Desde junio a agosto, solo en el municipio alicantino de Denia se han retirado cerca de 3.000 toneladas de arribazones de posidonia. Esta situación se repite en todos los puntos de la costa de la Comunidad Valenciana, donde se localizan concentraciones de esta planta fundamental tanto para la vida marina, como para la regeneración de las playas.

¿Qué hacer con tal cantidad de materia orgánica? Un equipo multidisciplinar de la Universidad de Alicante ha ideado un sistema de lavado y tratamiento de los arribazones de posidonia, que permite emplearlos como enmienda para suelos, fuente de hierro para suelos agrícolas, así como de biofiltros para estaciones depuradoras.
La llegada de restos de posidonia es un fenómeno natural, que se ha dado a lo largo de la historia y que ha servido para regenerar las playas. El problema llega con la explosión de la actividad turística y el malestar generado entre los bañistas por las concentraciones de algas que cubren la orilla. Entonces se decidió retirar esos restos vegetales, y en la actualidad, los municipios turísticos tienen autorización para retirarla solamente entre el 15 de marzo y el 31 de octubre.
Los restos de posidonia se aprovechan desde época fenicia
Los restos de posidonia eran usados por los fenicios, para el acolchado de ánforas destinadas al transporte marítimo; los romanos la utilizaban como aislante para la construcción; y tradicionalmente se ha usado como relleno de colchones o para construir lechos destinados al ganado, debido a sus propiedades bactericidas y contra los parásitos.
Algunos de estos usos tradicionales se están recuperando ahora y hay algunos arquitectos que apuestan por la posidonia para aislar climáticamente edificaciones. Sin embargo, ese uso es insuficiente para dar salida a las montañas de residuos de decenas de metros que se acumulan en la Comunidad Valenciana.

Los residuos de posidonia son difíciles de tratar y plantean problemas
El problema de la retirada de los residuos viene por la peculiaridad de los restos de posidonia, que dificulta convertirlos en compost, de la misma manera en que se hace, por ejemplo, con los restos vegetales procedentes de la actividad agrícola.
Los arribazones de posidonia que llegan a las playas presentan una concentración de sal tan elevada que resulta imposible destinarlos tal cual a usos agrícolas. Además, son muy poco degradables, porque tienen una relación carbono-nitrógeno muy elevada. Necesitan un tratamiento previo y es ahí donde entra la Universidad de Alicante.
Nuevo tratamiento para aprovechar los restos de posidonia que llegan a las playas
En un trabajo dirigido por Alfonso Ramos Esplá, los investigadores alicantinos han ideado un sistema de lavado de la posidonia con aguas residuales, mediante el que se consiguen eliminar todos los restos de sal y se obtiene una materia orgánica lista para poder ser usada en diferentes aplicaciones.
«Los restos de posidonia tienen muchos antioxidantes, polifenoles y sustancias bioactivas, y tratamos de ver cómo aprovechar estos componentes en la agricultura», explica Juana Dolores Jordá. Además, es una planta muy rica en hierro, un mineral escaso en los suelos agrícolas mediterráneos y fundamental para el crecimiento de los cultivos.
La puesta en valor de los elementos bioactivos de los arribazones de posidonia requieren un paso previo, que es la eliminación de toda la sal presente en estos restos vegetales, concentrada, principalmente, en la superficie de la planta, mediante una limpieza con aguas residuales ya tratadas, en un proceso en el que los propios restos de posidonia actúan como biofiltro y atrapan malos olores propios de una estación depuradora.
Cómo se lavan las hojas
Para el proceso de lavado de la posidonia se emplea, como máximo, el diez por ciento del agua que se vierte al medio desde la depurador una vez tratada, ya que ese agua vuelve de nuevo al ciclo de depuración, para eliminar todos los elementos retirados de los restos vegetales, explica la investigadora de la Universidad de Alicante.
El equipo de investigación planteó dos formas de lavado. Una de ellas consistía en sumergir las plantas en unos tanques llenos de agua, que fue por la que finalmente se ha optado; mientras que la otra consistía en pulverizar la planta con agua varias veces al día.
Del lavado de los restos vegetales se desprendía, principalmente, la sal, aunque también había restos de algunos metales, pero en concentraciones menores, nada peligrosas para el medio ambiente.

Usos de los restos de posidonia
Una vez lavada y secada, la biomasa está lista para utilizarse. Los usos en agricultura son diversos. Según los ensayos de este grupo de investigación, los restos de posidonia se pueden emplear como sustrato para cultivos hidropónicos, al igual que se emplea la fibra de coco. Aunque el uso más interesante es para cubrir el suelo agrícola.
Las coberturas de restos de posidonia mejoran la capacidad del suelo para retener la humedad, lo que se traduce en un ahorro de los recursos hídricos y en una mejora general del cultivo. Además, este material mejora la aireación del suelo, favorece la biodiversidad microbiana.
«Construye como una red con huecos, retiene agua, tal y como hace una esponja, y además permite la circulación del aire», afirma Juana Dolores Jordá.
La posidonia puede ser una fuente de hierro para el suelo. Este efecto se consigue al añadir nitrógeno, que activa un proceso de descomposición de esta materia orgánica, por el que se libera el metal que finalmente es captado por la planta.
El estudio del grupo multidisciplinar de la Universidad de Alicante se ha llevado a cabo en la estación depuradora de Orihuela y, aunque se ha tratado solamente de un experimento, representa una línea de trabajo con futuro para la puesta en valor de las miles de toneladas de posidonia que se retiran cada año de las playas.













