Los anticuerpos inteligentes que reconocen los azúcares anómalos de las células tumorales

La batalla contra el cáncer se libra en todos los terrenos, también en el de los anticuerpos. Un equipo de la universidades de Zaragoza y de La Rioja participan en un estudio para el desarrollo de anticuerpos inteligentes, capaces de reconocer con precisión ciertos azúcares anómalos que solo están presentes en células tumorales.

Francisco Corzana, investigador de la Universidad de La Rioja.

El estudio, liderado por el profesor Ramón Hurtado-Guerrero, investigador ARAID en el BIFI de la Universidad de Zaragoza, ha contado con la participación de Francisco Corzana y Mattia Ghirardello, del Grupo de Investigación ‘Glycopep4life’ de la Universidad de La Rioja, y también de la empresa biotecnológica danesa Combotope; y ha sido publicado en la prestigiosa revista Nature Chemical Biology.

Anticuerpos inteligentes para un diagnóstico del cáncer más preciso

Este nuevo hallazgo permitiría un diagnóstico más preciso, detectando células tumorales con mucha sensibilidad, así como un tratamiento más eficaz y dirigido, debido a que los anticuerpos pueden entrar dentro de la célula tumoral (no todos lo hacen), lo que los hace perfectos para transportar fármacos (ADCs: conjugados anticuerpo-fármaco), y además pueden ser adaptados para diferentes tipos de cáncer.

Ramón Hurtado-Guerrero, autor correspondiente y también primer autor junto a Irene Ginés-Alcober (becaria de doctorado en su grupo), destaca que «estos anticuerpos muestran una afinidad extraordinaria y son capaces de internalizarse en las células tumorales, lo que los convierte en candidatos ideales para tratamientos dirigidos».

Cómo se han conseguido estos anticuerpos

El equipo de investigación ha conseguido seleccionar los anticuerpos correctos mediante cristalografía de rayos X, con la que desarrollaron una librería inteligente de anticuerpos.

Esta librería permitió generar anticuerpos capaces de reconocer simultáneamente la parte de azúcar y la parte peptídica del combotopo, con una especificidad sin precedentes. Además, demostraron que era posible modificar estratégicamente la región del anticuerpo que reconoce el azúcar para cambiar su especificidad de Tn a STn, abriendo así la puerta al diseño racional de terapias personalizadas.

Mattia Ghirardello, investigador de la Universidad de La Rioja.

Este avance representa una nueva estrategia para abordar la complejidad del glicocálix tumoral, y abre vías hacia una inmunoterapia personalizada basada en anticuerpos específicos contra combotopos. Además de su potencial terapéutico, los nuevos anticuerpos muestran una notable capacidad de internalización, lo que los hace idóneos para su uso en conjugados anticuerpo-fármaco (ADCs), diseñados para liberar el tratamiento directamente dentro de la célula cancerosa.

Este trabajo consolida el liderazgo del grupo de Hurtado-Guerrero en el estudio estructural de glicoproteínas tumorales y su reconocimiento por el sistema inmune, marcando un importante paso hacia terapias más precisas y eficaces frente al cáncer.

Azúcares que son etiquetas de las células tumorales

Los azúcares identificados por los anticuerpos inteligentes se llaman Tn y STn, y son una especie de ‘etiquetas’ que aparecen en proteínas de la superficie de las células tumorales, pero no en las células sanas.

Las células tumorales suelen producir glicoproteínas alteradas, decoradas con formas truncadas de azúcares como el antígeno Tn y su variante sialilada, STn, que no se encuentran en tejidos sanos. Estos azúcares están unidos a proteínas que actúan como portadoras, formando estructuras únicas llamadas combotopos.