Buscar contaminantes en el agua puede generar, paradójicamente, más contaminación. En química analítica esto ocurre con algunos métodos utilizados para detectar bisfenoles en el agua, compuestos químicos que se desprenden de ciertos plásticos y que preocupan por sus posibles efectos sobre la salud.

Ahora, un equipo de la Universidad de Alicante ha desarrollado un método capaz de detectar bisfenoles de forma más limpia, barata y sostenible, utilizando reactivos de origen natural. El avance se enmarca en el campo de la química analítica ecológica, una disciplina que busca reducir el impacto ambiental de los análisis de laboratorio.
Un problema ligado al plástico cotidiano
Los bisfenoles forman una familia de sustancias químicas utilizadas desde hace décadas en la fabricación de plásticos y envases alimentarios. El más conocido es el bisfenol A (BPA), empleado durante años en botellas reutilizables, recubrimientos de latas o distintos recipientes para alimentos y bebidas.
El problema es que estas sustancias no permanecen siempre en el plástico. Con el tiempo, pueden migrar hacia el agua, los alimentos o las bebidas, lo que provoca que pequeñas cantidades acaben llegando al organismo. Diversas investigaciones han relacionado la exposición a bisfenoles con alteraciones hormonales y con posibles efectos sobre la reproducción, el metabolismo o el sistema inmunitario.
La preocupación científica y regulatoria ha aumentado en los últimos años. De hecho, la Unión Europea ha decidido restringir el uso del bisfenol A en muchos materiales en contacto con alimentos. Sin embargo, esta decisión ha abierto un nuevo desafío: muchas empresas han comenzado a sustituirlo por otros bisfenoles similares cuyos efectos aún se estudian.
En este contexto, mejorar las técnicas para detectar bisfenoles en el agua se ha convertido en una prioridad para el estudio de los contaminantes emergentes.
Un análisis más limpio gracias a la naturaleza
El nuevo método desarrollado por los investigadores alicantinos propone una alternativa a los sistemas tradicionales de análisis de bisfenoles en el agua, que a menudo utilizan disolventes químicos peligrosos y generan residuos contaminantes.
La clave está en un disolvente natural elaborado a partir de ácido decanoico y mentol, dos compuestos presentes en la naturaleza. Cuando se combinan forman una mezcla eutéctica natural, capaz de capturar los bisfenoles presentes en una muestra de agua.
Según explica el investigador Antonio Canals, una de las principales ventajas del método es que los reactivos utilizados proceden de precursores respetuosos con el medio ambiente, lo que reduce notablemente el impacto ecológico del análisis.
Cómo funciona el método
El procedimiento para detectar bisfenoles en el agua es relativamente sencillo. Los investigadores añaden una pequeña cantidad del disolvente natural a la muestra de agua y la agitan durante unos minutos. Tras un breve proceso de centrifugado, los bisfenoles quedan concentrados en esa fase natural, lo que permite identificarlos mediante técnicas analíticas habituales.
El sistema tiene además otra ventaja: requiere mucho menos volumen de muestra que los métodos tradicionales. Mientras que otros procedimientos necesitan grandes cantidades de agua, este método funciona con apenas 50 mililitros, lo que contribuye a reducir la huella ambiental del análisis químico.
Una técnica más accesible para los laboratorios
Otro de los aspectos más interesantes del método es su menor coste. Muchas técnicas actuales para detectar contaminantes utilizan espectrometría de masas, un equipamiento sofisticado y muy caro.
El sistema desarrollado en la Universidad de Alicante utiliza en cambio cromatografía líquida, una tecnología mucho más accesible que está presente en numerosos laboratorios. Esto podría facilitar que más centros dedicados al análisis de agua y control ambiental puedan vigilar la presencia de bisfenoles en el agua.
Probado en agua embotellada y agua de río
Para comprobar la eficacia del método, los investigadores analizaron distintos tipos de agua, desde agua mineral embotellada hasta agua de río o agua suministrada por empresas de reparto a domicilio.
Los resultados demostraron que el sistema es fiable y preciso para detectar bisfenoles, incluso en muestras complejas que contienen otros compuestos naturales, como ocurre en el agua de los ríos.
Además, el equipo evaluó el impacto ambiental del procedimiento mediante una herramienta internacional utilizada para medir la sostenibilidad de los métodos analíticos. El resultado fue especialmente positivo: el método obtuvo una de las puntuaciones más altas registradas hasta ahora en análisis de bisfenoles en el agua.

Ciencia más sostenible para vigilar la calidad del agua
El avance demuestra que es posible desarrollar métodos científicos de alta precisión sin recurrir a procedimientos contaminantes. En un contexto marcado por la crisis ambiental y por la creciente preocupación por los contaminantes derivados del plástico, innovaciones como esta adquieren un valor especial.
Mejorar la capacidad para detectar bisfenoles en el agua no solo permite vigilar mejor la calidad de los recursos hídricos. También ayuda a evaluar la seguridad de los envases alimentarios y a generar datos científicos sólidos que pueden orientar futuras decisiones regulatorias.
El trabajo del equipo de la Universidad de Alicante muestra además que la naturaleza puede convertirse en una aliada inesperada de la química analítica, ofreciendo nuevas vías para desarrollar procedimientos científicos más limpios, eficientes y sostenibles.













