Detectar el cáncer de mama o el de cuello uterino en una sola consulta, sin pruebas invasivas ni largos tiempos de espera, sería una realidad gracias a un dispositivo portátil desarrollado en la Universidad Nacional de Colombia. La tecnología logra identificar diferencias entre tejido sano y potencialmente maligno con una sensibilidad y especificidad mayores al 80 %, ofreciendo un apoyo inmediato al diagnóstico médico
Según la Organización Panamericana de la Salud, las Américas representaron casi una cuarta parte de los nuevos casos de cáncer de mama a nivel global en 2022, con más de 525,000 casos nuevos. Sin embargo en Hispanoamérica la proporción de mujeres afectadas por la enfermedad antes de los 50 años (31%) es mucho mayor que en América del Norte. De manera similar, el 21% de las muertes por cáncer de mama en Iberoamérica se dieron en mujeres menores de 50 años, en comparación con el 10% de muertes en América del Norte.

El cáncer de mama y el de cuello uterino representan dos desafíos críticos para la salud pública. Según el Observatorio Mundial del Cáncer (Globocan), solo en 2022 se registraron en el mundo cerca de 2,3 millones de nuevos casos de cáncer de mama y 670.000 muertes, y de cuello uterino 660.000 diagnósticos y 350.000 fallecimientos.
Según la Organización Panamericana de Salud el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente y la causa más común de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial. Este tipo de cáncer causa más años de vida perdidos por discapacidad perdidos en mujeres que cualquier otro cáncer. La carga de enfermedad que representa el cáncer de mama es desproporcionadamente mayor en los países en vías de desarrollo, donde la mayoría de las muertes por cáncer de mama ocurren prematuramente, en mujeres menores de 70 años.
Según esta organización, las Américas representaron casi una cuarta parte de los nuevos casos de cáncer de mama a nivel global en 2022, con más de 525,000 casos nuevos. En Hispanoamérica, la proporción de mujeres afectadas por la enfermedad antes de los 50 años (31%) es mucho mayor que en América del Norte. De manera similar, el 21% de las muertes por cáncer de mama en Iberoamérica se dieron en mujeres menores de 50 años, en comparación con el 10% de muertes en América del Norte.
Por su parte en Colombia se reportaron 17.018 nuevos casos de cáncer de mama y 4.570 de cuello uterino, según Globocan. Ambos figuran entre las principales causas de morbilidad —es decir la frecuencia con la que una enfermedad afecta a una población— y de mortalidad femenina. El cáncer de mama es el más común en mujeres colombianas, mientras que el de cuello uterino —aunque prevenible con controles y vacunación— sigue golpeando con fuerza a las mujeres de zonas rurales o con menos acceso a servicios de salud.
Las cifras reflejan desigualdades persistentes en diagnóstico y atención, y confirman que la detección temprana es una pieza fundamental tanto para salvar vidas como para reducir tratamientos agresivos y aliviar la carga económica y emocional que estas enfermedades les imponen a las familias y al sistema de salud.
Frente a este panorama, el “Dispositivo de bioimpedancia eléctrica para la caracterización de tejidos”, protegido por la SIC, es el resultado de más de 20 años de investigación en tecnologías biomédicas. El método utiliza bioimpedancia eléctrica espectral (BIE), una técnica que consiste en aplicar pequeñas corrientes eléctricas —imperceptibles y seguras para el cuerpo— y medir cómo responden los tejidos a ellas.
Cada tipo de tejido tiene una firma eléctrica propia, determinada por factores como su contenido de agua, la integridad de las membranas celulares y la distribución de iones en su interior. “Cuando una célula se transforma en maligna, cambia su estructura y su composición, y por tanto su comportamiento eléctrico”, explica el profesor Belarmino Segura Giraldo, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNAL Sede Manizales.
El dispositivo aprovecha esas variaciones para distinguir entre tejido sano y tejido potencialmente canceroso, generando un mapa de conductividad que revela zonas con alteraciones biológicas, incluso antes de que se puedan observar con métodos convencionales. “Hemos transformado una metodología conocida en un sistema de diagnóstico de alta precisión y fácil acceso”, afirma el investigador.
Un sistema que ve más y detecta antes
A diferencia de los equipos convencionales —que solo toman mediciones puntuales y limitadas del tejido—, el desarrollo de la UNAL Sede Manizales incorpora matrices de electrodos de alta densidad, diseñadas para captar una mayor cantidad de información en un solo contacto. En términos simples, cada electrodo funciona como un “sensor” que recoge datos eléctricos del tejido, y al agrupar decenas de ellos (32 para el cuello uterino y 80 para la mama) el dispositivo logra construir un mapa detallado de la conductividad eléctrica de toda el área examinada.
Esa lectura de alta resolución permite identificar irregularidades mínimas —como pequeñas lesiones o zonas con alteraciones celulares— que pasarían inadvertidas con métodos tradicionales. “Esto permite examinar áreas extensas en un solo contacto y obtener mapas de alta resolución del tejido, lo que facilita detectar las lesiones focales que no se detectan con los sistemas convencionales”, destaca el profesor Segura.
Su uso se integra a prácticas clínicas habituales. Para la citología, el dispositivo se acopla al espéculo y realiza el análisis al contacto con el cuello uterino; en mama, se coloca sobre el seno y evalúa el tejido al contacto con la piel. Los resultados se conocen en la misma cita, lo cual acelera el proceso diagnóstico y reduce la ansiedad y los tiempos de espera.
“Nuestro objetivo es que este dispositivo permita que las mujeres puedan ser evaluadas en el mismo lugar donde reciben atención, sin tener que desplazarse o acudir a centros con tecnología muy especializada”, señala el profesor Segura.

Además de su aporte tecnológico, la patente —protegida mediante la Resolución 71965, vigente hasta mayo de 2042— plantea una oportunidad de equidad en salud. La portabilidad y facilidad de uso del sistema lo hacen especialmente útil en zonas rurales o de difícil acceso, en donde las barreras geográficas y económicas retrasan el diagnóstico.
Reducir el tiempo que transcurre entre la aparición de los síntomas, el diagnóstico y el inicio del tratamiento puede significar intervenciones más oportunas y mejores resultados clínicos. En muchos casos una espera prolongada para acceder a un examen especializado puede marcar la diferencia entre detectar a tiempo una lesión o enfrentar una enfermedad avanzada.
“Queremos que esta tecnología llegue a donde más se necesita: zonas rurales y comunidades con acceso limitado a servicios de salud”, añade el profesor Segura.
Con la patente otorgada, el siguiente paso es impulsar la transferencia tecnológica: fortalecer validaciones clínicas, buscar alianzas industriales para su producción y avanzar hacia su incorporación en programas de tamizaje poblacional. “La equidad en salud no es solo un eslogan: es una meta que orienta cada paso de este proyecto”, concluye el experto.













