Cae un mito sobre píldora del día después: no incita a las conductas sexuales de riesgo

Facilitar el acceso a la píldora del día después no provoca que los jóvenes inicien antes su vida sexual, tengan más parejas ni adopten conductas sexuales de riesgo. Esa es la principal conclusión de una investigación liderada por la Universidad de Chile, que además revela que la disponibilidad de este anticonceptivo de emergencia favorece un mayor uso de métodos anticonceptivos hormonales, especialmente entre los menores de 20 años.

El trabajo, publicado en la revista científica Archives of Sexual Behavior, analizó información de miles de jóvenes chilenos de entre 15 y 29 años recopilada entre 2003 y 2015, aprovechando que el acceso gratuito a la píldora anticonceptiva de emergencia (PAE) dependía entonces de la decisión de cada municipio.

El estudio fue realizado por Francisco Pino, académico del Departamento de Economía de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, junto con Ana Nuevo-Chiquero, de la Universidad de Edimburgo, y Pablo Villalobos, de la Universidad Mayor.

El acceso a la píldora del día después no incrementó la actividad sexual

Para evaluar el impacto del acceso a la PAE, los investigadores aprovecharon la aplicación desigual de esta política pública entre 2003 y 2015, cuando la entrega gratuita del medicamento en los centros públicos de salud dependía de cada autoridad comunal. A partir de datos de la Encuesta Nacional de Juventudes (ENJUV), elaborada por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), aplicaron un modelo econométrico de efectos fijos que permitió aislar el efecto de la disponibilidad del anticonceptivo de emergencia.

Los resultados fueron claros: un mayor acceso a la píldora del día después no incrementó el inicio de las relaciones sexuales, el número de parejas sexuales ni otras conductas consideradas de riesgo.

«Nuestros resultados muestran que mayor acceso a la PAE no aumentó el número de parejas sexuales ni la proporción de personas que se iniciaron sexualmente. A partir de los datos de la encuesta ENJUV controlamos según características específicas de los individuos encuestados, del municipio y del período en que se aplicó la encuesta y encontramos que la disponibilidad de la píldora no tuvo efecto en el haberse iniciado sexualmente o en tener dos o más parejas sexuales. Por lo tanto, no hubo una mayor hipersexualización o promiscuidad», explica Francisco Pino.

El estudio detectó un mayor uso de anticonceptivos hormonales

Además de desmontar uno de los principales argumentos utilizados contra la PAE, la investigación encontró un efecto positivo sobre la prevención. Los investigadores observaron un aumento significativo en el uso de métodos anticonceptivos hormonales, un efecto especialmente acusado entre los jóvenes menores de 20 años y quienes no convivían con una pareja.

El estudio también descartó que facilitar el acceso a la PAE favoreciera otras conductas de riesgo relacionadas con la salud. «Nuestra investigación descartó que la entrega de este fármaco fomentara conductas de riesgo no sexuales, como el consumo de alcohol, tabaco o drogas», añade Pino.

La píldora del día después también acerca a los jóvenes al sistema sanitario

Los autores sostienen que las políticas de salud sexual no solo ayudan a prevenir embarazos no deseados, sino que también pueden modificar positivamente los hábitos de prevención al facilitar el contacto de la población joven con el sistema público de salud.

En este sentido, destacan que la provisión de anticonceptivos funciona como una «puerta de entrada» a los servicios sanitarios, ya que permite recibir información y consejería sobre regulación de la fertilidad, favoreciendo decisiones más informadas y un mayor autocuidado.

El estudio advierte de las desigualdades en el acceso a la salud sexual

La investigación también pone de relieve las diferencias territoriales que existían cuando cada municipio decidía si facilitaba gratuitamente la PAE, una situación que, según los autores, generó desigualdades en el ejercicio de los derechos reproductivos.

«Nuestra interpretación es que puede haber existido una asimetría de información o barreras al acceso a la información respecto al uso de métodos anticonceptivos en la población, especialmente la población joven. La entrega de la píldora del día después puede haber producido una mejora en el acceso a esa información, por lo tanto, una mayor adopción de métodos anticonceptivos de uso cotidiano», afirma Francisco Pino.

El investigador añade que «el acceso a la salud afecta de múltiples maneras a las personas, desde su desempeño laboral hasta su calidad de vida y, en consecuencia, se intensifican las inequidades salariales y de bienestar».

A juicio de los autores, los resultados refuerzan la necesidad de impulsar políticas públicas universales de salud sexual y reproductiva, acompañadas de educación sexual integral, para reducir el embarazo adolescente y mejorar la eficacia de los programas de salud pública.

Como concluye Pino, «uno de los desafíos de la política pública es llegar a las personas que más las necesitan, lo que muchas veces es difícil hacer, por eso, acceder a ese público a través de otras políticas, sin duda significa mejorar la provisión de beneficios sociales».