La Universidad de Oviedo colabora con la Universidad de Princeton en un proyecto estratégico de aerodinámica, que se nutre de la experiencia pionera de la institución académica asturiana con su túnel aerodinámico, que se exporta ahora a la estadounidense.
El túnel del viento, como se conoce popularmente, es una instalación científica que sirve para estudiar cómo se comporta el aire cuando pasa alrededor de un objeto. Su función principal es simular el viento de forma controlada para observar y medir sus efectos. Así se puede saber, por ejemplo, si un objeto ofrece mucha resistencia al aire, si genera turbulencias o si es estable cuando el aire lo rodea.

La colaboración entre ambas universidades tiene su origen en una iniciativa pionera, nacida en la Escuela Politécnica de Mieres. Fue en 2017 cuando el profesor de la EPM Antonio Navarro estableció los primeros vínculos con el Departamento de Ingeniería Civil y Medioambiental de la Universidad de Princeton y construyó el túnel de viento CRUE20-oWT gracias a una beca de movilidad de excelencia. Desde entonces, esta infraestructura se ha convertido en una pieza central de las prácticas aerodinámicas en la universidad estadounidense.
Este año 2025, el investigador de la Universidad de Oviedo Carlos Rodríguez ha dado continuidad a ese trabajo al planificar y desarrollar varios ensayos en el túnel aerodinámico norteamericano. Además, ha diseñado y construido cuatro demostradores de gran versatilidad y alto valor conceptual, que acercan de forma directa la aerodinámica y la aeroelasticidad a estudiantes e investigadores. Durante su estancia de cuatro meses en Princeton –gracias a la beca FPI del Plan Nacional de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades– el proyecto ha dado un salto cualitativo, al combinar el uso del CRUE20-oWT con nuevos demostradores experimentales diseñados y construidos bajo la dirección de este investigador.
¿Por qué es importante?
Ambos investigadores recuerdan que el viento no solo empuja, sino que también puede disminuir el rendimiento de una estructura e incluso provocar su colapso cuando aparecen vibraciones o inestabilidades. Para comprender y mostrar estos fenómenos de forma segura, Carlos Rodríguez articuló su trabajo en dos frentes complementarios.
El primer frente ha sido el diseño de ensayos en el túnel aerodinámico CRUE20-oWT. En esta primera fase, abordó la implementación de medidas complementarias de control del flujo y desarrolló instrumentación doméstica. Gracias a un funcionamiento estable y homogéneo, con mediciones fiables y una correcta integración de sensores y sistemas de adquisición de datos, el túnel ha reforzado su potencial tanto docente como investigador, lo que ha permitido la realización rigurosa de ensayos aerodinámicos. Para dar continuidad a los trabajos previos, Rodríguez diseñó y fabricó diversos modelos a escala mediante impresión 3D, además de construir modelos específicamente instrumentados para la medición de presiones.
El segundo frente se ha centrado en el diseño y construcción de cuatro nuevos demostradores. Entre los desarrollos realizados, destacan cuatro dispositivos experimentales de alto valor docente y científico. El DEMO-VIVFW, un demostrador de vibraciones inducidas por vórtices que permite visualizar y medir las oscilaciones periódicas que el viento genera en elementos esbeltos. El AERO-DEMOFW, un demostrador portátil de inestabilidades aeroelásticas, que hace visible el movimiento transversal inducido por el viento en modelos de geometría esbelta.
Por su parte, el DEMO-BUILDINGFW es una plataforma concebida para ensayos con edificios altos a escala, orientada al estudio de movimientos, fuerzas y estabilidad en modelos de rascacielos. Finalmente, el CRC5-sWTFW es un túnel portátil de visualización con humo que permite observar con claridad las líneas de corriente, la separación del flujo y las zonas de recirculación alrededor de los modelos, facilitando de forma directa el aprendizaje de estos fenómenos.
Este último dispositivo supone la tercera generación, tras los comienzos en 2022 y el lanzamiento mundial –con aplicación directa a estructura fija para paneles solares fotovoltaicos– en la primavera de 2024 en Intersolar (Múnich), por parte del equipo investigador y en colaboración con la empresa de matriz asturiana y proyección internacional en 48 países Praxia Energy, S.L.
Combinando el rigor técnico y científico -adquirido durante años en la Universidad de Oviedo- con los nuevos equipos desarrollados, Carlos Rodríguez ha impartido sesiones prácticas en los laboratorios de la Universidad de Princeton, donde ha introducido a estudiantes y personal investigador en ensayos de frecuencias propias, fuerzas de arrastre y sustentación, presiones superficiales y fenómenos aeroelásticos. Además, ha elaborado material docente —manuales y guías— para facilitar que las prácticas puedan reproducirse y actualizarse con facilidad.
La estancia se desarrolló en colaboración con el equipo de la profesora María E. Garlock, del Departamento de Ingeniería Civil y Medioambiental de la Universidad de Princeton, lo que refuerza, actualiza y proyecta al futuro una relación iniciada con la construcción del CRUE20-oWT por Antonio Navarro y que ahora da un paso adelante con dispositivos más didácticos y el uso efectivo de un túnel plenamente equipado para la enseñanza y la investigación.
“El trabajo de Antonio abrió el camino con la construcción del CRUE20-oWT. Mi objetivo ha sido realizar nuevos ensayos en ese túnel y dejar demostradores que permitan a cualquiera ver cómo el viento pone a prueba las estructuras”, explica Carlos Rodríguez. Gracias a esta actuación conjunta, la Universidad de Princeton dispone ahora de recursos experimentales más versátiles, mientras que la Universidad de Oviedo consolida una colaboración internacional llamada a seguir generando resultados científicos y oportunidades formativas en el estudio del viento sobre edificios altos y estructuras sensibles.













