Los paíños vuelan desde Asturias hasta Francia hasta seis días para alimentarse

Los adultos reproductores de los paíños procedentes de Cabo Peñas y Llanes se desplazan para alimentarse hasta el borde de la plataforma continental francesa e ibérica en viajes que pueden durar hasta seis días

Los cormoranes jóvenes se alimentan en zonas cercanas a la colonia y a poca profundidad, pero, alcanzada la edad adulta, llegan a sumergirse a profundidades superiores a los 40 metros

Los machos y las hembras alternan los viajes de alimentación con periodos de incubación en el nido, donde permanecen día y noche cuidando su único huevo

Tres ejemplares de cormorán / FOTO: Manuel Antonio F. Pajuelo.

Un proyecto de investigación, en el que participa la Universidad de Oviedo, ha permitido identificar las zonas de alimentación y campeo de varias colonias de cría de paíños europeos y cormoranes moñudos. El proyecto Propuesta de ampliación y de medidas de gestión en las actuales y futuras ZEPA marinas del Cantábrico, denominado CORMIÑOS, ha logrado mejorar notablemente el conocimiento sobre el estado de conservación de gran parte de estas zonas especiales para la protección de las aves en la Cornisa Cantábrica.

Además, CORMIÑOS facilitará la adopción de medidas de gestión adecuadas de estas áreas y la creación de nuevas zonas en el marco de la Red Natura 2000, una iniciativa ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad que tiene por finalidad asegurar la supervivencia a largo plazo de especies y hábitats en Europa.

CORMIÑOS, llevado a cabo entre 2022 y 2025 por la consultora CORY’S–Investigación y Conservación de la Biodiversidad, en colaboración con David Álvarez, investigador del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de  la Universidad de Oviedo y con financiación de la Fundación Biodiversidad, ha permitido estudiar diversas colonias de cría del paíño europeo (Hydrobates pelagicus) y del cormorán moñudo (Gulosus aristotelis), especies por las cuales se designaron las ZEPAs marinas cantábricas.

Los miembros del equipo de investigación comentan que los seguimientos realizados a paíños europeos que habían sido equipados con dispositivos GPS revelan que los adultos reproductores procedentes de islotes del Cabo Peñas y de la costa de Llanes se desplazan directamente hasta el borde de la plataforma continental francesa e ibérica, donde se alimentan intensamente. “Estos viajes, de entre uno y seis días de duración, pueden alejarlos hasta 400 quilómetros de la colonia, superando los 1.500 quilómetros recorridos en los desplazamientos más largos. Los machos y las hembras alternan los viajes de alimentación con periodos de incubación en el nido, donde permanecen día y noche cuidando su único huevo”, indica David Álvarez, investigador del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo.

Los datos muestran que los paíños presentan una distribución considerablemente más pelágica, alejada de la costa, durante las horas diurnas, alimentándose mar adentro, mientras que por la noche regresan a la colonia en la oscuridad. Asimismo, durante la noche muchos individuos recorren la costa asturiana en ambas direcciones, acercándose a otras colonias de cría e incluso penetrando en rías. El escenario nocturno en la plataforma continental ibérica, donde vuelan miles de paíños, difiere por completo del diurno.

Destaca especialmente la posible superposición entre sus áreas de alimentación y las zonas de alta idoneidad para el futuro despliegue de infraestructuras de energía eólica marina comercial, identificadas en el Plan de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), dentro de la demarcación marina del Atlántico Norte.

Por otra parte, entre 2023 y 2025 se han logrado equipar 22 ejemplares de cormorán moñudo (19 juveniles y 3 adultos) con dispositivos GPS-GSM con profundímetro en cuatro colonias de cría asturianas. Las poblaciones atlánticas de esta especie, catalogada como “Vulnerable” tanto en el Libro Rojo de las Aves de España 2021 como en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, se encuentran en declive, debido a factores como la muerte accidental en artes de pesca de enmalle y anzuelo, la sobrepesca de los peces de que se alimenta, las molestias en las colonias de cría o la depredación por especies invasoras. “Nuestros resultados con el cormorán moñudo muestran como una parte de los jóvenes realiza una dispersión que puede alcanzar varios centenares de kilómetros, y que, una vez dispersados, tienden a mantenerse fieles a la zona elegida –que generalmente coincide con otras colonias de cría–, realizando movimientos diarios reducidos”, subraya este investigador.

Por su parte, “los adultos suelen permanecen durante todo el año en la misma zona, realizando pequeños desplazamientos ocasionales y sus áreas de campeo y alimentación son relativamente pequeñas”, añade. Respecto al buceo, los juveniles, inicialmente, se alimentan en zonas cercanas a la colonia y a poca profundidad, pero con el tiempo esa profundidad se incrementa paulatinamente, hasta que, una vez alcanzada la edad adulta, llegan sumergirse a profundidades superiores a los 40 metros, lo que puede tener implicaciones importantes para la gestión de la actividad pesquera y la conservación de la especie. 

Asimismo, otra información relevante que se desprende de los resultados de este proyecto es que los cormoranes moñudos no pescan en completa oscuridad, y que la mayor parte de su actividad se concentra a menos de un kilómetro de la costa. “Con toda la información obtenida planteamos radios de acción para la especie y observamos que, protegiendo un área de cinco quilómetros alrededor de las colonias se conseguía proteger al 95% de la población, y siendo menos ambiciosos, estableciendo un área de 1,5 kilómetros de radio alrededor de las colonias se protegía un 75% de la población de la especie”, indica.

El conocimiento científico obtenido en el presente proyecto tiene gran valor para una gestión adecuada de las especies y del territorio, lo que permitirá diseñar y aplicar medidas de conservación concretas, eficaces y espacial y temporalmente bien delimitadas. En definitiva, “buscamos implementar medidas que mejoren el estado de las poblaciones de cormoranes moñudos y paíños europeos, especies clave en la designación de las ZEPAs marinas cantábricas, y unas de las pocas especies de aves marinas reproductoras de Asturias. Asimismo, aplicando las medidas propuestas minimizamos el impacto sobre el sector pesquero”, concluye David Álvarez.

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