En 2024, los divorcios de personas entre 50 y 59 años crecieron un 9%. La rutina, la ausencia de complejos o, simplemente, que los hijos se han marchado de casa pueden llevar a que parejas maduras den el paso a terminar su relación. Ahora, un estudio de la Universidad de Alicante introduce la enfermedad como un factor más a la causa de divorcio. Concretamente, la mala salud incrementa en un 19% la probabilidad de finalizar con la pareja.

Este dato sobre el divorcio ha sido resultado de un estudio de la Universidad de Alicante y la Universidad de Roma Tor Vergata, que analiza el incremento de los divorcios entre las parejas que superan los 50 años.
El estudio trata de hallar las causas de los nuevos casos de divorcios en edades maduras y qué elementos influyen en este comportamiento social y apunta que hay una relación directa entre salud y estabilidad familiar en las etapas finales de la vida, y un fuerte impacto en la continuidad de la relación matrimonial.
Crisis de salud y también posible crisis en el matrimonio
En este sentido, señala que los episodios de crisis de salud «es uno de los elementos que condicionan esta situación» y que «sufrir un problema de salud aumenta significativamente la probabilidad de disolución de la pareja en aproximadamente un 19% de la prevalencia media del divorcio. Este efecto se intensifica gradualmente con el tiempo, en lugar de aparecer inmediatamente después del evento adverso de salud».
Además, según el trabajo de Javier Adrián López y Anna Sanz de Galdeano son «varios los mecanismos a través de los cuales las crisis de salud pueden influir en el divorcio, centrándonos en tres posibles canales: la salud mental, el deterioro cognitivo y las dificultades económicas«. Los investigadores afirman que sus hallazgos «sugieren que los tres mecanismos probablemente desempeñan un papel en la mediación de la relación entre las crisis de salud y el aumento de la probabilidad de divorcio».
Impacto de la salud sobre la estabilidad conyugal
Según los autores, el incremento de divorcios en las sociedades occidentales podría explicarse en parte por el impacto de los problemas de salud sobre la estabilidad conyugal. Los resultados muestran que este efecto no es inmediato, sino que «se intensifica gradualmente con el tiempo tras el shock de salud, a través de mecanismos relacionados con el deterioro de la salud mental, el declive cognitivo y las tensiones económicas en el hogar».
El estudio, basado en 1.325 hogares de Estados Unidos que experimentaron algún problema de salud grave, también identifica diferencias en función de la religión y la raza de las parejas, lo que sugiere que «los efectos de las crisis de salud no son uniformes entre grupos sociales».
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman el incremento de los divorcios en España. En este sentido, crecieron en un 15,9 % entre las parejas de 50 a 59 años en el periodo 2015 a 2024. En este mismo periodo de tiempo, el incremento en la franja de edad de 60 a 69 alcanzó el 44,5 % y llegó al 78 % entre los mayores de 70 años.













