Un compuesto natural presente en la cebolla ha logrado reducir de forma significativa el número y el tamaño de tumores asociados al cáncer colorrectal en modelos experimentales, según un nuevo estudio científico.

La investigación analiza el potencial terapéutico del propil propano tiosulfonato (PTSO), una molécula derivada de Allium cepa, que además de frenar la proliferación tumoral muestra efectos antiinflamatorios, inmunomoduladores y beneficios sobre la microbiota intestinal.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque el cáncer colorrectal asociado a inflamación intestinal continúa siendo uno de los principales retos clínicos, debido a la progresión tumoral favorecida por la inflamación crónica y el desequilibrio bacteriano.
El trabajo ha sido desarrollado por el Departamento de Farmacología de la Universidad de Granada, en colaboración con el grupo de Inmunomodulación Intestinal de ibs.GRANADA, y ha sido publicado en la revista científica Phytotherapy Research.
La versión encapsulada del compuesto mejora su eficacia en el intestino
Los resultados muestran que la formulación encapsulada del PTSO ofrece una eficacia superior frente a la forma convencional. Esta versión mejora la estabilidad del compuesto y aumenta su biodisponibilidad intestinal, permitiendo una acción más eficiente en el colon, donde se desarrolla este tipo de tumor.
Los autores subrayan, no obstante, que se trata de una investigación preclínica, realizada en células tumorales humanas y modelos animales, por lo que todavía serán necesarios estudios clínicos para evaluar su posible aplicación terapéutica en pacientes.

Cómo actúa el compuesto de la cebolla frente al cáncer colorrectal
A nivel celular, el PTSO inhibe la proliferación tumoral e induce la muerte de células cancerosas mediante mecanismos relacionados con el estrés oxidativo y la regulación de rutas moleculares como STAT3, PI3K/mTOR y Wnt/β-catenina.
Además, reduce la inflamación intestinal, favorece la actividad antitumoral de los linfocitos T y disminuye la presencia de células inmunes proinflamatorias vinculadas al desarrollo del tumor.
El compuesto también mejora la microbiota intestinal
El estudio identifica además un impacto positivo sobre la microbiota intestinal. El tratamiento contribuye a restaurar el equilibrio bacteriano alterado por la enfermedad, incrementando microorganismos beneficiosos como Akkermansia y favoreciendo la producción de ácidos grasos de cadena corta, asociados a efectos antiinflamatorios y antitumorales.
Asimismo, mejora la integridad de la barrera intestinal y reduce los niveles de endotoxinas en sangre, factores clave para disminuir la inflamación sistémica y ralentizar el avance tumoral.













