Mutaciones en la sangre protegerían del Alzheimer

Mutaciones genéticas adquiridas en las células madre de la sangre –presentes en cerca del 10 % de los mayores de 70 años– explicarían por qué algunos adultos mayores desarrollan mecanismos de protección frente al Alzheimer, enfermedad que daña progresivamente las células del cerebro afectando la memoria, el pensamiento y el comportamiento, y que además es una de las principales causas de discapacidad y dependencia en este grupo poblacional

Aunque por años se creyó que las mutaciones en las células madre de la sangre estaban ligadas solo a los cánceres hematológicos (como la leucemia mieloide aguda y el síndrome mielodisplásico) y a las enfermedades crónicas propias del envejecimiento (por ejemplo las afecciones coronarias y la ateroesclerosis), una nueva hipótesis sugiere que también podrían proteger el cerebro del Alzheimer.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) plasmó esta discusión en el artículo científico «La hematopoyesis clonal como intersección entre la genética y la resiliencia en la enfermedad de Alzheimer», publicado en la prestigiosa revista Nature Portfolio: Dementia, y cuyo autor principal es Juan López de Mesa Aragón, estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El fenómeno conocido como hematopoyesis clonal de potencial indeterminado (CHIP por sus siglas en inglés) consiste en la expansión desproporcionada de células madre hematopoyéticas en la médula ósea, debido a que cuando la persona va envejeciendo se dan mutaciones somáticas –que se adquieren a lo largo de la vida– haciendo que proliferen o se multipliquen más con respecto a las demás células.

Según el médico Óscar Andrés Franco Tavera, patólogo del Hospital Universitario Nacional (HUN) y candidato a Doctor en Oncología de la UNAL, «se ha observado que aunque el riesgo de desarrollar cáncer en pacientes con CHIP es bajo al inicio —alrededor del 1 % por año—, este se acumula con el tiempo. Por ejemplo, si una persona presenta la mutación a los 60 años, a los 80 podría tener hasta un 20 % de riesgo de desarrollar un cáncer hematológico».

«Esta condición puede comenzar incluso desde el nacimiento, pero se vuelve más frecuente con la edad. A partir de los 70 años el 10 % de las personas sanas tienen por lo menos una de estas mutaciones somáticas cuando se hacen estudios de secuenciación en la sangre, y obviamente sin manifestar síntomas clínicos».

¿Protección contra el Alzheimer?

Inspirados en un estudio de la Universidad de Stanford —que analizó a más de 5.700 personas y encontró que quienes presentaban CHIP tenían 36 % menos riesgo de desarrollar la enfermedad—, los estudiantes López de Mesa, Salomón Salazar y Cristina Silva, de la Universidad Javeriana, proponen en su artículo un modelo de tamizaje que relacione hematopoyesis clonal y neurodegeneración.

Señalan además que las células mutadas podrían migrar desde la sangre hasta el cerebro y transformarse en células similares a la microglía, fundamentales en la defensa inmunitaria del sistema nervioso. «Esto sugiere una participación activa de estos clones en la respuesta frente a procesos neurodegenerativos», explica el estudiante López de Mesa, integrante del Semillero de Hematopoyesis Clonal.

Científicos colombianos indagan más allá de la enfermedad

Aunque la mayoría de los estudios sobre CHIP se han adelantado en poblaciones europeas, un equipo de la UNAL lidera una investigación pionera en mujeres mayores de 65 años atendidas por el servicio de Geriatría del HUN, en la cual analizaron a 100 pacientes —algunas con Alzheimer y otras sin la enfermedad— para evaluar la prevalencia de hematopoyesis clonal y su posible relación con el deterioro cognitivo.

Investigadores durante el XVIII Congreso Colombiano y XII Congreso Internacional de Genética Humana. Foto: Semillero de Hematopoyesis Clonal.

Desde el Laboratorio de Citogenética del Instituto de Genética, el equipo combina pruebas moleculares de bajo costo, como la técnica Humara, con secuenciación de nueva generación. La investigación es liderada por la profesora Natalia Olaya Morales, doctora en Biología del Cáncer, docente de la Facultad de Medicina de la UNAL y directora del Semillero de Hematopoyesis Clonal, quien comenta que «la ciencia suele preguntarse por qué enfermamos, pero también es necesario entender por qué algunas personas no lo hacen, incluso en edades avanzadas».

El estudio avanza en dos fases: en la primera se aplica la prueba Humara, que permite identificar si una copia del cromosoma X predomina sobre la otra, señal de posible proliferación clonal, y en la segunda se analizan los casos seleccionados mediante técnicas de secuenciación para identificar con mayor precisión las mutaciones genéticas.

Hasta el momento los resultados preliminares revelan una dificultad inesperada: muchas participantes tienen versiones muy similares de los alelos en sus cromosomas X, lo que limita la efectividad de la prueba Humara. «Esto obedecería a la ancestralidad genética colombiana, una mezcla compleja de linajes indígenas, europeos y africanos que incide en este tipo de análisis», señala la profesora Olaya.

Estos avances se compartieron con la comunidad científica mediante pósteres en el 44° Congreso Nacional de Patología (2024), en el XVIII Congreso Colombiano y XII Congreso Internacional de Genética Humana (2025), y próximamente en el Encuentro Anual SOHO 2025, que se celebrará en septiembre en Houston (EE. UU.).

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