Nuevas claves sobre la expansión del alga asiática: se extiende mediante reproducción asexual

El alga asiática se ha convertido en un problema ambiental y económico en muchas zonas costeras del mediterráneo, debido a su éxito reproductivo y su capacidad para colonizar zonas nuevas. Ahora, un estudio de las universidades de Málaga y Granada aporta un dato esencial sobre su extensión: este alga forma clones de sí misma de forma asexual.

Toma de muestras de alga asiática en una pradera de posidonia de la costa granadina.

Este trabajo analiza por primera vez las estrategias reproductivas de Rugulopteryx okamurae en un territorio invadido, como son las praderas de Posidonia oceánica de la costa granadina. Esas estructuras desarrollan nuevos individuos completos, capaces de dispersarse por el agua y llegar a otras zonas cercanas.

En el trabajo, publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, los científicos calculan que podrían generar más de medio millón de ejemplares potenciales por metro cuadrado a lo largo de un año, una cifra similar a la población de una ciudad como Málaga. Apuntan a la primavera y el verano como los periodos de mayor actividad reproductiva, cuando el alga produce más estructuras capaces de originar nuevos organismos.

Un éxito reproductivo que pone en jaque los ecosistemas

Estos resultados ayudan a entender su rápida proliferación y aportan información clave para mejorar las estrategias de gestión y control de esta invasora marina. “Aunque la erradicación solo resulta exitosa con una detección temprana y una actuación rápida y mantenida en el tiempo, se podría probar con controles de poblaciones, aplicando estrategias de eliminación selectiva en las épocas más adecuadas, para dar oportunidad a las especies nativas a desarrollarse”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Jesús Rosas-Guerrero, coautor del artículo.

Originaria del Pacífico occidental, Rugulopteryx okamurae fue detectada por primera vez en Ceuta en 2015 por la investigadora de la Universidad de Málaga María Altamirano, autora principal de este estudio. Desde entonces la macroalga ha colonizado amplias zonas del litoral andaluz, desplazando especies autóctonas y generando impactos ecológicos y económicos sin precedentes, entre otros al sector pesquero y por acumulaciones de biomasa en las playas que obligan a realizar costosas labores de retirada y acopio.

Seguimiento de una colonia de alga asiática en la costa granadina

Para comprender mejor los mecanismos que explican esta invasión, el equipo realizó un seguimiento durante un año de una población del alga que invade una pradera de Posidonia oceánica en la costa de Granada. Concretamente en la Cala de Cambriles, donde se localiza uno de estos importantes ecosistemas protegidos por normativas europeas por albergar una gran biodiversidad.

El equipo de buceadores retiraba cuidadosamente las muestras cada dos meses y, una vez en el laboratorio, los científicos analizaban los talos —la estructura vegetal del alga— clasificándolos según su tamaño. Después comprobaban cuántos presentaban estructuras reproductivas y en qué cantidad, para estimar el potencial de propagación entre individuos de diferentes tallas y en distintos momentos del año.

Trabajos previos han descrito que, en su área nativa, la especie se reproduce mediante mecanismos clónicos, bien propágulos, pequeños talos capaces de desprenderse y crecer hasta formar un nuevo ejemplar; o esporas, células que al germinar generan un individuo; pero también de manera sexual, mediante gametos y tetrasporas, que son los que aportan variabilidad genética en las poblaciones.

Sin embargo, los resultados cambian al estudiar el comportamiento en un territorio invadido. “Durante el año analizado las estructuras de reproducción sexuales resultaron ausentes en el caso de los gametos y anecdótica en el de las tetrasporas, mientras que propágulos y esporas asexuales aparecieron por casi toda la superficie del alga y durante gran parte del año”, matiza el investigador.

Equipo de investigación que sigue el crecimiento de la población de alga asiática.

Más reproducción del alga en primavera y verano

En concreto, los propágulos se detectaron prácticamente en todas las estaciones, mientras la producción de esporas se concentró sobre todo en primavera y verano, siendo los individuos de mayor tamaño los que generaron más unidades capaces de originar nuevos organismos.

A partir de estos datos, el equipo calculó la llamada presión de propágulos, para estimar la capacidad de expansión de la invasora en un área determinada. “Hemos descubierto que el alga puede producir más de medio millón de nuevos individuos por metro cuadrado invadido de posidonia, pero la realidad es que no hay fondo marino que albergue tal cantidad”, afirma Rosas-Guerrero.

Esto lleva a pensar al equipo de investigación que parte de esos ejemplares permanecen en la columna de agua, viviendo y viajando en ella hacia nuevas zonas, sin necesidad de asentarse en un territorio. Este proceso explicaría tanto la rápida expansión de Rugulopteryx okamurae como la presencia de grandes masas flotantes en el litoral.

Los científicos apuntan a que comprender estos mecanismos de reproducción, y con ello entender cómo se mantienen las poblaciones del alga invasora, resulta fundamental para diseñar estrategias de gestión más eficaces, sobre todo en la planificación de acciones de control y retirada de biomasa, para minimizar el impacto ecológico y socioeconómico.

“Nuestros resultados pueden apoyar a los gestores en su toma de decisiones para actuar frente a la peor especie invasora del medio marino andaluz”, concluye el experto.

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