La inteligencia artificial ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una de las tecnologías llamadas a transformar la agricultura. Los especialistas aseguran que el sector vive el inicio de una revolución comparable a la que supuso la llegada de los invernaderos y anticipan que el cambio será «exponencial», aunque todavía existe incertidumbre sobre la velocidad y la forma en la que se implantará.

La automatización de tareas, la robotización de tratamientos, la gestión inteligente del agua y los fertilizantes o la toma de decisiones basada en datos son algunas de las aplicaciones que ya están llegando a las explotaciones agrícolas. El objetivo es producir más con menos recursos, reducir costes y avanzar hacia un modelo más sostenible.
Estas son algunas de las conclusiones compartidas por investigadores nacionales e internacionales durante el seminario ‘El invernadero del Campo de Dalías se actualiza’, celebrado dentro de los Cursos de Verano de la Universidad de Almería, donde universidad, empresas y agricultores analizan cómo será la próxima gran transformación del campo.
«El campo está cambiando muchísimo»
Para el catedrático de la Universidad de Almería Miguel Urrestarazu, la inteligencia artificial se ha convertido en el eje central de la evolución tecnológica del sector.
«Ya que pretendemos precisamente actualizarnos y modernizarnos, lo que más pega es la inteligencia artificial», afirma el investigador. «Es el tema central de este curso, con diferentes expertos tanto nacionales como internacionales, tanto de la empresa como de la academia, tanto de investigación como de aplicación directa».
El investigador sostiene que la transformación ya ha comenzado. «La dirección actual es un poco incierta, pero muy ilusionante porque estamos viendo que el campo está cambiando muchísimo y sabemos que va a dar un cambio más exponencial aún».
A su juicio, la incógnita no es si la inteligencia artificial llegará a la agricultura, sino cómo terminará integrándose en el trabajo diario de agricultores y técnicos. «Esto va a ser una brecha grandísima, pero todavía existe la incertidumbre de cómo se va a hacer, aunque no solo en el ámbito concreto de los invernaderos, sino en el mundo general de la industria, de la tecnología y de la sociedad».
De robots que fumigan a decisiones automáticas
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es que algunas aplicaciones ya han dejado de ser experimentales.
Urrestarazu explicó que responsables del sector agrícola reconocen que «la IA les interesa muchísimo, especialmente porque están aplicando ya robotización en el sulfatado, por ejemplo».
Pero la revolución va mucho más allá de automatizar tareas. La inteligencia artificial permitirá interpretar miles de datos procedentes de sensores, cámaras o estaciones meteorológicas para decidir cuándo regar, cuánto fertilizante aplicar, detectar enfermedades antes de que sean visibles o reducir el consumo de agua y energía sin disminuir la producción.
El reto es que la innovación llegue al agricultor
La codirectora del seminario, Tatiana Pagan Loeiro, defiende que el conocimiento generado por universidades y empresas debe llegar cuanto antes a las explotaciones agrícolas.
«Perseguimos transmitir la actualidad del campo para que el agricultor vaya evolucionando, porque se va ganando más conocimiento y este puede facilitarle un poco la vida».
Por ello, el encuentro reúne a investigadores, empresas tecnológicas y agricultores con un objetivo claro: acelerar la transferencia de conocimiento y conseguir que las herramientas basadas en inteligencia artificial tengan una aplicación práctica en el campo.













