Rescatar la ciencia hispana es una asignatura pendiente. Los sistemas educativos y la historiografía oficial saltan tres siglos de historia como si no hubieran ocurrido nunca, pero lo cierto es que en ellos pueden encontrarse algunos de los nombres que más han aportado a la historia universal.

Uno de esos nombres es el del abate Juan Ignacio Molina, cuya memoria ha conseguido salvarse porque parte de su legado se produjo ya en el siglo XIX dentro de una de las repúblicas surgidas de la voladura del antiguo imperio español, o de la América española. Hoy establecimientos educacionales, edificios, plazas y monumentos llevan el nombre de Juan Ignacio Molina, conocido como el «Abate Molina», pero su legado apenas es conocido.
Uno de esos pequeños pasos para rescatar esta memoria la ha dado la Universidad de Talca. A través de su Instituto de Estudios Humanísticos, puso en marcha la «Cátedra Abate Molina», un programa académico que busca actualizar el peso simbólico de uno de los más importantes autores de la Escuela Universalista Española del siglo XVIII, y uno de los principales científicos de Chile del siglo XIX.
La Escuela Universalista Española del siglo XVIII, que en buena parte maduró en el norte de Italia, constituye tras la la Escuela de Salamanca el segundo gran momento intelectual hispánico. Coincide asimismo con la última fase del Imperio español y de la primera globalización (siglos XV-XIX: 1492-1898), a la cual contribuyó decisivamente.
Escuela Universalista Española del siglo XVIII
La Escuela Universalista Española del siglo XVIII fue un movimiento al que pertenecieron Pedro Murillo Velarde, Antonio de Ulloa o el fundador de muchas de las ciudades del hoy Estados Unidos, el franciscano Junípero Serra, o los grandes americanistas jesuitas Francisco Javier Clavijero, Juan Ignacio Molina y Joaquín Camaño. Según las investigaciones, se trata de medio centenar de ilustrados cristianos, casi todos ellos profesores migrantes y, en su mayoría, jesuitas expulsados en 1767 por el gobierno de Carlos III de España.
La Escuela Universalista Española del siglo XVIII, que en buena parte maduró en el norte de Italia, y constituye tras la Escuela de Salamanca el segundo gran momento intelectual hispánico, coincide asimismo con la última fase del Imperio español y de la primera globalización (siglos XV-XIX: 1492-1898), a la cual contribuyó decisivamente (Fuente: wikipedia).
Padre de la Biblioteca y el Liceo de Talca
Molina nació en Villa Alegre en 1740 y falleció en el exilio en Italia en 1829. Fue el autor del Compendio de la Historia Civil y Natural del Reino de Chile (1776), que permitió que Europa conociera científicamente el territorio chileno. Aunque nunca regresó, su herencia facilitó la creación de la Biblioteca y el Liceo que en Talca llevan su nombre.
Mauricio Lorca, coordinador de la cátedra y académico del Instituto de Estudios Humanísticos, precisó que es necesario rescatar y restablecer la vigencia simbólica de Molina a través de la colaboración interdisciplinaria.
«Tenemos la impresión de que su figura ha ido perdiendo vigencia simbólica. Hace un siglo, cuando se trasladaron las osamentas a Chile apreciamos la gran estima que existía sobre el Abate en ese momento, pero a través de las décadas ese valor se ha ido perdiendo», manifestó.
En el equipo intervienen docentes del Instituto de Estudios Humanísticos. Desde la literatura, Iván Pérez y Alejandro Viveros y desde la educación científica, Leyla Torres. También el investigador Dany Jaimovich de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), los académicos del Instituto de Ciencias Biológicas (ICB), Fernando Carrasco y Benita González, además de actores externos como el director del Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca, Alejandro Morales, y el chef, Rubén Tapia, del restaurante Quinta la Chanchá.
«Estos profesores son los responsables de la cátedra que finalmente apunta a una relectura interdisciplinaria al legado de su legado», dijo Lorca.
Primer naturalista y científico de Chile
El profesor del Instituto de Estudios Humanísticos, Alejandro Viveros, se refirió a Molina como un polímata que cataliza un momento de «cambio cultural» (siglo XVIII), aún gravitante en nuestra modernidad tardía. «Congeniando la experiencia del exilio, su destacable labor en la Universidad de Bolonia y sus avances en las ciencias naturales logró desmontar los imaginarios que el viejo mundo mantenía sobre estas tierras», sostuvo.
Por su parte, Fernando Carrasco, académico del ICB señaló que Molina vino a aportar al sentimiento de pertenencia como el primer naturalista y científico de Chile. «Fue pionero en trabajar con el sistema binominal de nomenclatura que se utiliza desde 1753 hasta hoy para clasificar, nombrar y organizar a los seres vivos. El Abate no solamente describió y asignó nombres a parte importante de la flora chilena, sino también a su fauna, geomorfología y geología, anticipándose a Darwin», valoró.
La investigadora del Herbario UTalca, Benita González, reforzó esta idea: «la cátedra está pensada para nuestros estudiantes, para reconocer que Molina taxonomizó alrededor del 7% de la flora descrita actualmente para Chile y su clasificación está vigente».
Desde la perspectiva económica, el profesor Dany Jaimovich de la FEN estudió la importancia de Molina, determinado que su pensamiento económico marcó los primeros años del Chile independiente. «En su visión ilustrada de observar la naturaleza no como un ente pasivo, sino que como un elemento que se debe estudiar para su potencial utilización en la industria y el desarrollo económico», indicó.
El director del Museo O´Higginiano de Talca, Alejandro Morales Yamal, quien fue profesor invitado, destacó que, «es un aporte sustantivo a la formación integral y valórica de los estudiantes de las distintas carreras que tiene la Universidad. A pesar de que Molina nació muy cerca, todavía hay generaciones que lo desconocen, por lo que se hacía imperioso desmitificar la figura de este naturalista, que hace ya más de 250 años estudió con un tremendo arraigo y sentido pertenencia la zona central de Chile, la región del Maule».
Rescate culinario
Juan Ignacio Molina también será abordado desde lo cotidiano. A partir de las recetas de cocina que seguramente usó de forma regular. «Nuestra intención es patrimonializar su figura, articulando nuevas narrativas que aumenten la presencia de su legado, como poner en valor el patrimonio alimentario de la región del Maule», agregó Mauricio Lorca.
Para eso el chef Rubén Tapia participará de la instancia académica analizando las recetas de cocina, para luego reinterpretarlas desde la creación, mediante un menú que tenga la capacidad de representar a la cocina regional y nacional.
Legado científico de Juan Ignacio Molina
- 250 años se cumplen desde su obra magna: «Compendio de la historia geográfica, natural y civil del reino de Chile».
- +400 especies nativas chilenas fueron identificadas por el primer científico chileno.
- 7% es el total de la flora y fauna de Chile descubierta por el científico y cuyas denominaciones se utilizan hasta hoy.
- 1767 es año de su nacimiento en localidad de Huaraculén, Villa Alegre en la Región del Maule.













