Los nuevos plásticos apenas dejan huella en el suelo: los sustitutos de los ftalatos funcionan

Un equipo de la Universidad de Almería (UAL) ha analizado el comportamiento de los sustitutos de los ftalatos, los aditivos que le dan las propiedades de elasticidad a los plásticos. Estos materiales dejan una pequeña huella en el medio ambiente, que desaparece en cuestión de un par de días y no representa un problema ambiental.

Hace unos diez años la industria del plástico introdujo una serie de cambios para reducir el impacto ambiental de este material Se introdujeron cambios de normativa para sustituir los ftalatos, los aditivos que aportan las propiedades de elasticidad al plástico, por otros compuestos más amigables con el medio ambiente y menos tóxicos para la salud de las personas. En un principio, la medida debía funcionar, sin embargo, apenas se han realizado estudios sobre la presencia de estos nuevos elementos químicos en los suelos agrícolas.

Plástico con componentes que no dejan huella en el suelo

El grupo de Química Analítica De Contaminantes de la UAL ha sido uno de los primeros en analizar el comportamiento en los suelos de estos aditivos del plástico que, en un principio, son más sostenibles, se degradan más rápidamente y apenas dejan huella en el medio ambiente, y la que queda, tiene unos índices de toxicidad mucho menores que los elementos empleados en las anteriores generaciones de plásticos.

El equipo almeriense ha comprobado la baja toxicidad de estos componentes del plástico en un estudio, publicado en la revista Microchemical Journal, realizado sobre muestras de suelo agrícola, en unas condiciones de laboratorio muy controladas, que simulaban las que se pueden dar en cualquier invernadero de la provincia de Almería. Y las conclusiones invitan al optimismo, porque se ha comprobado que estos elementos se degradan muy rápidamente y se van descomponiendo en sustancias cada vez más pequeñas que, a su vez, desaparecen del medio sin apenas dejar rastro.

«Aunque los podemos detectar hasta diez días después de desprenderse, los aditivos de los plásticos se degradan muy rápidamente, en apenas un par de días han perdido la mitad de los químicos presentes en su composición», explica el investigador del grupo de Química Analítica de Contaminantes, Roberto Romero González, uno de los autores de esta investigación, que ha estado liderada por Raquel Capilla Flores.

Elementos resultantes del proceso de degradación

La investigación realizada por el grupo de la UAL, en la que también han participado Rosalía López Ruiz, Antonia Garrido Frenich y Francisco Egea González, es pionera, porque en ella no solamente se ha estudiado el proceso de degradación de los aditivos empleados en los plásticos, concretamente los compuestos TXIB y HCPK, sino también los elementos en que se transforman durante su proceso de degradación.

«Se generan una serie de productos menos tóxicos que la sustancia primigenia. Ese proceso de degradación en otras sustancias más pequeñas es seguro, en la medida en que nos genera sustancias más seguras y menos tóxicas», aclara Roberto Romero.

El proceso de desaparición de los productos de transformación es más prolongado en el tiempo, sin embargo, no representa un peligro desde el punto de vista ambiental. En los ensayos de laboratorio se constatado la presencia de las sustancias de degradación en el suelo hasta veinte días después, cuando ya desaparecen por completo. Y siguen un proceso interesante desde el punto de vista medioambiental y por el que se van descomponiendo «en sustancias cada vez más pequeñas y menos preocupantes, que no dejan huella en el medio ambiente».

Técnica de análisis novedosa basada en la cromatografía

Para realizar estos análisis se ha empleado una técnica especial, basada en la cromatografía. Los investigadores tomaban una muestra de la que conseguían aislar los diferentes compuestos presentes en ella. Entonces, una vez separados todos los elementos los pasaban por el espectrómetro de masas, con el que obtuvieron una especie de huella dactilar de cada uno de ellos.

Se trata de un proceso analítico que implica un análisis de datos complejo, porque el objetivo no era solo encontrar las sustancias descritas previamente, sino registrar elementos nuevos de cuya presencia no se tenía constancia. Eso ha permitido hallar algunos «productos que no se conocía y que no se sabía que se generaban en este proceso de transformación», aclara Roberto Romero.

El siguiente paso a realizar en esta línea de investigación consiste en comprobar si estos aditivos del plástico, que se desprenden porque no están ligados químicamente a él, pasan también a las plantas. En un principio, debe ser así, adelanta el investigador de la Universidad de Almería, pero para afirmarlo con total rotundidad quiere tener datos en la mano.

Nuevos retos para contar con unos plásticos todavía más seguros

En opinión de Roberto Romero, la posibilidad de contar con unos plásticos en los que se han sustituidos los ftalatos por otros compuestos ya es una buena noticia, porque se trata se sustancias con una menor toxicidad y que se degradan en mucho menos tiempo, como se ha demostrado en este estudio. Además, en otras investigaciones se ha comprobado que sus efectos nocivos sobre la salud «no son tan preocupantes como los de los ftalatos».

En cualquier caso, tampoco vale relajarse ya que estos estudios sobre degradación son incipientes y todavía no se han descrito todos los elementos que se desprenden de estas sustancias, así como tampoco se ha descrito en detalle la transferencia a plantas y acuíferos de unas sustancias que, a pesar del poco tiempo que llevan en uso, se han detectado ya no solo en suelos agrícolas, sino también en urbanos y en arena de la playa.