Las algas kelp, un grupo de algas pardas de entre 1 y 30 metros de largo que crecen en aguas poco profundas de Perú, Chile o Argentina, serían una opción saludable y novedosa para las mascotas. Una zootecnista de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) busca probar su efecto intestinal en perros Beagle, una raza amigable de tamaño mediano, conocida por su buen olfato, su carácter juguetón y su sensibilidad digestiva. Esta apuesta innovadora ha sido poco contemplada en Hispanoamérica, y podría revolucionar la alimentación animal.

La Universidad de Guelph (Canadá) demostró que el alga kelp (Ascophyllum nodosum) mejoró la higiene bucal de perros adultos y la respuesta del sistema inmune, y además es un antimicrobiano natural en la boca y el intestino. En Estados Unidos, Japón y Corea del Sur también se han visto los beneficios de productos con este tipo de algas en razas como Schnauzer, Japanese chin, e incluso chihuahua.
Otro estudio importante, publicado en 2021 en Journal of Animal Physiology and Animal Nutrition, evaluó la suplementación con un 1 % de kelp deshidratado en la dieta de perros adultos durante 8 semanas. El grupo tratado mostró mejoras significativas en parámetros como la inmunoglobulina A (IgA) y la saliva –indicador de respuesta inmunológica–, con reducción de la halitosis, mayor regularidad digestiva y un pelaje más brillante en comparación con los perros del grupo control.
Lo que hace tan especial a este tipo de algas es que tiene polisacáridos que actúan como prebióticos, es decir que ayudan al crecimiento y la supervivencia de bacterias “buenas” como Lactobacillus, ayudando a reducir la proliferación de bacterias patógenas como Salmonella o Escherichia coli, responsables de diarrea e inflamación intestinal.
Entre estos polisacáridos están: el fucoidano, que cuida la mucosa intestinal y funciona como un protector de las bacterias buenas; la laminarina, que cuida el colon; y los alginatos, que regulan el tránsito intestinal y mejoran la consistencia de las heces.
Por esta razón, la zootecnista Niyired Orozco Giraldo, magíster en Salud y Producción Animal de la UNAL e integrante del grupo de investigación UN-ACUICTIO, se interesó en dos géneros de algas kelp: laminaria y fucacia, que contienen los polisacáridos necesarios para proteger el intestino de perros adultos.
La investigadora asegura que el 17 % de la producción mundial pesquera y acuícola son algas, con países como China, Rusia, Malasia, Filipinas y Tanzania como los principales productores; por eso, potenciar la industria hispanoamericana de las algas kelp sería toda una revolución alimenticia para las mascotas domésticas, un campo en el que poco se ha investigado.
Algas benéficas
La zootecnista de la UNAL probará el género Macrocystis, o kelp gigante, que puede llegar a los 60 metros de largo, y que habita en los mares de Perú. Su objetivo es constatar lo que en otros países ya han comprobado: que los compuestos activos de la alga ayudan a las bacterias benéficas del intestino.
Para ello comparará la dieta de 12 perros Beagle en dos grupos, uno con una dieta normal de un producto realizado en el Laboratorio de Nutrición Acuícola de la UNAL Sede Bogotá, y otro con la adición de 3,5 gramos de alga kelp por kilogramo de alimento. El suministro se hará dos veces por día.

En su proyecto colectará las heces de los perros el día 31 después de la alimentación, para luego, en el Laboratorio de Genética Molecular, analizar la extracción de ADN y datos bioestadísticos para determinar cómo se transformó la microbiota de estos animales.
La investigadora es propietaria de la empresa Kanyana Pet Nutrition, en la que busca potenciar el conocimiento y el uso de estas algas en la alimentación animal, pues algunos compuestos han sido estudiados en modelos animales por su potencial antioxidante y antiinflamatorio, con posibles aplicaciones en enfermedades crónicas como cáncer o diabetes, aunque se requiere más evidencia clínica en perros.
“Este tipo de algas también tienen un componente económico muy importante para los recolectores de Perú, Argentina o Chile, pues luego de obtenerlas se envían a países como China, en donde se utilizan componentes como los alginatos para producir una especie de goma que sirve en la elaboración de helados, productos de panadería, lácteos o dulces. Esto demuestra el potencial de tener una industria enfocada específicamente en salud gastrointestinal de los animales”, señala la investigadora Orozco.
Este trabajo representó una innovación de la UNAL en la XXV Agroexpo, reafirmando el compromiso de la Universidad con el desarrollo de soluciones sostenibles, científicamente fundamentadas y con impacto en el bienestar animal y la economía agroalimentaria del país.













