Observar tormentas, incendios y otros fenómenos meteorológicos con mayor detalle y prácticamente en tiempo real será posible gracias a una nueva generación de satélites europeos. El programa Meteosat Third Generation (MTG) permitirá obtener imágenes de mayor resolución y con una frecuencia de adquisición superior a la de la actual generación Meteosat, mejorando la vigilancia de la atmósfera desde el espacio.

En esta nueva capacidad de observación meteorológica desde el espacio participa tecnología desarrollada en España. La empresa LIDAX ha contribuido al desarrollo de sistemas de alta precisión para dos de los principales instrumentos científicos de la misión, una tecnología diseñada para mantener estables sus sistemas ópticos en una órbita situada a unos 36.000 kilómetros de la Tierra.
El lanzamiento del satélite MTG-I2 supone un nuevo paso en el despliegue de esta constelación europea y acerca el objetivo de disponer de una observación de la atmósfera más precisa y frecuente durante las próximas dos décadas.
Qué cambia con los nuevos satélites Meteosat
El programa MTG constituye la tercera generación de satélites meteorológicos geoestacionarios europeos y sustituirá progresivamente a la actual generación Meteosat.
La nueva constelación estará formada por seis satélites: cuatro MTG-I (Imager) y dos MTG-S (Sounder). Juntos proporcionarán imágenes de mayor resolución, una frecuencia de adquisición más elevada y nuevas capacidades para monitorizar la atmósfera en tiempo casi real.
Esta evolución permitirá disponer de una cantidad y calidad de información muy superiores sobre lo que ocurre en la atmósfera y mejorar la vigilancia de fenómenos meteorológicos que pueden evolucionar rápidamente.
La misión está desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) para EUMETSAT, la organización europea responsable de los satélites meteorológicos. En ella participa también tecnología desarrollada en España.
La tecnología española que mantiene los instrumentos bajo control
La contribución española se centra en dos de los instrumentos científicos más avanzados del programa: el FCI, instalado en los cuatro satélites MTG-I, y el IRS, integrado en los dos satélites MTG-S.
Para ambos instrumentos, LIDAX ha desarrollado los sistemas opto-termo-mecánicos de sus telescopios, responsables de mantener la estabilidad estructural y térmica de las ópticas durante toda la misión.
Puede parecer una cuestión puramente técnica, pero resulta fundamental para el funcionamiento de los satélites. Desde una órbita geoestacionaria situada a unos 36.000 kilómetros de la Tierra, los instrumentos necesitan mantener una precisión extrema para obtener imágenes y mediciones infrarrojas de alta calidad.
Los sistemas desarrollados en España deben garantizar esa estabilidad durante años y funcionar en unas condiciones especialmente exigentes: vacío, radiación, fuertes variaciones térmicas y las elevadas cargas que soporta un satélite durante su lanzamiento.
Todo ello sin comprometer el rendimiento óptico de los instrumentos.
Más información para anticipar tormentas y fenómenos extremos
La principal consecuencia de esta nueva generación de satélites será una vigilancia más precisa y frecuente de la atmósfera.
Los datos obtenidos por MTG facilitarán una predicción meteorológica más precisa y contribuirán a detectar antes fenómenos como tormentas severas, incendios forestales y procesos convectivos, además de otros acontecimientos meteorológicos capaces de provocar daños importantes.
Disponer de imágenes más detalladas y actualizadas permitirá seguir con mayor precisión la evolución de estos fenómenos y mejorar la información utilizada para proteger a la población y las infraestructuras.
Las capacidades de la nueva generación Meteosat también contribuirán al seguimiento del cambio climático, proporcionando información continuada sobre la evolución de la atmósfera y de diferentes procesos ambientales.
MTG-I2 continúa el despliegue de la nueva generación Meteosat
El lanzamiento de MTG-I2 continúa el despliegue de la constelación europea después de la puesta en órbita de MTG-I1 en 2022 y de MTG-S1 en 2025.
El objetivo es completar progresivamente una infraestructura espacial capaz de ofrecer una cobertura meteorológica europea más avanzada y proporcionar durante las próximas dos décadas datos fundamentales para la vigilancia y predicción del tiempo.
La combinación de los diferentes satélites permitirá observar la atmósfera desde distintas capacidades instrumentales. Los MTG-I estarán equipados con el Flexible Combined Imager, mientras que los MTG-S incorporarán el Infrared Sounder, ampliando el tipo de información que puede obtenerse desde el espacio.













