Más de 20 años siguiendo mosquitos y los virus que pueden transmitir llevaron al profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Jaime Eduardo Castellanos Parra a recibir el Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar 2026 en Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Sus investigaciones han revelado que especies asociadas con dengue y chikunguña están llegando a zonas antes consideradas menos expuestas
Otros cinco trabajos vinculados con profesores, investigadores y egresados de la Institución recibieron menciones de honor

El trabajo premiado, desarrollado por ocho investigadores de la Universidad El Bosque y representado por el profesor Castellanos, integra más de dos décadas de investigación sobre mosquitos, jejenes y los virus que pueden transmitir. El equipo los ha seguido desde ciudades, zonas rurales y bosques hasta el laboratorio para entender qué ocurre antes de que enfermedades como dengue, zika, chikunguña, fiebre amarilla u Oropouche lleguen a los hospitales.
La investigación, titulada «Construyendo una visión integral de la transmisión de arbovirus en Colombia, desde la investigación básica hasta su transferencia a instituciones y su apropiación comunitaria», combina trabajo de campo, análisis de los insectos y de los virus que llevan consigo, desarrollo de herramientas diagnósticas y transferencia del conocimiento a autoridades sanitarias y comunidades.
Uno de los hallazgos más relevantes para la atención sanitaria en Colombia surgió de un estudio realizado en 904 viviendas de Piamonte, Patía, Piendamó y Popayán, donde el equipo recolectó 2.030 ejemplares de Aedes aegypti y Aedes albopictus, entre larvas, pupas y adultos. Estas especies fueron encontradas hasta los 2.100 metros sobre el nivel del mar.
Durante la ceremonia celebrada la noche del 30 de septiembre en el Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, los jurados destacaron el rigor científico y la solidez metodológica de la investigación, así como su capacidad para llevar los hallazgos científicos a la vigilancia y respuesta frente a estas enfermedades.
Cinco menciones de honor vinculadas con la UNAL
La presencia de la Universidad en los premios se extendió a cinco de las siete menciones de honor concedidas este año. Los trabajos reconocidos y vinculados con profesores, investigadores o egresados de la Institución abarcan las Ciencias Sociales y Humanas, las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y el Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.
En Ciencias Sociales y Humanas, Hernando Dubeth Cepeda Sánchez, historiador y profesor de la UNAL, recibió mención de honor por su investigación “China y la Nueva Granada en el siglo XVIII”. El estudio explora la economía global del siglo XVIII desde la perspectiva de la Nueva Granada y rastrea la presencia local y el impacto cultural de los bienes chinos, en especial los textiles que circulaban por el Pacífico y el Atlántico.
A partir de registros notariales, inventarios de bienes, documentos comerciales y procedimientos legales, el investigador muestra cómo telas de seda, porcelanas y otros productos asociados con China adquirieron nuevos valores y se convirtieron en símbolos de estatus, refinamiento y distinción en la sociedad colonial.
La otra mención en esta área vinculada fue para Sergio Ospina Romero, magíster en Historia, por su libro La conquista discográfica de América Latina, 1903-1926. La obra explora cómo los enviados de la compañía Victor Talking Machine recorrieron América Latina y el Caribe en más de 20 expediciones fonográficas para encontrar músicos y repertorios locales con los cuales alimentar sus catálogos y conquistar nuevos mercados.
El investigador reconstruyó de manera integral esta historia y muestra cómo el nacimiento de la industria discográfica estuvo atravesado por la tecnología, la improvisación, el comercio y las relaciones de poder entre Estados Unidos y América Latina.
En Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Óscar Enrique Medina, doctor en Química y egresado de la Sede Medellín, recibió mención de honor por su investigación Desarrollo de nanomateriales para producción mejorada de petróleo pesado e hidrógeno.
El investigador desarrolló, validó y llevó a mayor escala una tecnología basada en nanomateriales multifuncionales que mejora la producción y calidad de crudos pesados y extrapesados, genera hidrógeno y favorece la captura y conversión de CO₂. Los evaluadores resaltaron el rigor científico, la amplitud experimental, la innovación tecnológica y su validación a escala real en campo.
En la misma área, Yeimmy Dallana Camargo Camargo, doctora en Física, fue reconocida por una investigación que busca entender cómo la historia de formación de los halos de materia oscura y el entorno que habitan se relacionan con la formación y las propiedades de las galaxias.
Aunque son invisibles, estos enormes halos ejercen una fuerza gravitacional que mantiene unidas la materia y las galaxias. El trabajo utiliza simulaciones cosmológicas para estudiar su formación y relación con la red cósmica. Los evaluadores destacaron su originalidad metodológica y su rigor teórico y computacional.

Los ciclos del Amazonas ayudan a entender otra Leticia
La quinta mención fue para Nelson Vergara Bobadilla, de la Sede Amazonia, en la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, por Pulsos del agua, un acercamiento integrado a la Leticia anfibia.
El proyecto interdisciplinario de investigación-creación explora la relación entre las crecientes y vaciantes del río Amazonas y la vida urbana y rural de Leticia. Los evaluadores destacaron el valor de integrar distintas áreas del conocimiento y generar información relevante para la gestión del agua y las prácticas de adaptación alrededor de este recurso.
Los Premios Nacionales Alejandro Ángel Escobar se entregan desde 1955. Para la edición de 2026 la Fundación recibió 227 postulaciones y concedió cinco Premios Nacionales y siete menciones de honor en Ciencias y Solidaridad.
«Hay algo que atraviesa a los ganadores de este año: todos decidieron mirar donde era más fácil pasar de largo, y hacerlo durante el tiempo que fuera necesario. De eso hablan estos premios: de la atención sostenida como una forma de conocimiento, pero también como una forma de cuidado», señaló Adriana Correa Velásquez, directora ejecutiva de la Fundación Alejandro Ángel Escobar.












