Leucemia pediátrica: las mutaciones en unos genes agravan la enfermedad

La leucemia mieloide aguda en niños es un cáncer agresivo con bajas tasas de supervivencia. Un estudio realizado en Colombia identificó mutaciones en los genes FLT3 y NRAS, que aumentan el riesgo de recaída y muerte durante la quimioterapia; los hallazgos mejorarían los tratamientos.

La investigación, liderada por expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Fundación HOMI, reveló que los niños con la mutación en el gen FLT3 tienen 11 veces más riesgo de recaída, mientras que aquellos con alteraciones en el NRAS enfrentan hasta 17 veces más riesgo de morir durante la quimioterapia.

La leucemia mieloide agua es una condición de alta complejidad cuyo tratamiento se ha basado en la quimioterapia, mediante la cual los pacientes reciben dosis de medicamentos fuertes que buscan eliminar las células leucémicas, las mismas que ponen en riesgo la vida humana.

Pese a estos tratamientos, los padres de los menores con la enfermedad, además de enfrentarse diariamente a un temor desbordado originado por el tiempo de supervivencia de sus hijos, que se estima para cada caso, también lo hacen presenciando las recaídas, que en términos generales indican que la afección sigue actuando.

La doctora Adriana Linares Ballesteros, onco-hematóloga pediátrica y profesora de la UNAL, explica que “cuando se inicia un tratamiento, se controla la enfermedad y desaparece la evidencia de esta, quedando solo la afección microscópica, mínimamente medible, y recaer significa que el cáncer volvió”.

Cómo se detectaron las mutaciones en los genes

En busca de mutaciones, la doctora Linares y sus colegas Luz Karime Yunis –doctora en Oncología– y Juan José Yunis –médico genetista y profesor del Instituto de Genética de la UNAL (IGUN)– analizaron muestras de sangre de 51 niños mediante la técnica de secuenciación de próxima generación para detectar alteraciones en más de 30 genes.

Así, encontraron que las mutaciones en el gen FLT3 son las más frecuentes (27 %), seguidas de las del gen NRAS en pacientes pediátricos. El profesor Yunis explica que “los pacientes con dicha alteración tienen 11,25 veces más riesgo de presentar recaídas por la enfermedad. Esta, de entrada, indica un pronóstico desfavorable para el paciente. Los que tienen mutaciones en el gen NRAS tienen casi 17 veces más riesgo de morir durante la inducción del tratamiento de quimioterapia”.

¿Qué implica una mutación?

Las mutaciones funcionan como un acelerador, pues su presencia hace que las células cancerígenas que están en la médula ósea se reproduzcan descontroladamente y más rápido, y es así como aparece la leucemia. La del gen FLT3 obedece a que un segmento de este se duplica y hace perder su control. En el gen NRAS se da por el cambio de una letra en el código genético.

“Normalmente, cuando el NRAS es estimulado lleva la señal para que las células se estimulen y se dividan, pero cuando existe mutación en este gen ya no requieren el estímulo inicial, y este se activa solo y acelera el proceso” explica el profesor Yunis.

El aislamiento del ADN de cada una de las muestras se hizo con métodos automatizados: cada muestra se mezcló con los reactivos para romper la membrana de la célula y del núcleo para que el ADN se pudiera capturar. En dicho proceso se usaron perlas magnéticas cubiertas sílice; el ADN se adhiere al vidrio, y entonces se jala con un magneto, de modo que todo lo que no se fijó se elimine a través de un lavado.

“Además, nosotros miramos toda una serie de genes involucrados en el metabolismo de las drogas que se utilizan específicamente para el tratamiento de la leucemia mieloide aguda, pues algunos pacientes reciben determinados tratamientos, y por esa variación genética no tienen el mismo efecto”, menciona el genetista.

Así, las mutaciones encontradas proporcionaron información que se tuvo en cuenta en la actualización de la Guía práctica clínica para la detección temprana, diagnóstico y seguimiento de leucemias y linfomas en niños, niñas y adolescentes, del Ministerio de Salud y Protección Social, para ayudar a que los profesionales de la salud, los padres y cuidadores tomen decisiones apropiadas sobre la atención.

Es decir, si un paciente tiene determinada mutación, se buscarían tratamientos específicos para que cuando sean inducidos puedan eliminar el mayor número posible de células leucémicas.

La doctora Linares explica que “los beneficios de estos resultados se reflejarían en el desarrollo de medicamentos que ayuden a tratar a los pacientes con esas variantes”.

En la investigación también participaron los doctores Nelson Aponte, Gisela Barros, Johnny García, Laura Niño, Gloria Uribe y Edna Quintero. Los estudios de laboratorio se hicieron en Servicios Médicos Yunis Turbay, pues para el análisis molecular se requieren equipos especializados que en Colombia son difíciles de encontrar.