o individuos, si sabido es que filósofos hubo desde siempre que ejercieron de consejeros de príncipes o notables? Incluso, ¿a qué extrañarse de la posibilidad de una filosofía terapéutica, si ya el filósofo del jardín de la amistad y los placeres declaró inútil todo pensamiento que no sirviera para aliviar algún dolor humano? 
    No estará de sobra recordar ahora aquella sugerencia del autor de Ser y tiempo, de que, más que preguntarnos por "lo que podemos hacer nosotros con la filosofía", deberíamos antes bien dejarnos cuestionar "si la filosofía finalmente podrá hacer algo con nosotros". Admitamos que, muy posiblemente, aquéllos son usos de la filosofía que en nada obstaculizan lo que ella quisiera hacer de nosotros. 
    Ahora bien, lo que sí que parece excesivo a todas luces, desde luego, es encontrar todos esos usos juntos, y mezclados además con esoterismo, mitos, religiones, o incluso ocultismo. En estos casos, más que de uso, bien se puede hablar de abuso de la filosofía. Son, por tanto, esas apropiaciones espúreas de propuestas originales de actividad filosófica, las que provocan algunas dudas sobre estas últimas.
    Literalmente, cualquier "lugar" es bueno para filosofar. Cualquier ocasión o cualquier ámbito pueden ser apropiados en principio. No requiere la filosofía de especiales exigencias de ambiente o disposición espacial. En todo caso, parece que por su idiosincrasia prefiere los sitios abiertos, en todos los sentidos, como el ágora, y no necesariamente los más elevados, como la acrópolis, ni los lugares sagrados o de culto, como los templos, sino los espacios mundanos y cotidianos. Sócrates abordaba a sus paisanos en el mercado, en cualquier calle o plaza. Platón instaló su Academia en las afueras; y de Aristóteles se cuenta que a menudo enseñaba paseando por el pórtico de su Liceo.
    Justo es reconocer que la filosofía no sólo ha estado vinculada, de hecho, durante siglos a ciertas élites, sino que también parece haber estado acompañada desde sus orígenes, como su sombra, de una cierta tentación de los misterios o de lo arcano, a la que no fueron ajenos ni siquiera algunos ilustrados. Pero nadie como el más famoso adalid de la Ilustración, el filósofo de Königsberg, supo señalar la incompatibilidad radical entre el saber que busca lo universal y la pretensión de las logias de todos los tiempos, de restringir por principio el acceso libre al conocimiento.
    Y como, pese a todo, esta época nuestra, sedicente post-ilustrada, es todavía, quizá más que nunca, "tiempo de ilustración", creo que, al hilo de lo dicho hasta aquí, hace al caso reivindicar, como ha señalado un reciente informe de la UNESCO, que es la educación, desde la pre-escolar a la universitaria, el lugar más apropiado y necesario de cultivo de la filosofía, "una escuela de libertad". 
    Así que cafés, tertulias, consultas, o asesorías filosóficas, todo eso puede estar muy bien, pero como simple eco de la demanda de un bien público, del máximo interés general para la sociedad, se me permitirá concluir con un par de preguntas muy concretas: ¿Se le va a dar, por fin, a las asignaturas de Filosofía y Ciudadanía e Historia de la Filosofía de Bachillerato la carga horaria justa para su apropiado desenvolvimiento? ¿Y para cuándo en nuestra Comunidad Autónoma unas oposiciones que incrementen las plantillas de profesorado de Filosofía en Secundaria y Bachillerato?

     

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