Un estudio realizado por la Universidad Europea y la Universidad de Sidney, en el que participaron más de 33.000 adultos, reveló que las personas que acumulaban pasos mediante caminatas de 10 a 15 minutos, o de mayor duración, presentaban una menor tasa de mortalidad y menos problemas cardiovasculares

El estudio Patrones de acumulación de pasos y riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad entre adultos subóptimamente activos, liderado por la Universidad Europea y la Universidad de Sídney, analiza el impacto de la caminata en la salud de las personas físicamente inactivas.
Los resultados muestran que, entre quienes realizan menos de 8000 pasos diarios, aquellas que concentran la mayoría de sus pasos en uno o dos paseos de al menos 10 a 15 minutos —o de mayor duración— presentan un menor riesgo de mortalidad y de eventos cardiovasculares, siguiendo un patrón de dosis-respuesta, en comparación con quienes distribuyen sus pasos en intervalos muy breves, de menos de 5 minutos.
Borja del Pozo Cruz, investigador sénior de la Facultad de Medicina, Salud y Deportes de la Universidad Europea y coautor principal del estudio, explica que “si caminas poco, reserva algo de tiempo para caminar más a menudo y, en particular, en sesiones más largas; cambios tan sencillos pueden marcar la diferencia”.
El beneficio es aún más notable en personas muy inactivas (menos de 5000 pasos al día), ya que sustituir los “pasos dispersos” por paseos continuos de al menos 10-15 minutos se relaciona con una caída notable del riesgo. “Para las personas más inactivas, pasar de dar paseos, por ejemplo, para hacer pequeños recados, a dar paseos continuos más largos puede reportar algunos beneficios para la salud”, resume Matthew Ahmadi, subdirector del Centro de Investigación Mackenzie Wearables de la Universidad de Sídney y coautor principal del estudio.
No hace falta correr ni llegar a los 10.000 pasos que siempre se ha recomendado, basta con añadir uno o dos paseos seguidos al día, de 10–15 minutos cada uno, a ritmo cómodo pero constante (por ejemplo, de casa al trabajo o después de comer). Caminar por casa también cuenta, pero el mayor beneficio se obtiene cuando se realizan tramos consecutivos sin parar.
El estudio ha analizado a 33.560 adultos con una edad media de 62 años que caminaban menos de 8.000 pasos al día y no tenían enfermedad cardiovascular ni cáncer al inicio. Durante una semana llevaron una pulsera en la muñeca para medir no solo cuántos pasos daban, sino cómo los repartían: tramos sueltos de menos de 5 minutos, de 5–10, de 10–15 o de 15 minutos o más. Tras casi 8 años de seguimiento, y teniendo en cuenta edad, sexo, nivel educativo, tabaquismo, estado de salud y otros factores, “quienes concentraban la mayoría de los pasos en paseos seguidos de 10–15 minutos o más, registraron menos riesgo de muerte y menos eventos cardiovasculares que quienes acumulaban pasos en tramos muy cortos”, explica Borja del Pozo, coautor principal del estudio.
Emmanuel Stamatakis, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Sídney, destaca la importancia de los patrones de caminar en la prevención de enfermedades cardiovasculares: “Tendemos a poner todo el énfasis en la cantidad total del paseo, pero descuidamos el papel crucial de cómo se camina. Este estudio demuestra que incluso las personas muy inactivas físicamente pueden maximizar los beneficios para la salud cardíaca modificando sus patrones de marcha para caminar durante más tiempo cada vez, idealmente durante al menos 10-15 minutos, siempre que sea posible”.
Los autores también verificaron que las conclusiones se mantienen cuando se repiten los análisis con diferentes supuestos y se tienen en cuenta factores como la edad, el estado de salud previo y los hábitos de vida. “El mensaje es sencillo: para quienes no hacen mucho ejercicio, dar unos cuantos paseos al día durante largos periodos de tiempo puede suponer una inversión sustancial en salud cardiovascular”, concluye Borja del Pozo Cruz, de la Universidad Europea.













