«No se les puede explicar el mundo como se explicaba hace cien años». Con esta reflexión, el profesor e historiador Cipriano García-Hidalgo Villena resumió uno de los grandes retos de la educación actual: adaptar la enseñanza a una generación de estudiantes que ha crecido en un entorno digital. Lejos de demonizar las redes sociales o la inteligencia artificial, defiende convertirlas en aliadas para despertar el interés por la historia, el arte y el patrimonio.

Su intervención tuvo lugar en el curso de verano ‘Nuevos escenarios para la educación: IA, narrativas visuales y patrimonio’, organizado por la Universidad de Almería, donde compartió una visión de la docencia basada en la creatividad, el diálogo y el uso inteligente de las nuevas tecnologías.
«A los docentes nos cuesta mucho cambiar»
La conferencia, titulada ‘Cuando el Arte se hace viral: La divulgación en redes y su impacto en la educación secundaria’, comenzó con una reflexión sobre la dificultad que todavía tiene el sistema educativo para adaptarse a los nuevos tiempos.
«Siempre se comenta; seguimos, en gran medida, dando clase como se daba en el siglo XIX y estamos en siglo XXI, y claro, a las nuevas generaciones, aparte de ser nativos digitales, no se les puede explicar el mundo como se explicaba hace cien años, sino que hay que intentar adaptarse a las nuevas realidades y es difícil porque somos reticentes al cambio; a los docentes nos cuesta mucho».
Para el profesor, iniciativas como la desarrollada en la Universidad de Almería permiten precisamente abordar cuestiones que rara vez tienen cabida en el currículo ordinario.
Ha calificado la propuesta del curso como «ideal», sobre todo «porque estos formatos se suelen salir del currículum oficial de las asignaturas y siempre es interesante que afronten estas cosas que se escapan por las rendijas, tratándolas de una manera más cercana, más de generación de diálogo e interacción».
Las redes sociales también pueden enseñar historia y arte
Lejos de considerar las plataformas digitales como un problema, García-Hidalgo cree que pueden convertirse en un recurso educativo de enorme valor si el profesorado aprende a utilizarlas con sentido pedagógico.
«Las redes sociales pueden ser un enemigo, pero si las conviertes en un aliado y les haces guiños, te entran al trapo y consigues que se fijen un poquito más en lo que desde las ciencias sociales nos interesa, que es que aprendan sobre su patrimonio, sobre su historia, con lo cual les estás llevando a tu terreno usando sus herramientas, su lenguaje».
Su propia trayectoria respalda esa idea. Profesor de Geografía e Historia en el IES Altaír de Getafe, ha desarrollado una intensa labor de divulgación en televisión, radio y plataformas digitales. Ha colaborado con el Museo Nacional del Prado y ha participado en programas como El condensador de fluzo, Los pilares del tiempo, Julia en la onda, Hoy por hoy o Gente despierta. Además, es el creador del canal de YouTube Pasquino, del proyecto InvestigArt, del blog Cipripedia y de una comunidad muy activa en redes sociales.
«La inteligencia artificial debe ser una herramienta, no el fin»
Uno de los mensajes más contundentes de su intervención estuvo dedicado a la inteligencia artificial, una tecnología que considera imprescindible para la educación, aunque advierte del riesgo de convertirla en un sustituto del aprendizaje.
«Es una herramienta poderosísima y tenemos que convertirla en eso, en una herramienta y no en un fin; que la IA no sea el fin, sino que sea el medio».
A su juicio, el verdadero reto consiste en enseñar a utilizarla de forma crítica y creativa.
«Eso pasa por la educación, que sepan cómo utilizarla y qué claves te da, y que nunca sea el fin de sí mismo, que no sea la que haga tu propuesta final; ayúdate de esa herramienta, pero sé creativo, conviértelo en tuyo, que te quite el trabajo pesado, pero que no te sustituya, porque, si no, ¿dónde vamos?».
La creatividad como mejor respuesta al cambio educativo
Durante su ponencia insistió en que la creatividad sigue siendo el recurso más valioso del profesorado, incluso cuando los medios son limitados.
«Trabajar con la creatividad, fundamentalmente, porque se puede trabajar con ella con muy pocos medios».
El objetivo, explicó, es despertar el interés del alumnado por el patrimonio, el arte y la cultura utilizando los lenguajes con los que convive diariamente.
«Potenciar creatividad para que conozcan patrimonio, arte, cultura…, de su entorno y en general, y las redes sociales son una herramienta que ayuda, son un aglutinante».
Como ejemplo recordó el éxito de #OrgulloBarroco, una iniciativa de divulgación cultural nacida en redes sociales.
«Hace unos años pegué un ‘pepinazo’ en redes con una iniciativa que fue crear #OrgulloBarroco, y es el mejor ejemplo de cómo una idea que puede parecer muy loca, con un poquito de cariño y con gente que se suma al carro, puede crear algo realmente interesante».
Según explicó, aquel fenómeno «funcionó muy bien y fue en contra de las campañas orquestadas, espontáneo», demostrando que una buena idea puede generar un enorme impacto cuando conecta con el lenguaje y los intereses de la comunidad digital.













